Una historia de plata

Una historia de plata

En México existe un gran talento para el diseño. Desafortunadamente, las condiciones son adversas para que éste llegue a brillar en la escena de la moda. Sin embargo, unos cuantos actores de la moda nacional han logrado vencer los obstáculos y han conquistado el lugar que se merecen tanto en México como en el mundo. Uno de ellos, probablemente el más representativo, es Daniel Espinosa, diseñador de joyería, quien no solamente cuenta con tiendas por todo nuestro país sino que también las posee alrededor del orbe cubriendo ciudades tan cosmopolitas como Nueva York, Madrid, Tokio y Santo Domingo, entre muchas otras. 

 

Recientemente, Espinosa fue comisionado con el diseño del trofeo para el Festival de Cine de Los Cabos que celebró su quinta edición en noviembre pasado. Al acto acudieron personalidades como Oliver Stone y Mónica Bellucci, a quienes se les regaló, como reconocimiento a su trayectoria, uno de los trofeos creados por Daniel Espinosa.

Parecería que fama y fortuna iluminan la senda de este diseñador, quien a pesar de encontrarse en la cúspide de su carrera no olvida sus raíces. Sobre su trayectoria nos revela cuál es la filosofía de vida que lo ha llevado al éxito en una exclusiva para El Mundo del Abogado.

 

¿Cuál dirías que es el ADN de la marca Daniel Espinosa?

Lo más importante de mi trabajo radica en mis orígenes, que nunca he olvidado a pesar de viajar por todo el mundo. Es mi nativa ciudad de Taxco donde se encuentra mi taller: el corazón donde cobran forma todas mis ideas y se vuelven realidad. Ahí se encuentra mi equipo: muchos artesanos que todavía trabajan la plata con métodos que vienen desde la época de la Colonia y que permiten obtener resultados únicos. Mi comunicación con ellos y la capacidad que tienen para interpretar mis ideas mantiene a mi marca siempre en movimiento.

 

Has mencionado la tradición como uno de los pilares de Daniel Espinosa. ¿Cómo haces para contextualizarla en el mundo actual y dirigirte a las nuevas generaciones?

Más que dirigirme a las nuevas generaciones procuro escucharlas; es sorprendente cuán precisos son en sus gustos los “millenials”, que es como se denomina a la generación actual. Estoy convencido de que todo diseñador debe estar en contacto con cada nueva generación para nunca perder el ritmo.

 

¿Cuáles son tus principales fuentes de inspiración?

A la inspiración hay que salir a buscarla y yo lo he hecho en lugares insospechados puesto que investigo cualquier elemento que llame mi atención. Por ejemplo, te puedo mencionar el caso de las borlas que se utilizan para adornar los cortinajes; empecé a estudiarlas, a ver cómo las fabricaban los tapiceros de Madrid, pero también cómo las hacían los asiáticos en China y en Japón. El resultado de esta aventura fue una colección de aretes de plata con largas borlas que fue usado en una pasarela aquí en México.

 

Recientemente fuiste comisionado con el diseño y la elaboración del trofeo del Festival de Cine de Los Cabos. Además del honor, ¿esto significa que vas a incursionar en el diseño de arte objeto?

El arte objeto es un tema que me apasiona. En mis viajes por el mundo he coleccionado piezas singulares de las que me rodeo para crear atmósferas. Y es que, al igual que las joyas, existen objetos que cumplen con el propósito de adornar, solamente que en lugar de decorar personas lo hacen con espacios.

 

¿Cuál fue el mayor dilema al diseñar el trofeo para un festival de alcances internacionales?

Debo admitir que fue un gran reto la figura abstracta de una ballena, especie que visita los mares de Los Cabos y que es una de las principales atracciones del lugar. Lograr elaborarla implicó hacer una síntesis de la forma muy compleja. Pese a su aparente simplicidad, el trofeo debía ser un ícono con el potencial de convertirse en un símbolo tan deseado como las Palmas de Cannes. También fue complicado calibrar los pesos para que la ballena tuviera el equilibrio perfecto y se detuviera en su pedestal. Además, fue necesario elaborar dos de las preseas con un baño de oro para los invitados de honor.

 

¿Cuál fue tu mayor aprendizaje de esta experiencia?

La colaboración: poder participar con otras mentes y llegar a conclusiones juntos. Eso termina por enriquecer mi trabajo. En el futuro buscaré hacer más ejercicios creativos como el que hice para este festival.

 

Dejando huella, Daniel Espinosa sigue adelante escribiendo su historia que brilla tanto como la plata, material del que se ha consagrado como un incuestionable artífice.

 

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Revista El Mundo del Abogado