Arte y perfume, el binomio perfecto

Arte y perfume, el binomio perfecto

 

Existen ciertas expresiones humanas que, sin necesidad de palabras, son lenguajes universales. Entre ellas se encuentran las matemáticas, la música, el arte y, también, el perfume. Un aroma tiene la facultad de evocar memorias, despertar emociones, transportarnos instantáneamente a otro lugar, e incluso a otro tiempo. No es en vano que al olfato se le considere el más misterioso de los sentidos.

 

 

Cada perfume que se lanza al mercado lleva implícita una experiencia sensorial que es capaz de contar infinitas historias, dependiendo de quien lo perciba. Entonces, si la riqueza olfativa de cada aroma puede hablar por sí misma, ¿qué necesidad hay de revestirla con una historia creada por la mercadotecnia? A esta incuestionable conclusión llegó la casa madrileña Loewe, que además de ocupar un importante puesto en la moda y ser una leyenda en la confección de artículos de piel, también cuenta con una significativa colección de fragancias.

Pues bien, este año la firma de lujo ha decidido ir más lejos en un temerario ejercicio de rebranding, mediante el cual cambia el empaque y la comunicación de todo su portafolio de fragancias. De esta manera, invita al público a vivir la experiencia esencial de sus aromas, los cuales asocia con la belleza de las formas de las plantas y ese maravilloso mecanismo que es el cuerpo humano. Para lograrlo, su nueva campaña se fundamenta en la obra de dos grandes fotógrafos.

Primero, Loewe retoma el legado del alemán Karl Blossfeldt quien, a principios del siglo XX, descubrió los secretos más fascinantes de las estructuras botánicas: éstos fueron captados por su lente en detalladas imágenes de un austero blanco y negro. Las asombrosas formas de la naturaleza decoran los nuevos empaques de todos los aromas de la firma, volviéndolos objetos de arte que no sólo anuncian la fragancia que guardan sino que tienen un valor propio.

Un segundo componente son los visuales de la campaña publicitaria realizados en función a la obra del fotógrafo finlandés Arno Rafael Minkkinen, cuyo trabajo es un poético estudio del cuerpo. Minkkinen gusta de contrastar la desnudez humana con distintos entornos, razón por la cual eligió las playas volcánicas de Tenerife, España, para fotografiar la campaña publicitaria de la firma. En ésta los cuerpos de bailarines articulan posees que imitan las formas botánicas de Blossfeldt; poéticas imágenes donde la piel tiene un papel fundamental puesto que sobre ella el perfume llega a su máxima expresión.

 

Comienza una nueva etapa

La casa madrileña de lujo Loewe incursionó en el universo de la perfumería en 1972, y desde entonces hasta la fecha no ha dejado de innovar con sus propuestas. Una de las más celebradas se realizó en 2016 con el lanzamiento de “Loewe 001”, que sería la fragancia precursora de la nueva presentación de los perfumes de la casa por ser la primera en incorporar el arte de Blossfeldt en su estuche. Y es que plantas y flores son la materia prima de la cual surge cualquier fragancia; de ahí que al adoptar sus formas como emblema Loewe haga una metáfora visual de lo que es el trabajo de los maestros perfumeros: captar los olores de la naturaleza, mezclarlos en una sinfonía aromática y atraparlos en una botella. Al paso decisivo que fue “Loewe 001” le siguió toda la familia de aromas de la casa, que si bien ahora se visten de arte, siguen siendo los mismos, olfativamente hablando. Esta emotiva renovación proporciona un contexto dentro del cual la historia individual de cada esencia puede desplegarse libremente. Una audaz maniobra de mercadotecnia que marca una nueva senda para la perfumería.

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