¿Debería impulsarse una segunda vuelta electoral en nuestro país?

¿Debería impulsarse una segunda vuelta electoral en nuestro país?

¿La segunda vuelta electoral permitiría que asumiera el poder un candidato con suficiente respaldo popular, en el marco de los gobiernos con poca legitimidad popular que hemos padecido? Destacados juristas responden a esta pregunta.

 

Luis Benavides
No. Es una falacia decir que en segunda vuelta se va a obtener mayor legitimidad. Los votantes se ven forzados a votar sólo por dos opciones. Normalmente en la segunda ronda es menor el número de electores, por lo que no se garantiza mayor legitimidad.

René González de La Vega
La segunda vuelta electoral permitiría que asumiera el poder un candidato con suficiente respaldo popular. Hemos padecido gobiernos muy débiles.

Ángel Gilberto Adame López
Nuestro aparato electoral reconoce la existencia al menos de nueve partidos políticos, lo que implica un mismo número de perspectivas desde las cuales puede interpretarse la realidad nacional. Esta característica ha propiciado la atomización del voto, así como la pauperización de las plataformas políticas en favor del eslogan. Otra consecuencia desafortunada de este fenómeno ha sido el constante desconocimiento de los resultados, a pesar del alto precio de los sufragios. Por ende, pienso que una segunda vuelta debería venir aparejada de una depuración de los contendientes hasta que se garantice que el ganador triunfe con un proyecto propio y con mayorías a favor.

Jesús Pérez Cisneros
Sí es conveniente que se regule y se establezca una segunda vuelta en las elecciones, sobre todo en lo referente a la renovación del Poder Ejecutivo federal, ya que de lo contrario se seguiría con la práctica muy incorrecta de que el presidente de la República no tenga el apoyo mayoritario de la población que representa. Antes eso no representaba un problema pues el Congreso prácticamente repetía la mayoría obtenida para la elección presidencial. En la actualidad es frecuente que el Congreso federal contenga la expresión de las diversas fuerzas políticas, las cuales se verían obligadas a apoyar a quien en las urnas resultó con la aprobación general de la población y eso permitiría un gobierno más estable y fortalecido.

Fernando Yllanes Martínez
La segunda vuelta es indispensable para avanzar en la democracia, puesto que ayudaría a evitar que el voto de castigo sea el que decida la elección y que gane el populismo.

Jorge G. de Presno Arizpe
Sí lo considero conveniente. En nuestro país ganan los candidatos que obtienen una mayoría en elecciones en las que el abstencionismo predomina. Recientemente lo vimos en el Estado de México, donde el candidato ganador obtuvo 30 por ciento de los votos emitidos de un padrón en el que sólo participó 30 por ciento de los electores registrados. Con una segunda vuelta cuando menos garantizaríamos una mayoría respecto de los candidatos (el número que determine la legislación), que por sí solos no representan el voto mayoritario. Recordemos el proceso electoral del que resultó presidente Felipe Calderón, con un margen de menos de 1 por ciento, de nuevo con dominio del abstencionismo.

Jorge G. de Presno Larrañaga
No considero conveniente establecer una segunda vuelta electoral. Además de aumentar el ya altísimo costo de las elecciones, no resuelve el problema; más parece un mensaje para un candidato.

Claudia de Buen Unna
Sí. La razón principal es que un presidente que tenga menos de 50 por ciento de los votos no está suficientemente legitimado para gobernar. Contar con el treinta y tantos por ciento de los votos, como sucede en la actualidad, implica que no fue respaldado por la mayoría de los ciudadanos que acudieron a las casillas. Y en nuestro país muchos van a votar acarreados, por lo que el porcentaje de votos favorables aún es menor. La segunda vuelta coloca a los dos punteros como únicos candidatos y entonces sí se aprecia un apoyo legítimo al ganador.

Hugo Ítalo Morales Saldaña
Sí es necesaria una segunda vuelta electoral, toda vez que la pluralidad de partidos políticos pulveriza el porcentaje de preferencias. Con la segunda vuelta electoral los dos primeros lugares competirían, de lo que resultará que alguno de ellos obtendría una mayoría superior a 50 por ciento.

José María Aramburu Alonso
Creo que sí es necesaria, pero no por formar “mayorías”, como se escucha en repetidas ocasiones. En un sistema presidencial como el mexicano es irrelevante que un presidente llegue al poder con 33 o 51 por ciento de la votación, pues la gobernabilidad descansa en el Congreso, que en última instancia seguiría fraccionado. Es positiva una segunda vuelta porque evitaría que una opción radical llegue al poder aproximadamente con un tercio de los votos. La segunda vuelta pone freno al populismo; ahí reside su principal utilidad. Este sistema buscaría generar legitimidad (convencimiento del electorado de un triunfo auténtico). Sin duda, otro de sus beneficios es evitar que llegue un mesías al poder con 34 por ciento del voto.

Ricardo Sodi
No lo considero conveniente. Debemos dar tiempo a que nuestro sistema electoral actual madure y se consolide. Los partidos políticos y sus candidatos deben aprender a construir acuerdos con propuestas claras y sustentables, y formar gobiernos de coalición que ya están previstos en nuestra Constitución.

Fernando Hegewisch Díaz Infante
Es conveniente la segunda vuelta, pues la figura presidencial se fortalecería con una legitimación que deviene del respaldo ciudadano al ratificar o modificar su voto, creando una mayoría absoluta, otorgando implícitamente un factor de negociación al titular en el Congreso y permitiendo la gobernabilidad en coalición.

Gonzalo Sánchez de Tagle
Quienes proponen el mecanismo de dos rondas electorales para elección del Poder Ejecutivo sostienen que se trata de un corrector automático de muchas deficiencias institucionales del país, que van desde evitar conflictos poselectorales, hasta dotar de legitimación al ganador y propiciar la gobernabilidad, ante el supuesto de que quien resulta electo lo hace con una mayoría de votos. Se trata de tres supuestos beneficios que en realidad parten de un diagnóstico equivocado. Es decir, la segunda vuelta no es la solución a los problemas estructurales planteados; es un remedio equivocado para una enfermedad mucho más profunda.
En primer término, la segunda vuelta no evita que se produzcan conflictos poselectorales. El hecho de que existan dos rondas para elegir al presidente de la República no elimina de suyo las deficiencias del sistema electoral ni mucho menos impide prácticas fraudulentas antes y durante la jornada electoral.
Por otro lado, es fundamental no confundir la legitimidad jurídica que otorga la Constitución con la legitimación social. En todo caso, la legitimidad depende en mayor medida de la calidad de la elección y no de la cantidad de sufragios recibidos.
Con todo, una segunda vuelta bien articulada e insertada en un diálogo estructural y sistémico, que le permita compartir causas y consecuencias con otros mecanismos e instituciones, podría ser positiva. Hay un beneficio inmediato con la segunda vuelta, que consiste en dar mayor calidad y transparencia al voto. Con este mecanismo el elector puede elegir a quien realmente represente sus intereses en la primera vuelta, sin realizar ejercicios de ponderación, voto útil o de castigo. Así, la primera vuelta reflejaría con pulcritud la intención política de la sociedad y, sobre todo, daría mayor posibilidad de competencia a candidatos independientes o a partidos pequeños. Y, en su caso, se deja el voto útil para la segunda ronda.

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