Imparcialidad e independencia de árbitros en la disputa entre Croacia y Eslovenia

Imparcialidad e independencia de árbitros en la disputa entre Croacia y Eslovenia

 

Para el sistema internacional es de suma importancia que sus instituciones inspiren confianza, se conduzcan con transparencia y sean imparciales en sus decisiones. Cuando uno de estos elementos se encuentra ausente, surgen perspicacias como las que han girado alrededor de la Corte Internacional de Justicia o la Corte Penal Internacional

“Deseosos de extender el imperio de la ley y de fortalecer el sentimiento de la justicia internacional; convencidos que la institución permanente de un tribunal arbitral […] podrá contribuir efectivamente a alcanzar ese resultado […] las potencias contratantes acuerdan emplear todos sus esfuerzos” para “prevenir, tanto cuanto sea posible, el recurso a la fuerza en las relaciones entre Estados”, aspira desde hace más de 110 años la Convención de La Haya para la resolución pacífica de controversias internacionales.

A nivel internacional, a diferencia de los sistemas nacionales, ningún tribunal o corte tiene jurisdicción compulsiva sobre los miembros tradicionales de la comunidad internacional que son los Estados. Inclusive, al no existir una autoridad supranacional que pueda ejecutar coercitivamente las decisiones judiciales o laudos, el sistema internacional recae en la voluntad de los Estados para someterse de buena fe al laudo o sentencia.

Por esta razón, para el sistema internacional es de suma importancia que sus instituciones inspiren confianza, se conduzcan con transparencia y sean imparciales en sus decisiones. Cuando uno de estos elementos se encuentra ausente, surgen perspicacias como las que han girado alrededor de la Corte Internacional de Justicia o la Corte Penal Internacional, donde a la primera se le ha acusado de resolver los casos con base en consideraciones políticas en lugar de argumentos legales, y a la segunda, de perseguir solamente a países africanos.

Por lo general, este tipo de críticas, aun cuando pueden llegar a tener cierta veracidad, no logran viciar la confianza vertida en los procedimientos o en las propias cortes, más cuando estas acusaciones por lo general son empleadas como estrategia dilatoria (como pasa en algunos arbitrajes, especialmente cuando se busca recusar a uno de los árbitros) o como último recurso para tratar de vulnerar la credibilidad del tribunal cuando ya no existe un argumento real que emplear (como lo hiciera Slobodan Milosevic ante el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia).

Sin embargo, en algunas ocasiones el peor de los escenarios puede llegar a ser realidad y es en estos momentos cuando se puede vislumbrar que la vulnerabilidad que tienen las instancias internacionales no dista mucho de lo que acontece a nivel nacional. El arbitraje entre Eslovenia y Croacia, el cual se desarrollaba desde 2012 bajo los auspicios de la Corte Permanente de Arbitraje en La Haya, Holanda, concluyó de manera desastrosa cuando medios de comunicación dieron a conocer que uno de los árbitros había compartido información confidencial con una de las partes al caso.

Hechos del arbitraje

El arbitraje entre Croacia y Eslovenia deriva de un acuerdo arbitral a través del cual ambas partes buscaban que el tribunal determinara, primero, el curso de la frontera marítima y terrestre entre ambos Estados; segundo, la intersección de Eslovenia con alta mar, y tercero, el régimen para el uso de las zonas marítimas en disputa. Para poner en contexto esta disputa, es importante recordar que ambos Estados eran parte de la Antigua Yugoslavia, por lo que fuera de los límites administrativos vigentes durante dicha época se carece de una delimitación clara que permita conocer los límites territoriales entre ambos Estados. En otras palabras, dicho problema se venía arrastrando desde la disolución de la ex Yugoslavia hace ya más de 26 años y llegó a sus momentos más álgidos cuando Eslovenia amagaba con bloquear la incorporación de Croacia a la Unión Europea so pretexto de la disputa territorial.

Durante los tres años que llevaba el desahogo del asunto, según estimaciones de la Corte Permanente de Arbitraje, el panel arbitral estudió más de 1,500 documentales y 250 mapas. El proceso se desahogaba —aparentemente— de forma tradicional por más de tres años; inclusive la Corte Permanente de Arbitraje llegó a anunciar, en mayo de 2015, que en diciembre de ese mismo año se emitiría el laudo arbitral.

