Tiempo de justicia. Voces responsables. Estudios en homenaje a Sergio Valls Hernández

Tiempo de justicia. Voces responsables. Estudios en homenaje a Sergio Valls Hernández

Guillermo Valls Esponda y Sergio Arturo Valls Esponda (coords.)

SCJN, México, 2017 

 

Reunida la familia decidimos honrar la vida y el legado jurídico de mi padre e invitar a quienes fueron parte importante de su historia a colaborar en un homenaje por medio de una obra jurídica.

Sergio Armando Valls Hernández nació en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el 20 de mayo de 1941, y falleció en la Ciudad de México el 3 de diciembre de 2014. Se formó como abogado en la Facultad de Derecho de la UNAM. Acumuló una larga trayectoria profesional en la que, como pocos mexicanos, logró prestigio y éxito en su paso por los tres poderes del Estado. Ejerció durante cuatro décadas una de sus grandes pasiones: la docencia. Compartir conocimientos con la intención de formar mejores personas fue símbolo de su generosidad. Su vida, sin embargo, no estuvo exenta de episodios de adversidad, seguramente gracias a los cuales adquirió esa voluntad inquebrantable de lucha y sacrificio. Bien se sabe que un mar en calma nunca hizo un marinero experto.

Después de subir con paciencia y honestidad los peldaños de la administración pública federal tuvo la oportunidad de ser diputado federal. Arribó al Poder Judicial de la Federación en 1999, como consejero de la Judicatura Federal. El 28 de octubre de 2004 vio cumplirse el sueño de su vida profesional al protestar como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). En la ceremonia de investidura perfiló su función: “Ser un ejemplo de independencia, objetividad, profesionalismo, excelencia e imparcialidad es indispensable para impulsar el Estado de Derecho en todos los ámbitos de gobierno”.

Sobre el papel de los nuevos jueces mexicanos expuso: “Ser jueza o juez iberoamericano implica perfeccionar día con día su juzgar con humanismo, justicia, responsabilidad, fortaleza, patriotismo, compromiso social, lealtad, orden, respeto, decoro, laboriosidad, perseverancia, humildad, sencillez, sobriedad y honestidad. Creo no abusar al enumerar estas obligaciones públicas del juzgador porque deben significarse, es decir, afirmarse socialmente para ser cumplidas”.

La intención de la obra es provocar una reflexión respecto de la actualidad de los conceptos de justicia y derecho para generar, a partir de la experiencia y el talento de cada uno de los autores, un texto capaz de cumplir una función social y didáctica, que se convierta en útil herramienta al servicio de estudiantes y juristas en cada una de las ramas del Derecho. Es, además, celebración a la vida de un hombre de bien.

El libro se compone de 33 ensayos en los que comparten espacio obras de enorme talento literario, intelectual y afectivo. Haremos un vertiginoso viaje a través de sus 1,074 páginas.

El libro inicia con el estudio “Acerca de la independencia judicial”, elaborado por Luis María Aguilar Morales, ministro presidente de la SCJN. Indiscutible autoridad en el tema, expresa: “Nadie puede sentirse un juzgador satisfecho si no está satisfecho ante sí mismo, si su conciencia no le permite saber que está cumpliendo con su deber y qué está haciendo lo que el pueblo de México espera de él”.

Sería imposible, por razones de espacio, ocuparme aquí de los 33 ensayos. Pero cómo no detenerme en la pieza de la ágil y talentosa pluma del ministro en retiro Sergio Salvador Aguirre Anguiano, “Persona y acción”. En su dedicatoria, con su particular estilo y buena puntería, anticipa: “En temas morrocotudos como el sugerido para el homenaje, creo que la familia Valls Esponda, ignoro si deliberadamente, provocará una tormenta de contradicciones entre los ensayos que se elaborarán; pero tal vez en eso consiste el homenaje a Valls Hernández, en destacar los encuentros y los desencuentros de las ideas en las que como un guerrero participó en su vida”.

