Jesús Rodríguez Almeida
Jesús Rodríguez Almeida
4 diciembre 2012
Autor:
Sección: Entrevista, Galería de imagenes

“La policía y el Derecho van de la mano”

Ángel M. Junquera.

 

Jesús Rodríguez Almeida, quien desde hace 16 años combina el servicio público en el ámbito de la procuración de justicia con su gusto por la academia, nos habla de su trayectoria, del trabajo que ha realizado al frente de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal y del avance que se tiene con respecto a la implementación de la reforma al sistema de justicia penal.

 

 

Háblanos de Jesús Rodríguez Almeida, el ser humano.

Soy una persona ordinaria, normal. Me gusta convivir con mi familia, salir a correr, andar en bicicleta y pasear a mis perros; disfruto mucho la Ciudad de México y me gusta servir a sus habitantes. También me gusta conocer acerca de las cosas que suceden a mi alrededor, no sólo en torno a las ciencias penales, sino en temas como la política. Soy fanático del futbol americano —le voy a los Raiders de Oakland— y del futbol soccer —mi equipo es el Cruz Azul—. Me gusta mucho el heavy metal de los años ochenta y noventa, como Iron Maiden y Metallica, pero también la música romántica y la banda. Disfruto mucho ir al cine, me gustan las motos... En general puedo decir que disfruto mucho todo lo que hago. Obviamente lo que más me gusta es trabajar en el servicio público, donde llevo 16 años.

 

¿Por qué elegiste esta profesión?

Elegí estudiar Derecho porque mi padre era policía y él era mi referencia. Gracias a su influencia yo también quería ser policía e investigar crímenes y delitos, por lo que mi padre me aconsejó que estudiara Derecho. Posteriormente tuve la oportunidad de ser policía, y finalmente pude combinar la cuestión jurídica con la investigación y la policía. Eso me ha dado más elementos para desempeñar mi trabajo y entender mejor la función que realizo en la procuraduría.

 

Cuéntanos cómo se dio tu desarrollo académico.

Soy licenciado en Derecho por la Universidad Tecnológica de México; tengo una maestría en ciencias penales con especialización en ciencia jurídico-penal por el Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE), y un doctorado en Derecho por el Instituto Internacional del Derecho y del Estado. Además, soy egresado del Instituto de Formación Profesional de esta Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal como agente del Ministerio Público. También he tomado un sinfín de cursos y diplomados, he impartido clases en maestría, doctorado, en especialidades para agentes del Ministerio Público y policías, etcétera. También tengo capacitación en el extranjero. Realicé una especialidad en Tokio, en cibercriminalidad y delincuencia organizada y en el sistema de justicia penal japonés, desde la prevención del delito, pasando por la procuración, la administración de justicia y la ejecución de las penas en prisiones, hasta el programa pospenitenciario. Tengo cursos en el FBI para administrar personal; en la DEA; en la Policía Nacional de Colombia y en la Dirección Antisecuestro y Extorsión de ese mismo país; con la embajada de España sobre trata de personas y delincuencia organizada. Además, hice un curso sobre el sistema penal acusatorio en la escuela de leyes de Harvard, un curso en manejo de crisis con la Policía Nacional Francesa, un seminario sobre Ciudades Seguras con el Ministerio de Defensa de Israel y he tomado otros muchos cursos en México, siempre en el tema de las ciencias penales, la seguridad y la procuración de justicia.

 

¿Cómo ocurre tu entrada a la praxis del Derecho penal?

Yo iba a la universidad básicamente porque quería aprender Derecho penal. Si hubiera habido una licenciatura que me permitiera estudiar exclusivamente Derecho penal, la hubiera estudiado. Sin embargo, fue bueno conocer otras instituciones y otras ramas del Derecho, otras figuras jurídicas, para poder complementar mi formación sobre Derecho penal.

Cuando terminé mi formación en el Instituto de Formación Profesional de esta procuraduría, era obligado para mí ingresar a la maestría en el Instituto Nacional de Ciencias Penales, porque mi pasión era el Derecho penal y quería conocer más de cerca las ciencias penales. Entrar al INACIPE ha sido una las mayores satisfacciones en mi vida. Ahí conocí al doctor Miguel Ángel Mancera, que fue mi maestro en tres materias.

En el INACIPE descubrí que no sólo es importante el derecho penal para los servidores públicos, sino también la criminología, la criminalística, la psicología criminal, la seguridad pública, el derecho penitenciario, las consecuencias jurídicas del delito, la metodología de la investigación, todas ellas disciplinas que nutren al Derecho penal. Estudiando ahí la teoría del delito, la teoría de las penas y la teoría de la ley penal, empecé a retomar nuevamente el tema de la policía, hacia el que yo tenía una inclinación natural desde niño al convivir con mi padre y mis tíos, que eran policías.

 

¿Hacia dónde te llevó ese nuevo acercamiento al tema policial?

Primero empecé a estudiar a las policías más importantes del mundo, mediante una investigación comparativa con la realidad del Distrito Federal. Una de las conclusiones a las que me llevó ese trabajo fue que era necesario crear la licenciatura en investigación policial, cosa que ya hicimos en cuanto asumí el cargo de procurador. Esta licenciatura cuenta con reconocimiento oficial por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y somos la única entidad en el país que cuenta con ella.

 

¿Qué vino después?

