La disrupción tecnológica en la profesión jurídica

La disrupción tecnológica en la profesión jurídica

Actualmente existen alternativas tecnológicas que los abogados pueden usar no sólo para agilizar los procesos legales ante instancias jurisdiccionales o gubernamentales, sino para relacionarse con los clientes y ofrecer servicios de calidad a otros prospectos que requieren contratar profesionales del Derecho. El autor ofrece un recuento de algunas de ellas.

 

Es evidente que la tecnología está presente en mayor o en menor grado en varios sectores: social y cultural, y no menos evidente es el terreno que ha ganado en la educación, dejando en claro que es una herramienta indispensable para alcanzar diversos fines.

La UNESCO señala que “la difusión de la ciencia y de la tecnología no es un fenómeno neutro, sino que tiene, en realidad, un alcance político, ideológico y cultural”.

Entonces nuestro papel como profesionistas frente al país consiste en generar procesos conscientes y tendientes a crear una cultura que a futuro desarrolle tecnología, y en el presente, producción y explotación de tecnología periférica. Como abogados podemos hacer uso de múltiples herramientas tecnológicas clasificadas como blandas, también llamadas intangibles. El sociólogo estadounidense James D. Thompson afirmó que la tecnología debía ser tipificada por su influencia en las empresas, en las instituciones y en las organizaciones; actualmente podemos agregar que dicha clasificación visualizó las técnicas, los conocimientos y los procesos dirigidos a la sociedad y a las interacciones humanas, lo cual no podemos desaprovechar en el ejercicio diario de nuestra profesión.

En el ámbito notarial, sin lugar a dudas, también se refleja el avance de las multicitadas herramientas que hacen eficiente la labor del notario, dan certeza a los actos jurídicos que se otorgan ante su fe y potencializan la oportunidad de proporcionar un servicio de calidad.

En ese sentido, diversas dependencias gubernamentales han implementado plataformas que permiten validar la autenticidad de los documentos que se les presentan, dar un seguimiento actualizado de las operaciones que realizan y contar con canales de comunicación oportunos, sin dejar de lado que algunas califican la actuación de los fedatarios.

Algunas plataformas utilizadas por el gremio son las siguientes:

  • SIGAPRED. Se utiliza para la captura y el envío de declaraciones del impuesto sobre adquisición de inmuebles, generadas por las operaciones traslativas de inmuebles de la Ciudad de México, así como para la creación de la línea de captura que se utiliza con el fin de pagar el impuesto correspondiente.
  • STN (INFONAVIT). Gestiona y administra datos y procesos respecto de las escrituraciones en las que interviene el INFONAVIT, desde llenar la fecha de inicio del trámite hasta su culminación con los datos correspondientes a la inscripción ante el Registro Público de la Propiedad.
  • SIAT (SAT). Genera el Registro Federal de Contribuyentes de las personas morales que se constituyen ante un notario público, así como la impresión de la cédula fiscal de personas físicas y morales.
  • Sistema Cerrado de Líneas de Captura. A través de él se obtienen líneas de captura respecto del Impuesto sobre Adqusición de Inmuebles con condonaciones (Jornada Notarial, Sucesiones e INVI), así como líneas de captura para pago de Impuesto sobre la Renta a la entidad local (Ciudad de México).
  • DGRT Notarios. Captura las solicitudes requeridas para obtener la constancia de participación en la Jornada Notarial o Sucesiones.
  • Portal de Prevención de Lavado de Dinero. A través de él se cumple con la obligación de informar y enviar los avisos correspondientes de las actividades vulnerables en las cuales participa el notario público.
  • SAT. Portal a través del cual se envían las declaraciones que se generan mediante DECLARANOT, para la obtención de los acuses correspondientes, así como para consultar diversos indicadores (tipo de cambio, valor de udis e índice de precios al consumidor).
  • INEX INFONAVIT. Es un índice de excelencia en el servicio. Permite que los derechohabientes y los desarrolladores habitacionales conozcan la eficiencia y el tipo de servicio que otorgan los notarios al llevar a cabo el proceso de formalización de créditos otorgados ante el INFONAVIT.
  • SEDUVI SIT@. Se puede consultar la autenticidad de los certificados de zonificación.

Además de las que se enlistan a continuación:

  • Sistema de Captura de Avisos de Testamento.
  • Sistema para Notarios y Valuadores.
  • Trámites en Línea de la Secretaría de Finanzas.
  • Sistema Integral de Comprobantes Fiscales.
  • Registro Único de Personas Acreditadas.
  • Sistema de Información del Registro Federal de las Organizaciones de la Sociedad Civil.
  • Consulta de Credenciales para Votar.
  • Consulta de la Validez de las Cédulas Profesionales.

Podríamos mencionar aquí muchas plataformas más que apoyan la labor no sólo de los notarios públicos sino de los abogados en general, llámense procesos para la creación de documentos jurídicos o consultas de jurisprudencia, leyes, reglamentos y otras disposiciones.