El escándalo

No pasaron más de dos meses cuando medios de comunicación croatas dieron a conocer la nota en la cual se aseveraba que el árbitro Jernej Sekolec, de nacionalidad eslovaca, sostuvo por lo menos en dos ocasiones (noviembre de 2014 y enero de 2015) dos llamadas secretas con el agente (representante) de Eslovenia en el caso, Simona Drenik. Supuestamente, durante dichas conversaciones el árbitro Sekolec dio sugerencias al representante de Eslovenia sobre cómo influir en el panel arbitral, se ofreció a presentar como suyos algunos argumentos a favor de Eslovenia, y adelantó los términos en que se resolvería la disputa. Más tarde, el mismo tribunal divulgaría una comunicación a través de la cual se daba a conocer que Croacia sospechaba de este tipo de conductas, en razón de unas declaraciones realizadas por el Ministro de Relaciones Exteriores esloveno donde afirmaba conocer el contenido de las deliberaciones confidenciales del tribunal. Por esta razón, en su momento, la Corte Permanente de Arbitraje solicitó a las partes que evitaran entrar en contacto privado con los miembros del panel arbitral; adoptó las medidas conducentes para salvaguardar la información confidencial en sus manos, y concluyó —después de las pesquisas correspondientes— que no había existido ninguna filtración sobre las determinaciones finales que contendría el laudo.

Obviamente, tras lo divulgado por los medios de comunicación y con el precedente antes narrado, las consecuencias no tardaron en llegar: tanto el árbitro como el agente involucrados renunciaron; días más tarde, el árbitro croata, Budislav Vukas, así como el árbitro sustituto, Ronny Abraham (presidente de la Corte Internacional de Justicia), también lo harían. Como acontece siempre ante este tipo de revelaciones, se buscó revirar la acusación en contra de los representantes de Eslovenia y su embajador en Croacia acusó que “a sabiendas de que la decisión iba a ser desfavorable a Croacia, el país recurrió a medidas extremas, usando productos de sus servicios de inteligencia y grabaciones secretas de sus aliados y de la Corte Internacional con el propósito de desacreditar el trabajo de la corte y su decisión final”.

El procedimiento arbitral terminó de hundirse cuando el 31 de julio el gobierno de Croacia informara oficialmente a la Corte Permanente de Arbitraje su intención de retirarse del arbitraje, ya que, bajo su perspectiva, no podía seguir participando de buena fe en el mismo, por lo que, de conformidad con la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, daba por “terminado” el acuerdo arbitral con Eslovenia.

Consideraciones generales sobre el arbitraje

Uno de los requisitos sine qua non para cualquier árbitro o juez es el deber de mantenerse imparcial e independiente hacia las partes durante todo el proceso. Aun cuando en los arbitrajes la designación de los árbitros es realizada por las partes y los honorarios de los mismos derivan de una relación contractual creada y sufragada por las propias partes, dicha obligación subsiste. De conformidad con la práctica, por un lado, el concepto de imparcialidad exige que el árbitro no favorezca a ninguna de las partes, ni se predisponga ante la disputa. Por el otro, el concepto de independencia requiere que no exista una relación —presente o pasada— entre las partes y los árbitros que pueda afectar la libertad de éstos para decidir libremente la controversia.

De ahí que deriven las obligaciones de los árbitros de divulgar antes de que inicie el proceso cualquier información que pueda poner en duda su imparcialidad e independencia, y de evitar tener comunicaciones privadas o ex parte con las partes a la controversia. Sarah Grimmer, en el libro Challenges and Recusals of Judges and Arbitrators in International Courts and Tribunals realiza un recuento de los procesos en los que se ha intentado recusar a un árbitro ante la Corte Permanente de Arbitraje, teniendo que de 1976 a la fecha sólo en 28 ocasiones ha ocurrido este escenario, de los cuales 17 fueron rechazados por el Secretariado General de la Corte y siete prosperaron.

Entre los motivos principales se encuentran: relación del árbitro con una de las partes o con uno de los abogados de las partes (ya sea laboral, financiera o familiar); conducta impropia durante los procedimientos; declaraciones públicas realizadas por el árbitro; conflictos previos con el objeto o tema de la disputa, y omisión en sus funciones arbitrales. Como se puede apreciar, el presente caso podría ajustarse a la categoría de “conducta impropia durante los procedimientos”; sin embargo, si se revisan los tres antecedentes de impugnación que existen ante la Corte Permanente de Arbitraje, los cuales versaron sobre una conducta engañosa de uno de los árbitros, la comunicación directa con una de las partes para fijar sus honorarios, y el supuesto auxilio durante las audiencias a una de las partes, éstos palidecen ante la severidad de las acusaciones del arbitraje entre Croacia y Eslovenia.

Conclusión

Tal como lo señaló Phillipe Sands durante una de sus conferencias, en septiembre de 2015, “la independencia del árbitro o juez se encuentra en el corazón del sistema [arbitral internacional] […]. El temor no es que el presente episodio termine con este largo proceso arbitral, sino que vaya a causar un tremendo daño al sistema del arbitraje internacional”. Lamentablemente, el arbitraje entre Croacia y Eslovenia muestra lo fundamental de los mecanismos de control de los que disponen las partes cuando se enfrentan ante un órgano de solución de controversias internacional. No hay duda de que los criterios de independencia e imparcialidad continúan influyendo en el comportamiento de varios tribunales y jueces al mismo tiempo que aumenta el uso de este tipo de arbitrajes.

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