Constancio Carrasco Daza formula una pieza que desde el título anticipa el reto que encara: “Los vasos comunicantes entre Derecho y justicia”. Tal como ha sido su carrera profesional, libra con maestría el reto. Por su parte Daniel Cabeza de Vaca Hernández entrega “Principios interpretativos de la convención de Palermo aplicables al debido proceso legal”.

Con un tema que marcó el paso de mi padre por la Corte, “Los matrimonios entre personas del mismo sexo y su derecho a la seguridad social”, se hace presente María Leoba Castañeda Rivas. La materia electoral la aporta Flavio Galván Rivera con “Apuntamientos para una teoría del acto jurídico electoral”. De la procuración de justicia y su relación con las víctimas y ofendidos en el sistema penal acusatorio habla Arely Gómez González.

La reseña que hace de su vida y su trascendencia como juez constitucional Manuel González Oropeza es propia de quien fuera un entrañable amigo. Martha María del Carmen Hernández Álvarez elabora “La noción de justicia y el saber judicial en la obra de Sergio Valls Hernández”. En ella, con un detallado estudio de sentencias, discursos y obras de mi padre, logra con absoluta nitidez revelar el sentido y el valor de la justicia en el homenajeado. Al tiempo que su amigo Carlos Matute González entrega “La transformación del Derecho constitucional”.

Manlio Fabio Beltrones Rivera, en su colaboración “Sergio Valls, jurista y ministro de su tiempo”, da cuenta del paso de mi padre por las procelosas aguas legislativas, destacando que “dentro de su ideario de vanguardia y con indudable criterio ecuménico logró siempre impulsar los temas relevantes de la agenda política nacional. De esto habla su trabajo en torno de la transparencia, el fortalecimiento del aparato democrático y los derechos de las víctimas, temas que fueron un referente para el desarrollo normativo realizado durante las legislaturas posteriores”.

Indalfer Infante González, con impecable sentido de la actualidad, aborda “Los derechos humanos y el control difuso de convencionalidad, una visión de la responsabilidad del juzgador y de la expansión de la justicia”. Imperdible por su contenido literario es la entrega de Andrés Lira González: “Judicatura y persona en tres momentos: Lope de Vega, Nueva España y México independiente”.

Ministros con quienes compartió el momento cumbre de la justicia en México con el paso a la décima época, quienes permanecieron a su lado también en los difíciles tiempos finales, Margarita Luna Ramos, Jorge Mario Pardo Rebolledo y Juan N. Silva Meza, son pilares esenciales en la obra mencionada.

Amigos de diversas épocas pero con un mismo aprecio, Manuel Hallivis Pelayo, Eduardo T. Medina Mora Icaza, Alfonso Pérez Daza, J. Guadalupe Tafoya Hernández, Miguel Lerma Candelaria y Luis Gerardo De la Peña Gutiérrez, aportan gran contenido de actualidad a la antología.

El foro se hace presente con los ensayos: “Colegiación y certificación obligatoria de los abogados e impartición de justicia” y “Justicia sólo a través del Estado de Derecho”, escritos por Elías Huerta Psihas y su gran amigo, que ahora lo es de mi familia, Ángel Martín Junquera Sepúlveda, respectivamente.

La justicia estatal tiene excelente representación con las obras de los presidentes de los tribunales superiores de Chiapas y el Estado de México, Rutilio Cruz Escandón Cadenas y Sergio Javier Medina Peñaloza.

Cierra la obra el ensayo “Nueva acta de nacimiento: un Derecho de las minorías (transexuales)” de su querido compañero universitario Julio César Vázquez Mellado.

No basta que un homenaje sea merecido para que resulte trascendente. Esta obra fue concebida pensando que el mejor tributo para un hombre de justicia es aquel que deja una huella de lucidez, generosamente impresa por voluntades y talentos reunidos alrededor de la memoria, el respeto y el aprecio a la vida y la obra de un hombre fecundo.

 

 

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