No obstante lo anterior, hace falta desarrollar aplicaciones gremiales que faciliten el ejercicio profesional. En nuestro sistema legal el notario tiene, entre otras, la facultad de formalizar un acto jurídico, para lo cual debe escribir, autorizar, conservar y reproducir un instrumento.

Pero ante los avances tecnológicos, cabe cuestionarnos si lo que da valor a nuestra actuación es redactar documentos, explicarlos y conservarlos. Yo considero que no, ya que si el valor de dicha actuación estuviera limitado a lo anterior, hoy en día ya habríamos sido desplazados por las aplicaciones que con una programación específica ofrecen recomendaciones al relacionar algoritmos y redactar cualquier documento de manera precisa, así como también validar su autenticidad y, desde luego, conservar un archivo digital que almacene grandes grandes cantidades de documentos.

El verdadero valor que da nuestro oficio es la certeza jurídica que brinda a sus clientes al dar una asesoría, y el verdadero valor de la tecnología es hacer eficientes los procesos para que dicha asesoría se otorgue de manera oportuna y precisa. En consecuencia, hacen falta esfuerzos para impulsar la digitalización de la matriz y la implementación de los candados digitales para fomentar el uso de la firma electrónica.

Es el caso del notariado colombiano que recientemente fue reconocido por ser el primero en el mundo en implementar la biometría móvil mediante el uso de un dispositivo inalámbrico, avance tecnológico que garantiza a los usuarios del sistema notarial ser identificados biométricamente en diligencias a domicilio, sin importar el lugar, para aquellas personas de difícil acceso.

Es importante destacar lo que señala Jesús Silva Herzog F., en su libro sobre la dimensión económica del notariado, en el sentido de que si bien el notario no es un servidor público, tampoco es un agente económico.

Los costos que entraña un sistema jurídico de corte litigioso como el estadounidense implican no solamente los honorarios profesionales de los abogados litigantes, sino todo un conjunto de erogaciones paralelas, incluidas las relativas al número de jueces y los recursos humanos y materiales que permitan el funcionamiento del aparato de justicia.

El notario brinda seguridad jurídica, lo que facilita las transacciones mercantiles y civiles. Las principales contribuciones directas al desarrollo económico que tiene la intervención notarial en los negocios pueden resumirse en los siguientes rubros: garantiza las legalidad y la validez jurídica, así como la legitimidad respecto de quien ejerce un derecho; evita tener que llevar litigios; colabora como auxiliar de la administración de justicia, y actúa como auxiliar del Estado en la recaudación fiscal en los ámbitos local y federal, con lo cual facilita y hace más eficiente el cobro de derechos e impuestos relacionados con los servicios que aquél presta.

Estos ejemplos nos permiten abordar el tema de los costos de transacción, en los que hoy en día se incurre para poder conocer las implicaciones adversas que pueden tener las diversas operaciones comerciales y civiles en los resultados de una empresa y en lo que la tecnología puede facilitar la detección oportuna de los riesgos y las afectaciones a terceros causados al celebrar una operación y, de ese modo, disminuir en gran medida los mencionados costos de transacción.

Por citar otros ejemplos tecnológicos en materia legal existe el juicio en línea del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, el portal de servicios en línea del Poder Judicial de la Federación, los boletines judiciales electrónicos de las entidades federativas, el portal de publicaciones de sociedades mercantiles de la Secretaría de Economía, entre muchos otros.

Toda esta tecnología a nuestro alcance debe facilitar la labor del abogado, evitando la generación de tráfico al acudir a un tribunal a revisar un acuerdo, al coleccionar y archivar la gaceta oficial o los periódicos de mayor circulación del país, así como al optimizar el espacio para su archivo y prescindir de la impresión de demandas, entre muchas otras ventajas que apoyan no sólo a esta noble profesión, sino al país, al influir directamente en la ecología, pues se reducen los índices de contaminación y se consumen menos recursos.

Pero, sin duda, lo anterior requiere que contemos con una base de datos fidedigna y fortalecida, con tecnología de vanguardia que garantice la seguridad de la información.

Esto nos lleva a la conclusión de que la tecnología y la educación van de la mano, y que no sólo debemos pugnar por la generación de tecnología de vanguardia, sino también fomentar la cultura de su uso. México opera a través de un desarrollo de tecnología meramente periférica. Nuestro modelo educativo no contempla la creación científica y tecnológica y alrededor de 90 por ciento de la ciencia básica que se imparte en las universidades tiene un carácter eminentemente académico; por el contrario, en países como Japón o Estados Unidos es normal que de 60 a 75 por ciento de la actividad científica tenga origen y soporte industrial. Este problema no es nuevo ni exclusivo de México: es un modelo estructural propio de Latinoamérica.