Me interesó entender más al delincuente, a la delincuencia, los delitos como tales, es decir, la criminología. Empecé a leer sobre psicología criminal, estudié el DSM-IV, en el que se describen los trastornos de la personalidad, y con el tiempo vino para mí el tema penitenciario, ya que tuve la oportunidad de ser director de dos prisiones: en Cancún y en Ciudad Juárez. Fue así como empezó a apasionarme el tema de las patologías. Siendo director de la prisión podía investigarlas todas. Además de administrar la cárcel y realizar gestiones jurídicas, de seguridad, de trabajo social y de psicología, me interesaba conocer realmente a las personas que cometen los delitos, así que todos los días platicaba en mi oficina con un interno diferente.

Y finalmente de ahí pasé al tema de la delincuencia organizada, que fue el que desarrollé en mi tesis doctoral, donde abordé la teoría del Derecho penal del enemigo, su actualización y su justificación en México, es decir, la aplicación de la teoría a nuestra realidad concreta.

Ése ha sido mi recorrido por el Derecho penal y por las ciencias penales, cuyos temas me han ido apasionando de acuerdo con los cargos públicos que me ha tocado desempeñar.

 

Se dice que si alguien ha conocido todos los cargos que tiene la procuraduría has sido tú.

No lo había visto de esa manera, pero podría decirse que sí. Conozco los procesos de selección en el Instituto de Formación Profesional, lo que es ser agente del Ministerio Público, tanto de investigación como adscrito a juzgados; fui fiscal de Procesos Penales en el Reclusorio Norte, subprocurador de Averiguaciones Previas Centrales, encargado del despacho de la procuraduría y luego procurador. Para un servidor público es muy gratificante conocer las entrañas de la institución, sus pros y sus contras, y afrontar el reto de buscar un servicio público de carrera efectivo.

 

¿Qué satisfacciones te ha dejado tu trabajo en esta procuraduría?

Uno de los momentos más importantes fue el hecho de que la procuraduría haya sido elegida para cerrar la administración del licenciado Marcelo Ebrard, en su último informe, y tener la aceptación en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal del trabajo que hemos realizado. Por supuesto, ese reconocimiento es para todo el personal de la institución, en cualquiera de sus niveles, y todo se ha derivado del plan estratégico que el jefe de Gobierno generó, y también del trabajo del doctor Mancera. A mí me ha tocado darle continuidad, con mi sello personal, pero siempre con el objetivo de generar programas para asegurarnos de favorecer a los habitantes del Distrito Federal.

Como ejemplo de esta labor tenemos la disminución en 11 por ciento de la comisión de delitos de alto impacto en la capital el país, mientras que en el resto del país aumentó casi 40 por ciento. Te puedo dar algunas cifras: el robo a transportista con y sin violencia disminuyó 47.9 por ciento; el secuestro bajó 38.2 por ciento; el robo a pasajeros a bordo del Metro bajó 33.8 por ciento; el robo con violencia a cuentahabientes, saliendo del cajero, se redujo 32.4 por ciento; el robo de vehículo con y sin violencia disminuyó 27.8 por ciento, y la violación bajó 25.7 por ciento.

 

¿Cuáles son tus expectativas en torno a la procuración de justicia?

No quisiera anticiparme, considerando que próximamente tendremos el cambio de gobierno. Sin embargo, sí te puedo decir que desde 2009 tenemos un programa integral para implementar la reforma que recae precisamente en la procuraduría. Hemos hecho unidades de mediación para trabajar en mecanismos alternos de solución de conflictos, y hemos generado cuatro etapas de profesionalización y capacitación del personal: sensibilización, capacitación, especialización (nos encontramos actualmente en ésta, con el personal sustantivo, la policía, ministerios públicos y peritos) y, finalmente, la implementación, una vez que tengamos el Código de Procedimientos Penales para el Distrito Federal.

Por otro lado, es importante decir que la tecnología constituye un elemento fundamental para aprovechar la ciencia en los servicios periciales, la técnica en la policía de investigación, y el liderazgo y la vanguardia en materia jurídica para el Ministerio Público. Es importante conjuntar formación, integración, inteligencia e investigación para tener mejores resultados de los que ahora tenemos en la ciudad.

 

No sé si coincidas conmigo, pero en la implementación de la reforma penal no funciona la misma receta para todos. Y en el Distrito Federal, con las complejidades que tiene esta gran ciudad, hay que ir con mucha más cautela que en el resto de las entidades.

Claro, no tenemos que correr. Debemos hacerlo bien; para eso nos dieron ocho años. Además, me queda muy claro que el Distrito Federal debe ser el lugar donde mejor se procure e imparta justicia. Y eso no queda sólo en manos de los juzgados. Hay que revisar el papel de cada institución para que el engranaje funcione perfectamente. También debemos capacitar a todo el personal, con el trabajo que implica. Porque piensa simplemente que en el sistema de seguridad y procuración de justicia del Distrito Federal hay 90,000 operadores, que equivalen a 25 por ciento de todos los que hay en el país. Aquí es donde más asuntos se ventilan y, obviamente, no se trata de un juego.

Por eso insisto en que tenemos ya un plan muy claro que estamos siguiendo, sin correr pero sin retrasos: hemos hecho un cronograma de trabajo para implementar el sistema en el momento preciso y te puedo asegurar que vamos bien.

Si nos toca seguir en este cargo, seguiremos trabajando y lo haremos bien. Y si no nos toca, dejaremos las bases para que quien llegue lo pueda realizar de la mejor manera.

 

Comentarios
1 comentario en “Jesús Rodríguez Almeida”
  1. Ernesto Vázquez Dijo:

    Ignorancia y candidez al máximo…