Alfonso Guati Rojo:

“A las empresas mexicanas les conviene que se cumpla la ley"

Alfonso Guati Rojo:

Al cumplir los primeros seis meses de su gestión como presidente del Consejo Directivo Nacional de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa, Colegio de Abogados, A.C., Alfonso Guati Rojo destaca las fortalezas del colegio de abogados más grande de nuestro país, así como de los ejes rectores de su gestión para el bienio 2017-2018.

 

La ANADE se caracteriza por ser el Colegio de Abogados de Empresa más grande de México. Sus 47 años de trayectoria han fortalecido el crecimiento de la asociación. ¿Qué representa presidir el Consejo Directivo Nacional?

Es un compromiso de arduo trabajo para encumbrar a la Asociación Nacional de Abogados de Empresa como una de las instituciones más importante del mundo jurídico, y referente obligado del gremio de abogados de todo el país. A mi consejo le toca dirigir a una ANADE con 46 años de historia y de trabajo en los que ha logrado consolidar una identidad propia, con una esencia, unos principios y unas tradiciones que hay que respetar y fortalecer. Ahora bien, por otra parte, debemos tener la voluntad y la decisión de transformarla, de estar a la altura de las exigencias para que las empresas se sientan protegidas por el Estado de Derecho en México.

Para lograr lo anterior he querido hacer una ANADE incluyente en la que todo aquel que tenga intención de trabajar se sume al proyecto. Estoy muy consciente de que la ANADE no es de un presidente; el colegio se gobierna a través de un Consejo Directivo Nacional en el que cada consejero tiene responsabilidades específicas que ejerce con cierta libertad. En ese sentido, mi función en estos dos años ha consistido en ser la cabeza del consejo. Puedo aseverar con absoluta seguridad que es un honor compartir el trabajo con un muy buen equipo para hacer de la ANADE una organización moderna, adaptada a las exigencias de la nueva realidad que vivimos.

 

¿Cuáles son los proyectos o las metas que se pretende alcanzar en el bienio 2017-2018?

Entre las principales tareas que nos hemos fijado están las siguientes:

1. La unidad de las secciones, para que trabajemos en coordinación como un verdadero colegio nacional.

2. La seriedad académica de todos los actos que organizamos, privilegiando la calidad antes que la cantidad. Para lograr lo anterior tenemos más de 20 comités de trabajo, que además de contar con sesiones regulares en las que se analizan los problemas jurídicos más complejos, organiza eventos magnos, entre los que destacan el tradicional Seminario de Obligaciones Jurídicas de las Empresas y nuestra convención anual, de la que este año celebramos su edición número 46 en Guadalajara, los días 2, 3 y 4 de noviembre.

3. La incorporación de los directores jurídicos de las empresas más importantes en el país y de abogados de empresa externos comprometidos. Pero no sólo su inscripción en el colegio, sino su afiliación a los comités de trabajo para que valga la pena su colegiación voluntaria.

4. La instrumentación de herramientas eficientes de comunicación aprovechando las tecnologías de la información para que nuestras actividades académicas se transmitan en línea, así como el fortalecimiento de los canales de difusion es﷽﷽﷽﷽﷽ir fortaleciendo los canales de difusien lero no sario de Oblgiaciones Jurque muchas de las acciones que estamos empreón con los que contamos actualmente: redes sociales, la revista bimensual Abogado Corporativo y nuestro programa “Perspectiva: Derecho de Empresa” que ya lleva ocho años de transmisión semanal en el Canal Judicial.

5. La estabilidad interna del colegio, garantizada a través de un equipo administrativo dinámico y con control presupuestario.

6. El aprovechamiento del esfuerzo y el tiempo que dedican los anadistas al colegio, para lo cual hemos diseñado un sistema de medición de objetivos, conscientes de que no se puede mejorar lo que no se puede medir.

 

¿Qué distingue a un anadista?

Que es un abogado con ética, dedicado al Derecho de empresa, ya sea interno o externo, pero con una visión comprometida con el desarrollo de las empresas como generadoras de empleos y motores de la economía. El anadista es un abogado que voluntariamente ingresa a un colegio con el espíritu de exigir y preservar el Estado de Derecho desde las empresas.

