Arámburu, Saldívar y Vázquez, S.C., cumple 10 años

Arámburu, Saldívar y Vázquez, S.C., cumple 10 años

El pasado 12 de octubre tuvo lugar la celebración de los 10 años de la firma de abogados Arámburu, Saldívar y Vázquez, S.C., cuya especialidad es el Derecho procesal constitucional. Destacados juristas, abogados, familiares y amigos del despacho se dieron cita en el auditorio del Piso 51 de la Torre Mayor para acompañar a los socios de la firma en la presentación del libro Diez años de alto litigio constitucional en México.

 

Con la destacada participación del ministro José Ramón Cossío Díaz; del comisionado José de Jesús Orozco Henríquez; del abogado y fundador de Mexicanos Primero, Claudio X. González; de dos destacados abogados postulantes, José Antonio González Fernández y Eduardo Gallástegui Armella, y de otras personalidades del mundo jurídico, la firma Arámburu, Saldívar y Vázquez, S.C., presentó la obra escrita a seis manos por sus socios, titulada Diez años de alto litigio constitucional en México.

El libro da cuenta del quehacer jurídico en materia constitucional que Antonio Arámburu Mejía, Claudia Saldívar Hernández, Loretta Vázquez Ortíz y su equipo de abogados han desplegado a lo largo de una década, con un estándar encomiable de éxito, en el que la mayoría de sus asuntos han culminado con un pronunciamiento a favor por parte de los tribunales de la Federación y varios de ellos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

La presentación se inició con unas palabras del socio fundador, en las que destacó que el gran reto del despacho en 10 años ha sido “mantener el perfil del despacho dedicado exclusivamente al juicio de amparo”. Explicó que llevaron a cabo la publicación del libro para dejar un testimonio de agradecimiento a las personas que han formado parte de esa década de satisfacciones, en la que “ha sido un privilegio litigar en exclusiva ante los tribunales federales y en especial ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación”.

En su discurso también se refirió a la gran calidad jurídica y humana de las socias del despacho y de los abogados que integran la firma.

En su intervención, Eduardo Gallástegui Armella refirió, con cercanía y cariño, las circunstancias en las cuales le ha tocado convivir con cada uno de los socios de la firma. Expresó que con el socio fundador comparte su amor por el Derecho y también por el futbol, lo cual, “aunque parezca trivial, no lo es tanto” ya que las batallas jurídicas las enfrentan con el mismo valor con que lo hacían en aquellos viejos partidos en las canchas y logrando grandes resultados. Ahora —dijo— “el alumno ha superado al maestro”. De la socia senior expresó su satisfacción de haberla conocido y de haber participado con ella en la atención de un número considerable de juicios de amparo promovidos en contra de la Licitación 21; destacó la vehemencia con la cual Claudia se entregó a dichos litigios para defender la validez de esa licitación y obtuvo un resultado favorable para el cliente. De la socia junior dijo que incluso “la cargó de bebé” y que ahora le complace verla como gran abogada, hija de sus grandes amigos Fernando Vázquez Pando y Loretta Ortiz Ahlf, de quienes tiene la inteligencia, la preparación y el amor por el Derecho que ha sabido ejercer de manera individual, incluso superando a sus padres.

Asimismo mencionó que hay coincidencias en las diversas palabras que los presentadores aportaron al libro, sobre todo acerca de la calidad humana y jurídica de los integrantes del despacho. Para concluir, felicitó a la firma por su gran trabajo en equipo, por su labor en el foro y por la exitosa gestión en la defensa de causas justas, utilizando siempre como arma la letra y el espíritu de nuestra Constitución.

