El Paso, Texas: la retórica del odio

El Paso, Texas: la retórica del odio

 

Desde el inicio de la campaña presidencial de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, el empleo de una retórica xenofóbica —especialmente en contra de los mexicanos— ha sido recurrente su discurso.

  

Aun cuando Trump ha tratado de justificar sus declaraciones —en particular las realizadas al inicio de su campaña, en junio de 2015— como reflejo de su dureza frente a la migración irregular, es difícil dejar de ver su sesgo xenofóbico: “Cuando México manda a su gente, no está mandando a los mejores […] está mandando a personas que tienen muchos problemas […] Traen droga. Traen crimen. Son violadores”. La misma línea argumentativa ha sido empleada en contra de los migrantes provenientes de Centroamérica al acusar en un tweet, el 26 de noviembre de 2018, que “México debería agitar la bandera para enviar a los migrantes, muchos de los cuales son simples criminales, de regreso a sus países”.

Hoy en día, esta narrativa no ha parado e inclusive ha servido como motor para que se ejecuten a cabalidad dos de las principales promesas de campaña de Donald Trump: la construcción de un muro en la frontera entre México y Estados Unidos y el endurecimiento en la ejecución e interpretación de las leyes de migración estadounidenses. Desde una perspectiva política, al ubicarnos en la víspera del inicio de su campaña de reelección, es altamente probable que arrecie el uso de esta línea discursiva, especialmente por la gran resonancia que ha encontrado en la base política que lo llevó a la presidencia en 2016.

Dos de los conceptos más antiguos del Derecho internacional son los de nacionalidad y extranjería. Si bien en la actualidad podemos hablar de ellos como construcciones legales, sería iluso ignorar que históricamente han servido para diferenciar entre el “nosotros” y el “ellos” y para graduar los derechos a los que tienen acceso las personas. Ambos conceptos aluden a dos de los sentimientos más primitivos del ser humano: el de pertenencia a un grupo determinado y el de defensa frente amenazas externas.

Estos sentimientos apelan a un miedo irracional, que motiva al cerebro reptiliano de las personas a actuar de forma defensiva para preservar su existencia, tanto individual como de grupo. Este tipo de marketing político puede ser visto, a nivel mundial, en las campañas de los gobiernos electos en Estados Unidos, Brasil y Reino Unido, por nombrar algunos, los cuales construyeron sus campañas electorales alrededor de la retórica antiestablishment que prometía regresar al concepto romántico de Estado-nación, devolver el poder al pueblo y romper con las tendencias de globalización que supuestamente tanto daño le han hecho a la economía de esos países.

¡Suscríbete a nuestro Newsletter para seguir leyendo!

El acceso a nuestros artículos es gratuito para nuestros Suscriptores del Newsletter. Regístate gratis y obtén acceso inmediato a miles de artículos de El Mundo del Abogado. Además recibe en tu correo un resumen semanal de las mejores notas del mes.

5559-2250 / 5575-6321 / 5575-4935 - Aviso de Privacidad - Términos y Condiciones - Edición del mes

El Mundo del Abogado

¡Edición de Agosto gratis!

Debido a las restricciones de distribución de la revista impresa con motivo de la pandemia de Covid-19, puedes descargar nuestra edición actual de forma gratuita.

¡Sólo registra tu correo y recibe la revista digital!

Por favor introduce un nombre válido
Por favor introduce un email válido
Por favor confirma que eres humano
Debe aceptar los términos y condiciones