Los honorarios profesionales de los abogados

Los honorarios profesionales de los abogados

Miguel Carbonell

Centro de Estudios Jurídicos Carbonell, México, 2017

 

Cuando en julio del año pasado tomé la decisión de abrir mi propio despacho, debo confesar que, amén de los muchos temores que de forma natural se obtienen cuando se asume la responsabilidad de defender los intereses ajenos, quizá el que mayores interrogantes me generaba era la manera en que debía cobrar a mis clientes por la prestación de mis servicios jurídicos profesionales. ¿Cuánto debía cobrarles? ¿Cómo serían tasados mis servicios? ¿Qué factores debía considerar para proponer mis honorarios? ¿Debía cobrar también por las consultas que realizan los potenciales clientes? Eran algunas de las dudas que me asaltaban y —estoy seguro— a más de un abogado le siguen causando confusión hasta el día de hoy.

No ayudaba en modo alguno el hecho de que había dedicado prácticamente los ocho años de mi carrera profesional (y tres como estudiante) a laborar en distintas dependencias públicas en las cuales nunca tuve la necesidad de preocuparme por cuánto debía cobrar por mis servicios profesionales, pues éstos ya venían predeterminados en el “tabulador”.

Tampoco ayudaba el hecho de que, cuando trataba de consultar con algunos colegas sobre este tema, me respondían de manera hasta cierto punto evasiva: “todo depende del cliente”, “no existe una manera de saber, a ciencia cierta, cuánto y cómo cobrar”, “de eso se ocupa únicamente el socio principal”, eran algunas de las respuestas que me daban y que, desde luego, no me ayudaban a solventar el problema.

Ante ese panorama, que además resulta muy común en nuestro país para quienes se inician en la aventura de aperturar una firma de abogados (y a veces hasta para los más experimentados), llegó a mis manos el espléndido libro que tengo el honor de reseñar, de la autoría de Miguel Carbonell —quien, dicho sea de paso, no requiere presentación—, en el que aborda de manera sencilla, ágil y amena —fiel a su costumbre— uno de los temas “tabú” en la práctica profesional de la abogacía: el referente a los honorarios profesionales.

El libro se compone de ocho capítulos que van desde la realidad de que en México no se enseña en las escuelas a los futuros abogados cómo deben cobrar por sus servicios profesionales, lo que ha generado que el tema se envuelva en una especie de “mantra” respecto del cual casi no se habla (cuando en países como Estados Unidos es de lo más natural), pasando por los factores que se deben considerar para fijar los honorarios y las diferentes maneras que existen de cobrar, hasta culminar en una serie de sugerencias prácticas que el autor propone, las cuales se exponen junto con una serie de respuestas a dudas frecuentes que en el día a día surgen al respecto. Además, el libro también cuenta con un par de modelos de contratos de servicios profesionales que bien pueden servir de guía para todos los abogados que requieren una directriz experta que los lleve de la mano dentro del inexplorado mundo del cobro de los servicios jurídicos profesionales, lo que hace que el libro resulte sumamente práctico.

Auguro que este libro —único en su especie en el mercado mexicano— se erigirá en una obra de consulta indispensable para todos aquellos abogados, experimentados o no, que prestan sus servicios profesionales desde un despacho particular o de forma independiente.

Luis David Coaña Be, miembro de la firma Aguirre, Coaña y Sánchez Gil Abogados

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