Cibercontrol: un arma de doble filo

Cibercontrol: un arma de doble filo
En los hechos ocurridos en la Ciudad de México el pasado mes de julio, que los medios dieron a conocer como el “multihomicidio de la Narvarte”, el manejo de los archivos de imagen de las personas involucradas en el caso permite ejemplificar el cibercontrol, fenómeno en el que las personas se vuelven vulnerables por el acceso a que se tiene a su información pública en internet.

Independientemente de los resultados en procuración de justicia en el caso del “multihomicidio de la Narvarte”, fue notable la fuga de información y el manejo de las imágenes de las personas que fueron detenidas. Estas imágenes, en estricto apego a los derechos humanos de la persona y respetando en todo momento la presunción de inocencia, no fueron presentadas por la autoridad interviniente, sino obtenidas con sencillos criterios de búsqueda en internet por el periodista @carlosjimenez.

El comunicador, ejerciendo su libertad de expresión y mostrando sus habilidades en medios digitales, con muy poca información logró encontrar las imágenes que asociaron los nombres de los probables homicidas con las imágenes recabadas de los videos y de los datos obtenidos en los teléfonos celulares de las víctimas. Uno de los periódicos que más imágenes ha usado del caso fue La Razón, de circulación nacional.

Este caso muestra la importancia de reconocer el uso invasivo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

El argumento que siempre ha usado la autoridad es permitir que se vulnere el derecho a preservar la imagen personal de una persona involucrada en una investigación probablemente criminal, lo que se contrapone con el principio constitucional de presunción de inocencia.

Esto debe quedar claro para cualquier persona que usa redes sociales y utiliza su imagen personal sin restricciones. El uso de la imagen de una persona constituye un derecho humano, garantizado por la Constitución, y la privacidad de dicho uso actualmente se encuentra protegida en la Ciudad de México por los derechos ARCO (acceso, rectificación, cancelación, oposición).

Es pertinente que todos los ciudadanos tomen conciencia de lo poderoso que puede ser el uso de un archivo de imagen. En este caso, a los periodistas les sirvió para recrear relaciones entre los detenidos, aunque para el último de los procesados, la autoridad competente, por una recomendación de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, no permitió la publicación de su fotografía. Pero entonces el periódico La Razón usó una imagen difuminada de esa foto para presentar el árbol que presentaba su investigación sobre el caso.

Bastaron búsquedas con criterios simples (nombres de los occisos y de sus presuntos conocidos) para poder asociar las imágenes de las personas involucradas y publicarlas a nivel nacional.

Así es como el usuario de las TIC decide cómo y qué información hace pública. Debemos estar conscientes de que el anonimato en las TIC es un mito y toda la información que se difunde vía internet es pública porque el acceso al ciberespacio se identifica con la democracia.

Así, no sólo la autoridad ejerce cibercontrol, sino aquellos a quienes convenga para sus fines. Es decir, el usuario se vuelve vulnerable ante las tomas de las cámaras de videovigilancia de la Ciudad de México, de las que existen en algunos servicios de transporte público (Metrobús) y, por supuesto, de las imágenes que los usuarios difunden en los servicios, casi todos gratuitos, de internet: redes sociales, WhatsApp, correo electrónico, canales de archivos de video, entre otros.

Al carecer de un costo, por lo general sus controles son laxos y permiten utilizar la información de los usuarios para fines de cualquier tipo, incluso de mercadotecnia.

En resumen, el cibercontrol es un fenómeno que se ejerce de diversas formas y permite explotar la sobreinformación que generan todos los días los usuarios de las TIC y del modo que más gusta a los usuarios que ya aprovechan su condición de gratuidad.

Notas

* Maestra en criminología por el Instituto de Formación Profesional de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal. Se desempeña como perito supervisora en informática forense en la Coordinación General de Servicios Periciales en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.

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