De ahí que cada vez sean más las personas que deciden estudiar la carrera de Derecho. Por ejemplo, el Centro de Estudios sobre la Enseñanza y el Aprendizaje del Derecho, A.C., publicó que para el ciclo escolar 2016 -2017 en nuestro país existen 1,770 instituciones de educación superior que ofrecen esa licenciatura, de las cuales 1,624 son privadas y 146 son públicas; mientras que en España sólo hay 73 escuelas y en Canadá 21 que la imparten.

Lo inquietante no es la cantidad de escuelas que ofrecen la licenciatura en Derecho, sino que, desafortunadamente, en nuestro país la estructura de la educación está dedicada en gran medida a las ciencias sociales, lo que debe suponer una innovación de herramientas que permitan alcanzar indicadores de evaluación de los programas impartidos por dichas escuelas, para hacer de México un desarrollador de profesionistas potenciales que cuenten con el reconocimiento de la Secretaría de Educación Pública.

Otro gran problema al que nos enfrentamos es la falta de colegiación obligatoria y la carencia de mecanismos por parte de los colegios y las barras para medir la calidad de sus agremiados.

Por otra parte, es inevitable que el crecimiento del número de egresados de la carrera genere la búsqueda de opciones de atracción de clientes, lo que trae como consecuencia factores adversos como la competencia desleal, la vulnerabilidad de los derechos de quienes prestan el servicio, el sacrificio de la calidad de la asistencia legal a favor del aumento de la clientela, la inequidad entre el servicio que se presta y la remuneración que se recibe, etcétera. Por lo anterior, reitero que la tecnología es la mejor herramienta para hacer frente al mercado de los servicios legales.

Ya hice referencia de diferentes plataformas tecnológicas proveídas por el Estado en beneficio de distintas ramas del Derecho y su efecto en la práctica de la abogacía, plataformas que están revolucionando el modus operandi del ámbito jurídico a nivel gubernamental. Pero el sector privado no se queda atrás: actualmente existen alternativas tecnológicas que los abogados pueden usar no sólo para agilizar los procesos legales ante instancias jurisdiccionales o gubernamentales, sino para relacionarse con los clientes y ofrecer servicios de calidad a otros prospectos que requieren contratar profesionales del Derecho.

Por ejemplo, las siguientes:

- Sistema Watson. Es un sistema informático de inteligencia artificial capaz de responder preguntas formuladas en lenguaje natural, desarrollado por IBM, que se alimenta de una base de datos local derivada de un sinnúmero de fuentes, las cuales incluyen enciclopedias, diccionarios, tesauros, artículos de noticias y obras literarias, así como bases externas, taxonomías y ontologías.

- Plataforma Apolo Servicie. Es una aplicación que, en términos generales, se basa en que los clientes (cualquier persona con acceso a internet) hagan una solicitud de servicios, la cual es canalizada inmediatamente a los proveedores registrados que más se adecuen a sus necesidades, a través de una propuesta de servicios, con la finalidad de que el cliente elija la que le resulte más conveniente y se ajuste a su presupuesto, a su ubicación, a sus tiempos de respuesta y disponibilidad, entre otros factores objetivos.

Las plataformas INEX INFONAVIT y Apolo Servicie tienen una coincidencia: califican el servicio. Ante una creciente oferta de servicios en materia legal, que es la que nos ocupa, se hacen más exigentes las solicitudes de los clientes, quienes buscan calidad, buenos precios y un servicio eficaz y eficiente, lo que contribuye al crecimiento y el desarrollo de los procedimientos que empleamos en nuestra labor diaria, a la defensa de principios y valores y al fomento de la ética profesional.

Cabe aclarar que las plataformas anteriores son sólo ejemplos de las que los abogados necesitamos incorporar a nuestras actividades cotidianas, pues el uso de las tecnologías nos acercará a las nuevas generaciones, ávidas de asesoramiento jurídico para el emprendimiento de los nuevos negocios de este milenio, que por su naturaleza buscan respuestas inmediatas a través de la red mundial de internet.

El acercamiento a este tipo de herramientas tecnológicas obliga a preguntarnos si éstas podrán sustituir la labor de un abogado, un juez o un notario. Al respecto, creo que la tecnología sin duda desplazará muchos empleos, pero definitivamente impulsará la creación de otros, modificará las tareas y las funciones de los abogados, reduciendo de manera considerable los errores humanos y, por qué no, apostará por un modelo educativo que incursione en el campo fértil de la investigación tecnológica, a través de una difusión que propicie el replanteamiento de los objetivos y de la orientación de la ciencia.

Otra cosa que impulsará la tecnología es la toma de conciencia de los seres humanos para eliminar trabajos repetitivos y mecánicos y propiciará el aprovechamiento del tiempo libre, por lo cual se podrán dedicar a cuidar su cuerpo, a desarrollar su mente y a evolucionar su espíritu.

 


 

* Notario público número 129 de la Ciudad de México.

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