Pedro Salazar Ugarte

Investigación jurídica desde la UNAM

Pedro Salazar Ugarte

El Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM es el referente más importante de América Latina y debe seguir siendo una institución modelo que demuestre que, en nuestro país, es posible contar con instituciones sólidas, honestas y responsables, afirma el director de este centro, que agrupa a algunos de los investigadores más destacados en materia jurídica de Hispanoamérica.

 

 

Entre los abogados se habla con frecuencia de los nuevos modelos jurídicos que se generan en Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, España, Colombia, Argentina… pero pocas veces se mencionan investigaciones mexicanas. ¿Por qué?

Creo que lo que existen son nuevos arreglos institucionales y diferentes teorías para estudiarlos. Por ejemplo, en algunos países se aprobaron constituciones que han dado lugar al llamado nuevo constitucionalismo latinoamericano y tomó fuerza el estudio del “constitucionalismo popular”. Sobre esos temas discuten juristas de diferentes países (algunos de ellos mexicanos). Nosotros hemos avanzado mucho en el estudio multidisciplinario de los fenómenos jurídicos, echando mano de saberes teóricos, pero también de métodos empíricos, y en eso somos una referencia.

 

¿Qué resultados debe esperar el hombre de la calle de la investigación jurídica? ¿Estos resultados deben reflejarse en la Constitución, en las leyes y en nuestro marco jurídico? ¿O se trata, como a veces parece, de ejercicios de especulación teórica que sólo sirven para la reflexión de unos cuántos?

La investigación jurídica debe ser técnicamente sólida, políticamente imparcial y socialmente útil. Las y los ciudadanos de a pie deben esperar que los juristas académicos sean capaces de encontrar y proponer las mejores soluciones jurídicas para superar los conflictos sociales y encauzar pacíficamente la convivencia. Nuestra misión reside en encontrar las mejores prácticas y los planteamientos más innovadores para hacer propuestas —que eventualmente podrían ser adoptadas por las autoridades competentes— con el fin de fortalecer el Estado de Derecho en el país. Son muchos los ejemplos de instituciones que se han creado a partir de propuestas que provienen de la academia.

 

¿Cuáles son los institutos del mundo que generan mejores productos en materia de investigaciones jurídicas?

Depende de los temas y los enfoques. El Max Planck Institute tiene centros de estudio en materia penal y en Derecho internacional muy importantes. La Escuela Genovesa, con su extensión hacia Girona y Córdoba, Argentina, sigue haciendo filosofía jurídica de corte analítico muy relevante. En América Latina existen académicos muy interesantes, pero no dudo en sostener que, como centro de investigación, el IIJ-UNAM es el referente más importante.

 

¿Está bien remunerada la investigación jurídica en México?

Para quienes trabajan está suficientemente bien remunerada. Al menos en la UNAM, la carrera académica y los sistemas de estímulos internos y externos (como el Sistema Nacional de Investigadores) permiten tener una vida digna y confortable basada en el esfuerzo.

 

¿Cuál es el perfil de nuestros investigadores?

Cada vez más multidisciplinario. Existen juristas puros, pero también investigadores que combinan la formación jurídica con la especialización en otras disciplinas y también expertos en materias diferentes al Derecho pero que estudian fenómenos jurídicos. Eso ha hecho la investigación jurídica cada vez más rica y compleja.

 

¿Qué debe esperar México del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM?

Rigor académico, transparencia de gestión y compromiso social palpable en resultados. El IIJ-UNAM es y debe seguir siendo una institución modelo que demuestre que en nuestro país es posible contar con instituciones sólidas, honestas y responsables. Un ejemplo al que se pueda voltear cuando se busquen referentes de lo que sí funciona y funciona bien.

 

¿Cómo se evalúa el trabajo de los investigadores?

La evaluación del desempeño es muy rigurosa —sobre la base de criterios conocidos por toda la comunidad—, se realiza anualmente y está a cargo del consejo interno del instituto.

 

Como director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, ¿cuál es su secreto para lidiar con los egos de algunos investigadores?

Respeto, diálogo, buenas formas y congruencia entre lo que se dice y lo que se hace. También es muy importante la imparcialidad y la objetividad en el trato.

 

¿Qué hace usted con los investigadores que producen poco o, de plano, ya no producen?

La consecuencia cuando algún colega no cumple con los mínimos obligatorios es la no aprobación de su informe de actividades, lo cual tiene consecuencias para su carrera y sus ingresos económicos porque se suspende su participación en programas de reconocimiento al desempeño. Todo se encuentra normado, se realiza por instancias colegiadas y puede ser recurrido ante el Consejo Técnico de Humanidades.

 

¿Qué consejo daría usted a un joven que quiera dedicarse a la investigación jurídica?

Que desarrolle capacidades de lectura sistemática y disciplinada, que pondere con objetividad su capacidad para escribir, que aprenda metodologías diversas, que confíe en sus intuiciones y que aprenda a lidiar con la frustración.

 

¿Qué es lo más estimulante y lo menos estimulante de ser director del instituto?

Lo más estimulante es emprender proyectos que son realizables mediante el esfuerzo coordinado y colectivo. Lo menos estimulante es tener que lidiar y sortear con inercias y dinámicas burocráticas y superar algunas resistencias para lograr objetivos.

 

¿Cómo ve usted a nuestro Poder Legislativo y su capacidad de emitir leyes adecuadas para momento que vive México?

Me preocupa más la capacidad de los órganos legislativos para procesar algunos nombramientos pendientes —de enorme relevancia para el país— que su capacidad para aprobar leyes.

 

¿Cómo ve usted a nuestro Poder Judicial y su capacidad para dirimir conflictos conforme a Derecho?

Nuestros poderes judiciales están llenos de claroscuros. Me preocupa su endogamia y su resistencia para modernizar sus métodos de decisión. Necesitamos completar la reforma de 1994 dotando de autonomía al Consejo de la Judicatura, modificando los mecanismos para el ingreso y la promoción de jueces, magistrados y ministros, y creando un Tribunal Superior de Justicia de la Nación que descargue de asuntos a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

 

Si pudiera tener una larga conversación con algunos de los grandes juristas de la historia, ¿con quién la tendría? ¿Qué le preguntaría?

Valoro y disfruto mucho hablar con Luigi Ferrajoli. Suelo preguntarle —aunque sus respuestas no terminan de convencerme— cómo hacer compatible su concepción positivista con su noción de democracia sustancial. A Kelsen le habría preguntado algo similar: ¿cómo integrar su férreo positivismo en Derecho con su teoría democrática (inevitablemente impregnada de valores políticos)?

 


 

Pedro Salazar Ugarte es licenciado en Derecho por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y doctor en filosofía política por la Universidad de Turín, Italia.

Es investigador de tiempo completo del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desde 2003. Fue secretario académico de ese instituto de 2008 a 2010 y secretario de su consejo interno durante el mismo periodo. Actualmente es el director del IIJ. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (nivel III).

Es profesor de teoría de la Constitución, teoría de la democracia y derechos humanos en la Facultad de Derecho de la UNAM y ha impartido cursos de licenciatura, maestría y doctorado en diversas instituciones de educación superior nacionales.

Es integrante del Consejo Asesor del Comité para la Conmemoración del Centenario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, de la Asamblea Consultiva del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, de la Junta de Gobierno del Instituto de Estudios para la Transición Democrática, de la Academia Mexicana de Jurisprudencia y Legislación, del comité editorial de la revista Isonomía y del comité editorial de la revista italiana Teoría Política.

 

 

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