La supremacía del servicio a la medida

La supremacía del servicio a la medida

Si consideramos que el traje es la pieza principal del guardarropa masculino, además de ser culturalmente un símbolo de autoridad que refleja el estatus de quien lo usa, entonces es evidente que constituye una importante inversión en la que no es recomendable escatimar.

 

En la moda masculina el juego de dimensiones es fundamental, pero esto no implica que el hombre deba adecuar su anatomía a los dictámenes de la moda. De hecho, lo óptimo es lo contrario: un traje que vista la figura de cada individuo de una forma cómoda, resaltando sus virtudes y compensando cualquier imperfección, lo cual sólo se puede lograr con el servicio a la medida. Solamente mediante el servicio a la medida se puede tener el control total de cada uno de los aspectos que componen un traje: decidir el color, el dibujo, la textura y el peso del casimir.

Al encargar un traje a la medida no está demás que lleve puesto uno de los propios, de manera que usted pueda mostrar al sastre un ejemplo de las proporciones y los detalles que le favorecen.

La primera prueba de su traje es un momento decisivo. En esta ocasión es esencial que observe si el saco lo deja moverse libremente; recuerde que el traje, a pesar de su elegancia, debe ser una prenda cómoda. También debe comprobar que la solapa le siente de manera que no aparezca ni una sola arruga en el pecho. Luego se recomienda verificar si se forma una bolsa en la parte trasera, bajo el cuello, pues cuando esto sucede es un indicador de que las hombreras del saco resultan excesivas para usted. Por el contrario, cuando se forman arrugas en la unión de la manga con el resto del saco, conocida como “sisa”, entonces se necesitan unas hombreras más voluminosas.

Asimismo, es recomendable verificar que el largo de las mangas termine, con los brazos extendidos, a una distancia de 12 centímetros de la punta del dedo anular, justo a la mitad de la palma de la mano.

Al probarse los pantalones del traje, asegúrese de que éstos cierren en su cintura y no a la altura de la cadera. Revise que el tiro del pantalón quede en su sitio y le permita sentarse con facilidad. Es importante que no se formen arrugas en la parte delantera, a la altura de los muslos, ya que si esto sucede significa que el largo en la entrepierna no es el adecuado. Tampoco se deben forman pliegues en la parte trasera a la altura de las corvas o bajo el cinturón, pues estos detalles son indicios de que el pantalón no es de la talla correcta.

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Revista El Mundo del Abogado