Por qué una Constitución debe ser clara y corta

Por qué una Constitución debe ser clara y corta

 

El pasado 15 de marzo, en el marco de los festejos del centenario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSH) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) presentó la conferencia “Por qué una Constitución debe ser clara y corta”, impartida por Ángel Junquera Sepúlveda, director general de la revista El Mundo del Abogado.

El acto se llevó a cabo en el auditorio Jesús Murillo Karam del ICSH de la UAEH y fue presidido por Edmundo Hernández Hernández, director del instituto. Alberto Severino Jaén Olivas, profesor de la licenciatura en Derecho, fungió como moderador. También asistieron autoridades académicas, jefes de áreas, coordinadores generales, así como profesores y estudiantes.

Durante su intervención, Alberto Jaén Olivas reconoció la importancia y la trascendencia de la conferencia. Hizo una reflexión sobre las reformas registradas en los distintos periodos presidenciales durante los últimos 100 años y mencionó sus tres errores más recurrentes: disposiciones duplicadas, terminología inconsistente y falta de sistema.

Al inicio de su exposición, Ángel Junquera hizo una remembranza sobre la importancia del movimiento revolucionario, el cual motivó un rompimiento social y logró una conjunción de ideales, así como la creación y la consolidación de la Constitución de 1917. Destacó la figura de Venustiano Carranza como la del gran conciliador; precisó que la conciliación es la conjunción de los intereses de todos aquellos que van por una causa que sea benéfica para la comunidad; en este caso para el país.

Sobre el Congreso Constituyente dijo que sus integrantes buscaron acentuar las garantías individuales; por ese motivo se le reconoce como la primera Constitución que respeta la naturaleza del hombre y privilegia la condición social de cada una de las etnias, así como la certeza del territorio, “porque la población, junto con la tierra, es lo más preciado que tiene una nación”.

Apuntó que después de 100 años la Constitución dejó de ser el marco legal y la columna vertebral de nuestras leyes, para volverse un reglamento que repite artículos, algunos de los cuales se contraponen.

Al reflexionar sobre el significado de la Constitución, Ángel Junquera afirmó que ésta debería ser lo suficientemente clara para no necesitar interpretación, y que cualquier persona debería saber qué dice y qué contiene. Pero, sobre todo, dijo que ahí está la certeza de un Estado de Derecho.

Tomó como referencia la definición de Ferdinand Lassalle, quien manifestaba que las constituciones de los países eran los factores reales de poder, para referirse al caso de la Ciudad de México. Lamentó que no se le tenga respeto a nuestra Carta Magna, festejando la creación de un Estado con una nueva Constitución, la cual especifica claramente que cuando un funcionario público tenga un cargo no podrá detentar otro.

“Los movimientos sociales siempre se dan cuando hay abuso de poder. Hoy estamos frente a un abuso de poder. Hay formas de salvarlo con un movimiento que sea sin dolor y sin sangre; tenemos grandes ejemplos de que sí se puede y de se puede hacer bien: sucedió en Alemania con la caída del muro”, sentenció. Además hizo un llamado a los asistentes para reivindicar la condición de los abogados.

Realizó una cronología sobre las constituciones desde 1812 hasta 1917; puso énfasis en las modificaciones que se han hecho en materia laboral, agraria, educativa y de libertad de expresión. Asimismo, hizo una comparación con los cambios que se han efectuado en otras constituciones, como la de Argentina, la de Estados Unidos, la de Reino Unido y la de España.

Al analizar las reformas por periodo de gobierno, desde Álvaro Obregón hasta Enrique Peña Nieto, apuntó que la historia reconoce tres momentos en los que el desarrollo económico de México tuvo un auge importante: con Lázaro Cárdenas, Miguel Alemán y Carlos Salinas. Indicó que México se ha movido con causas sociales, las cuales representan una gran oportunidad para seguir forjando el cambio.

Ángel Junquera también subrayó que nuestra Constitución no funciona porque es demasiado larga, desordenada y heterogénea. “No está perfectamente bien identificado el deber ser”, aseveró. Dijo que nuestra Constitución es un catálogo de leyes que la hacen parecer un código.

Finalmente, citó a Celestino Porte Petit: “Una norma que no se adapta a los cambios sociales es anacrónica, obsoleta y, por lo tanto, ineficaz". Afirmó que nuestra Constitución se ha ido adaptando a las necesidades políticas del presidente en turno. Puntualizó que las modificaciones deben emanar de un ejercicio social honesto y aseveró que lo primero que debería cambiar son los reglamentos, después las leyes y, por último, la Constitución, la cual debe ser concisa y con lenguaje sencillo, que ciudadanos letrados y no letrados la entiendan, que la defiendan y exijan de ella los fundamentos que les permitan vivir en armonía, progresar como sociedad y tener oportunidades para obtener el bienestar.

Los países más desarrollados cuentan con una Constitución corta, y por lo tanto flexible y clara, que sirve de marco legal para todo lo que de emane ella: Japón y Alemania son un ejemplo.

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Revista El Mundo del Abogado