Envuélvala en el arte de la seda

Envuélvala en el arte de la seda

Nada se compara con la belleza de la seda. Ningún otro textil tiene esa tersura al tacto o esa lánguida caída que dibuja sutilmente las formas de la figura femenina. Por eso la seda tiene una connotación de lujo, no sólo por el complejo proceso de su elaboración, sino también porque ofrece una experiencia incomparable a quienes tienen el privilegio de usarla. Y ¿qué puede hacer más única a la seda que el arte? En culturas milenarias ya existía la tradición de decorar las piezas de seda pintándolas a mano con una laboriosa técnica que producía resultados primorosos. Esta tradición pictórica es recuperada por la artista Patricia Gorostiza quien, con su muy personal estilo, la contextualiza en el momento presente. De una belleza dinámica, polifacética, siempre cambiante como la vida misma, así es el art portable de Patricia.

 

Con una trayectoria multidisciplinaria, la formación de la artista comprende el estudio de la física, las matemáticas y la medicina. Después se encontró con un enfoque menos científico y más espiritual: el de la pintura, a través de la cual ha perpetuado su búsqueda de respuestas, su anhelo de generar belleza y, recientemente, con el concepto de art portable, la manera de compartir sus experiencias con otros.

 

Arte que se lleva puesto

Así pues, bajo la firma de Patricia Gorostiza, esta temporada la pintora presenta una colección de foulards o mascadas que fungen como una prenda de vestir capaz de brindar un toque de espíritu artístico al atuendo del día a día de la mujer contemporánea. De esta manera, la persona que las usa se fusiona con ellas envolviéndose en un pedazo de arte, literalmente hablando. De ahí el concepto de art portable que no es más que la posibilidad de tener una obra de arte, que se lleva puesta.

Al igual que con cualquier pieza de arte, que se vuelve el centro de atención del lugar que ocupa, los foulards de Patricia Gorostiza son la pieza principal de cualquier atuendo con el que se les combine. Con distintos tamaños y formas cada foulard es único e irrepetible, como la mujer que lo lucirá; además, las maneras de llevarlo desafían la imaginación. Más que un accesorio son un componente casi vivo del atuendo que es capaz de mutar en un sinfín de formas: como una blusa de noche, un corbatón para llevar a la oficina, una diadema para decorar el cabello, un cinturón o, simplemente, un objeto para enredarlo en torno al cuello. Estas piezas son susceptibles de lucirse de muchas maneras.

Pues bien, ahora que se acerca el 10 de mayo no podemos sugerir un mejor regalo en términos de exclusividad, originalidad y funcionalidad. Obsequiar un foulard de Patricia Gorostiza es ofrecer una obra de arte que le dará un toque diferente a la indumentaria de ese ser tan especial que es mamá.

Para conocer el catálogo de la pintora, visite la página pgorostiza.com/2017.

 

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