Asimismo, es un abogado serio, formal, pero no solemne. Ante todo, la ANADE es un colegio donde la familia tiene un valor y un lugar muy importantes para el colegio. Es muy común que a los actos sociales acudan los anadistas con sus parejas, y la convención nacional, que es nuestro evento cumbre, es completamente familiar, pues buscamos conjugar los trabajos académicos con las actividades de los acompañantes y los programas para hijos de todas las edades.

 

En materia de trabajo pro bono, ¿cuáles son los programas que implementa la asociación para incentivar la participación en esta área?

Como colegio profesional, en términos de la Ley de Profesiones, estamos obligados a prestar trabajo pro bono; sin embargo, nuestro compromiso va más allá del cumplimiento de requisitos legales. El año pasado se constituyó la Fundación ANADE con el objeto de concentrar el trabajo pro bono de los anadistas en una asociación con una dirección y métricas específicas. Debemos trabajar mucho para que sus objetivos se vuelvan realidad. Es un proyecto que está arrancando, que ya está echando raíces y que pronto empezará a dar frutos.

Adicionalmente al trabajo pro bono, apoyar la idea de que la educación es la base de una sociedad sólida y recta; por ello son casi ya una tradición los actos académicos en los que anadistas y sus familias acuden a pintar o a montar bibliotecas en escuelas de bajos recursos, como el acto que realizamos el mes pasado con Proed, A.C., una gran aliada de la ANADE.

 

La ANADE tiene presencia en nueve entidades federativas a través de sus respectivas secciones. ¿Cómo se puede lograr una integración nacional y una agenda común de trabajo?

Así es, tenemos nueve secciones: Nuevo León, Jalisco, Puebla, Chihuahua, Comarca Lagunera, Baja California, Querétaro, Quintana Roo y Yucatán. Es un gran reto, pero estoy convencido de que la unidad de las secciones nos fortalece como colegio con una auténtica presencia nacional. Mi consejo se ha propuesto la meta de que la ANADE sea el referente por antonomasia de los abogados dedicados al servicio de las empresas mexicanas a lo largo y ancho del país. Al día de hoy, cuando ya hemos cumplido los primeros seis meses de gestión, se ha establecido una agenda común de trabajo sin precedentes. Tenemos muchas líneas de acción que nos han permitido una mejor interacción y una comunicación efectiva con todos los presidentes de la secciones. Por ejemplo, la mayoría de nuestras actividades académicas se transmiten en vivo vía internet a todas las secciones. Además, por estatuto, los presidentes de las secciones son miembros del Consejo Directivo Nacional ex oficio, lo cual vincula su participación en las decisiones del rumbo del colegio.

Como la integración de una auténtica ANADE nacional es una de mis metas principales, ya hemos celebrado cuatro cumbres de presidentes de secciones que han dado una nueva dimensión al trabajo con las secciones. Nuestra primera cumbre tuvo lugar en la Ciudad de México; la segunda en Monterrey con nuestros amigos de la Sección Nuevo León; hace un par de meses se llevó a cabo la tercera en Mérida, nuestra sección más joven, y la próxima cumbre se verificará en Tecate, en el corazón de la sección Baja California. Estos trabajos han sido liderados desde la primera vicepresidencia y han resultado un esquema eficiente que vincula a la membresía a nivel nacional.

 

Con los distintos organismos públicos y privados, ¿qué alianzas o actividades está desarrollando la presente administración a favor de sus agremiados y de las empresas mexicanas?

Buscamos tener un acercamiento respetuoso con los organismos del sector público, conscientes de que como abogados de empresa percibimos los actos de autoridad de primera mano. Estamos dando continuidad a la muy buena relación que existe con los colegios con los que compartimos ideales y principios, como el Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México y la Barra Mexicana, Colegio de Abogados. Igualmente nos acercamos a universidades y organismos internacionales con el propósito de contribuir a fortalecer el Estado de Derecho. A la ANADE le interesa mucho establecer alianzas para alcanzar conjuntamente objetivos y metas muy concretas. 