Por su parte, el comisionado de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, José de Jesús Orozco Henríquez, manifestó: “La presente obra llega en un momento crucial en la evolución del orden jurídico mexicano, al cumplirse cinco años de la entrada en vigor de la reforma constitucional sobre derechos humanos y la trascendente y garantista interpretación a su alcance por nuestra Suprema Corte de Justicia de la Nación, a través de la resolución relacionada con la ejecución de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, recaída en el caso Radilla Pacheco, por medio de la cual se establecieron las primeras bases del control de la convencionalidad de carácter difuso en el sistema judicial mexicano. La conjunción de estos factores hace propicia la modificación de maneras tradicionales de estudiar, abordar y operar el Derecho. Esta publicación realiza un importante aporte en ese sentido. En efecto, el lector podrá situarse en la práctica, el ambiente y los desafíos que enfrentan las y los litigantes constitucionalistas contemporáneos, cuya labor principal es hacer asequible a los jueces y las juezas el complejo mundo de las normas constitucionales y legales, así como las mejores fórmulas y alternativas para interpretarlas”.

Por su parte, Claudio X. González expuso con su habitual lucidez y claridad el contexto en el que Mexicanos Primero pidió la ayuda profesional de la firma de abogados para la solución de un caso que ha resultado ser de los más relevantes para la institución. Se trata de la información solicitada en 2010 y negada por la Secretaría de Educación Pública, consistente en los resultados de la “evaluación universal” practicada a los maestros de las escuelas públicas de toda la República.

A propósito del caso, dijo que hablar de los autores del libro y de su despacho es hablar de excelencia. “Nada más al entrar en sus oficinas se respira lo que hemos encontrado en ellos: calidez, humanismo, preocupación por el otro, atención personalizada, tranquilidad y mucho profesionalismo. Los asuntos que nos han llevado a conocerlos y a trabajar con ellos son asuntos por los que no cobraron; sin embargo, fueron atendidos con la misma dedicación, esmero, entusiasmo y lealtad a la causa como si les hubiéramos pagado grandes cantidades. En ese sentido, no sólo hemos encontrado en el personal que labora en este despacho a buenos abogados, sino a buenos mexicanos y a grandes personas”. Además, hizo mención especial de los abogados asociados de la firma que han alcanzado un grado importante de excelencia: Jorge Rodarte Shade, Rodolfo Moreno Madrigal y Nora Castillo Franco.

En su turno, el abogado y actual presidente y director general del despacho González Fernández Abogados, S.C., José Antonio González Fernández, destacó que hacen falta despachos que tengan humildad y disposición para trabajar en equipo. “Como se narra en el capítulo X de este libro, he tenido la oportunidad de colaborar con Antonio y su equipo en varios asuntos; entre otros, en el caso de Yucatán Country Club, en el que la negociación, el trabajo conjunto y la ganancia compartida marcaron la pauta del éxito. La crítica situación de México precisa de hombres preparados, honestos, buenos mexicanos y —más que nunca— de profesionistas responsables, empeñados en generar precedentes a través de los cuales los derechos sociales sean una realidad en la vida de millones de compatriotas. Hoy, el litigio constitucional es una de las vías para alcanzar la verdadera justicia social, determinar el verdadero contenido de los derechos humanos y delinear políticas públicas. Por eso el reto de Arámburu, Saldívar y Vázquez, S.C., es mayor; Toño y su equipo lo han sabido asumir a cabalidad”.

Al hacer uso de la voz, el ministro José Ramón Cossío hizo alusión al prólogo que formuló para el libro: “La noche del 5 de febrero de 1885 […] el gran juez norteamericano Oliver Wendell Holmes pronunció un discurso en la cena anual de la Barra de Abogados de Suffolk, Massachusetts. La disertación, en esa velada de finales del siglo XIX, fue con base en la pregunta: ¿qué sujetos contribuyen más al desarrollo del Derecho: los abogados o los jueces? La respuesta del entonces magistrado de la Corte Suprema de dicho estado de la unión americana, fue clarísima: los primeros”.

