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Control parlamentario de la fiscalización y agenda para la política de combate a la corrupción

Control parlamentario de la fiscalización y agenda para la política de combate a la corrupción

Alejandro Romero Gudiño

Cámara de Diputados, México, 2017

 

 

Este libro trata de la importancia que tiene el control parlamentario de la fiscalización superior y expone en cinco capítulos diferentes ángulos de este fenómeno. El control parlamentario de la fiscalización superior hace referencia al hecho de que, en un régimen de poderes divididos, corresponde a la representación popular ser la receptora de la razón y las cuentas del gobierno en torno del uso de los recursos públicos.

El primer capítulo está dedicado a la actualización de los antecedentes históricos de las instituciones de control de fiscalización y parlamentario en México, desde que en Hacienda se estableció la Contaduría Mayor, en 1824, y la Comisión Inspectora, en 1877.

Aquí se hace una relatoría de la creación del Sistema Nacional Anticorrupción, desde la reforma constitucional de 2015 hasta la publicación de la legislación secundaria de 2016.

El segundo capítulo aborda la teoría del control parlamentario de la fiscalización superior y su fundamento en la doctrina de la división de poderes de Montesquieu y en la teoría de la accountability. Aquí se explica que en una estructura institucional como la mexicana el control de la fiscalización es una función de la Cámara de Diputados y, en especial, de la comisión dedicada a recibir, analizar y dar valor agregado al informe de la Auditoría Superior.

En los capítulos tercero y cuatro el autor se esmeró en documentar exhaustivamente las contribuciones que realiza este sistema en México y en el mundo. En relación con nuestro país, Alejandro Romero Gudiño explica la evolución del sistema nacional de fiscalización desde que se creó la Auditoría Superior de la Federación, en el año 2000, y la Unidad de Evaluación y Control, como entidad técnica auxiliar de la Comisión de Vigilancia. Así, se reconocen importantes contribuciones de este binomio que no habrían sido posibles si no se hubiera establecido un diálogo y una colaboración adecuados entre la entidad auditora y la de representación, lo que ha propiciado mayor y mejor cobertura de la fiscalización, mejor implementación de planes y programas del Ejecutivo, más adecuaciones legales y una generación de conocimiento constante.

El autor logra colocarnos en el nuevo escenario de la democracia, en el que las instituciones reciben reclamos de rendición de cuentas desde diferentes ámbitos, lo cual propicia la necesidad de actuar con imaginación para sacar ventaja de esa situación.

Un aspecto relevante de esta obra es que constituye una investigación inédita que se basa en autores y fuentes internacionales que dan aires frescos a lo que en México se discute.

Metodológicamente, trabajó en dos etapas, construyendo una amplia base de datos que permitió crear dos índices: el índice de fiscalización y control parlamentario (IFCP), el cual mide el grado de desarrollo y eficacia de las instituciones dedicadas a estas funciones, considerando las variables que recomiendan los organismos multilaterales, y el índice de fortaleza institucional y confianza ciudadana (IFICC), que mide el nivel de gobernanza relacionado con el desarrollo humano, la confianza y el bienestar de la población.

En esta investigación Romero Gudiño nos presenta 12 hallazgos respecto de la importancia que tiene la fiscalización superior y su control por parte del órgano de representación social, a favor de la eficacia de los gobiernos y de la creación de confianza pública en las instituciones.

De acuerdo con su tesis, casi 60 por ciento de los entes de fiscalización superior en el mundo rinde un informe al parlamento nacional.

El IFCP muestra que el papel del Comité de Cuenta Pública, que en México viene siendo la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), por lo menos es tan importante como la propia ASF. Los países con este modelo poseen mejores instrumentos de control parlamentario y de la corrupción. Los datos del estudio permiten aseverar que el sistema está funcionando en México, pues éste obtiene una calificación de 7.84 en IFCP y 6.55 en IFICC.

En lo que concierne a la corrupción, el autor afirma que aporta más información el índice de control de la corrupción del Banco Mundial que el índice de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional. Del trabajo del autor puede deducirse que los países con niveles más altos en el IFCP aparentemente lograron mejorar sus índices de control de la corrupción.

Romero Gudiño sometió a análisis diferentes variables económicas y sociales, para evidenciar las que tienen un mayor efecto sobre una fiscalización eficaz. Entre aquellas están la independencia del órgano fiscalizador, por un lado, y el trabajo de comunicación y comparecencia pública en el seno de la Comisión de Evaluación de la Fiscalización Superior, por el otro.

El recorrido que realiza este libro se corona con una prolífica agenda para mejorar la fiscalización superior y un programa recomendado para el Sistema Nacional Anticorrupción, con más de 25 ideas innovadoras para sacar más provecho de las instituciones que hemos creado, muchas de ellas durante la legislatura actual.

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Revista El Mundo del Abogado