 

Si realizamos un balance del contexto actual, ¿cuáles son los temas que más preocupan a las empresas?

La corrupción, la impunidad y la vigencia del Estado de Derecho. A las empresas mexicanas les conviene, por eso lo exigen, que se cumpla la ley, que haya condiciones claras para que puedan desarrollarse en un marco de seguridad jurídica plena, y que cuando su esfera de derechos se vea vulnerada, cuenten con los canales adecuados y eficaces para hacer valer sus derechos.

La corrupción está carcomiendo a nuestra sociedad. Sin embargo, seguimos sin contar con una institución o unidades eficaces que la combatan. ¿Qué está haciendo la asociación para atender este problema?

Como comenté, la corrupción es una de las principales preocupaciones de las empresas en México. En ese sentido, los abogados de empresa tenemos el deber de prevenir y denunciar los actos de corrupción que conozcamos. La ANADE tiene un convenio de colaboración con el Consejo Coordinador Empresarial, con el cual hemos ratificado el Código de Ética del Empresariado Mexicano.

La operación del Sistema Nacional Anticorrupción, como un aparato sólido, activo e independiente, es de una importancia vital. Por eso, la ANADE ha impulsado con los otros dos colegios aliados, el Ilustre y la Barra, los compromisos de integridad para garantizar que en México los abogados cumplen y respeten la ley.

 

La ANADE es uno de los colegios que apoya e impulsa la colegiación obligatoria para los abogados en México, un tema que ha generado gran debate, si bien esta práctica subsanaría el problema de justicia en el país. ¿Qué otros mecanismos podrían servir para ese propósito?

En la ANADE creemos que la colegiación obligatoria es una buena solución para los problemas que enfrenta la abogacía. Sin embargo, existen opciones que la deben complementar; por ejemplo, alcanzar una certificación de calidad. No podemos quedarnos como estamos; tenemos que migrar hacia sistemas eficaces de control profesional. Desde hace algunos años en la ANADE hemos desarrollado un sistema de certificación anual a través de un programa de capacitación continua por medio del cual los anadistas acumulan puntos por participar en sesiones académicas, impartir clases en las universidades con las que tenemos convenio, participar como expositores en nuestros actos jurídicos o como aportantes a la revista Abogado Corporativo o en el programa Perspectiva: Derecho de Empresa del Canal Judicial. Debemos robustecer los esfuerzos para conseguir una certificación más exigente que garantice a los usuarios de los servicios jurídicos que los anadistas poseen un estándar profesional de calidad técnica y ética.

Yo estoy convencido —y esto lo he querido transmitir de manera consistente a mi consejo— que la tarea de manejar la ANADE no es de una sola persona, sino de un equipo. Pero, sobre todo, que muchas acciones que estamos emprendiendo para seguir transformando a la ANADE no son de resultados inmediatos y probablemente la gran mayoría de sus frutos los veremos producirse en años posteriores. La idea de una ANADE con proyectos a largo plazo y de continuidad me entusiasma mucho.

 


 

 Alfonso Guati Rojo es abogado por la Universidad Iberoamericana. Cuenta con diversas especialidades y diplomados en Derecho procesal, Derecho mercantil y Derecho de amparo por la Universidad Panamericana, campus Ciudad de México.

Tiene una larga trayectoria académica en las mejores universidades del país. Fue profesor titular de la materia de títulos y operaciones de crédito y Derecho procesal civil, en la Universidad Iberoamericana. Además, actualmente es catedrático de la misma universidad en Derecho de amparo y profesor de la Universidad Panamericana, campus Ciudad de México, Guadalajara y Aguascalientes.

Asimismo, es miembro de la Comisión de Derecho Procesal del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana.

Es socio con licencia del despacho Guati Rojo Abogados, S.C., y desde mayo de 2015 es el encargado de la Subdirección Jurídica Contenciosa y de Administración de Cartera de Petróleos Mexicanos.

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