Este preámbulo le sirvió al ministro de la Corte mexicana para afirmar que el libro presentado contiene información práctica acerca de la forma en que se va tejiendo el Derecho. En su prólogo hay partes muy alusivas al respecto: “Concluido un proceso, surgen dos normas jurídicas: una, la sentencia individualizada que por lo general sólo atañe a las partes; dos, el precedente que puede resultar obligatorio u orientador para el órgano que lo dicta o para otros, normalmente de inferior jerarquía… El Derecho no está dado sin más en la ley, ni en ninguna otra norma: resulta de azarosos procesos de construcción a los que se arriba mediante no menos azarosos ejercicios de interpretación. El Derecho se hace cotidianamente, depende de muchos procesos, formas y agentes, y adquiere resultados diversos. Si la breve acotación que acabo de realizar explica de mejor manera el proceso, queda claro que la objetividad de la ley es menos relevante de lo que suponemos, que la soberanía del juez es menos amplia de lo que se cree y que la importancia del litigante es mayor de lo que solemos aceptar. Aportan tanto, que el juez entiende la litis por lo que las partes hayan planteado en una primera etapa del juicio, hayan podido probar en una segunda, hayan podido alegar en la tercera, y luego hayan podido sostener o refutar en el ciclo impugnativo. El despacho da cuenta de 14 casos en los que, en la materia constitucional, ha participado en la defensa de clientes específicos y ha contribuido no sólo a la protección de los intereses de éstos, sino a la construcción de algunos contenidos relevantes del orden jurídico mismo. Desde esta perspectiva, el libro de Arámburu, Saldívar y Vázquez es de gran interés. Se nos muestra —tomo prestado el título del célebre libro de Allen, Law in the Making— a la producción del Derecho y a la contribución a su desarrollo por parte de litigantes concretos, con clientes reales y soluciones logradas”.

El ministro Cossío mencionó que en los años que lleva dando clase de teoría general del proceso en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, no había encontrado un texto para recomendarlo a los alumnos en el que se mostrara ese proceso de creación del Derecho, desde la perspectiva del litigante, contando lo que él llamó la vida del asunto, con un modo explicativo que hace atractiva y amena la lectura. Por ello afirmó en el prólogo citado: “El libro que ahora prologo es precisamente lo que estaba buscando. Por ello, en mi calidad de profesor y en lo personal, debo agradecer a los colegas de Arámburu, Saldívar y Vázquez que al celebrarse, lo hayan hecho de esta manera generosa y socializada". Concluyó exhortando a los autores a que busquen las vías para que la obra se edite como libro de texto.

Para cerrar el acto formal de presentación del libro, la socia senior, Claudia Saldívar, manifestó ante la audiencia que en la vida es importante coincidir en tiempo y espacio con buenos seres humanos; en ese sentido, Arámburu, Saldívar y Vázquez es una comunidad formada por personas preparadas en los servicios que prestan en materia de amparo y defensa de los derechos humanos, personas con valores y con metas en común, lo cual propicia un trabajo en equipo que genera el desarrollo de las habilidades de cada uno de sus integrantes

Recordó que desde hace 24 años trabaja con Antonio Arámburu, primero como pasante y asociada, y ahora como socia, y reconoció la gran capacidad que tiene el socio fundador para generar acuerdos y lograr el desarrollo personal de quienes trabajan a su lado. Igualmente, reconoció la amistad que la une a su socia Loretta, persona con gran capacidad intelectual de la cual ha aprendido mucho en esta etapa.

Resaltó que Arámburu, Saldívar y Vázquez ha llegado a estos primeros 10 años con días soleados y alegres, pero a veces también nublados, años que han sido resultado del trabajo no sólo de una persona sino de un equipo conformado por personas íntegras, trabajadoras por el bien común, inteligentes, pero sobre todo buenos seres humanos que han tenido como finalidad luchar por los intereses de sus clientes y de sus causas, con quienes incluso han logrado establecer no sólo una relación profesional sino de amistad.

Finalizó reconociendo a todos los integrantes del despacho, recordando a los que han pasado en este tiempo y deseando que esta comunidad siga coincidiendo y trabajando en aras de un país mejor.

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Revista El Mundo del Abogado