Bienvenidos los Panama Papers

Bienvenidos los Panama Papers

Los Papeles de Panamá constituyeron una filtración, una filtración descarada y no periodismo de investigación, como han tratado de explicar algunos. Como era de esperarse, las especulaciones sobre los responsables no se han hecho esperar: ¿fueron los rusos, que querían exhibir a espías estadounidenses? ¿Fueron los norteamericanos, que pretendían denunciar las inversiones de los chinos en el canal de Nicaragua? La verdad es que, a estas alturas, ya da igual.

Los jefes de Estado, sin embargo, están muy inquietos. Vladimir Putin se ha rasgado las vestiduras al ver en la lista a algunos de sus empresarios consentidos y Barack Obama ha llamado a la cordura. El presidente de Panamá, por su parte, ha declarado que su país no es, de ningún modo, un paraíso fiscal, y ha ordenado que se intervenga todo lo que tenga que ver con el despacho de abogados Mossack-Fonseca, operador de esta offshore.

En el ínterin, el primer ministro de Islandia se vio obligado a renunciar a su cargo, lo mismo que el ministro de Finanzas de España; los jefes de gobierno del Reino Unido y de Argentina enfrentan serios cuestionamientos y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos convocó de emergencia a los responsables de las administraciones tributarias de sus países miembros, en busca de “acciones conjuntas de cooperación”.

“Lo que es inaceptable —señaló el Fondo Monetario Internacional (FMI)— es que se piense que los más ricos no pagan contribuciones.” Pero lo que se piensa es aún más grave: que el lavado de dinero está a la orden del día, patrocinado por bancos que presumen altos estándares de ética, por gobiernos nacionales y hasta por el propio FMI. Para deslindarse, Yim Yong Kim, presidente del Banco Mundial, ha tronado contra los paraísos fiscales, acusándolos de minar la lucha contra la pobreza. ¿Hasta dónde están involucradas estas instituciones con el narcotráfico, los secuestros, la venta de armas y el tráfico de personas? Todavía es pronto para saberlo.

Lo que no resulta precipitado es concluir que, así como fue repulsivo que el anterior rey de España, “protector de la fauna”, se dedicara a acribillar elefantes por el gusto de acribillarlos —una hipocresía que lo convirtió en un tipo despreciable para muchos españoles—, así ha resultado patético descubrir que el presidente de Chile Transparente era un sujeto que gustaba de la penumbra, al igual que otros muchos sujetos públicos que recetaban transparencia y austeridad, cuando estaban muy lejos de ceñirse a estos valores.

Los datos que se han dado a conocer sobre Panamá son, también, elocuentes. Por ejemplo, que los 22,500 abogados que hay en ese país equivalen a uno por cada 183 panameños. Hay cuatro abogados por cada médico y la gestión de negocios en ese país convierte a esta profesión en la más lucrativa. Ramón Fonseca, fundador de la offshore —un experto en Derecho fiscal que presume haber creado más de 240,000 empresas— nos obliga a preguntarnos qué tan honestos son algunos de los más distinguidos abogados fiscalistas en todo el mundo.

Con sus aristas e inconvenientes, sin embargo, el affaire tiene más cosas buenas que malas. En términos generales, todo lo que se oculta da qué pensar, independientemente de que sea correcto o no. ¿Cuántas offshores no habrá por el Caribe y otras regiones? ¿Cuánto dinero de origen ilegal habrá escondido? De acuerdo con la entrevista que Gabriel Reyes Orona, ex procurador fiscal, concedió a Proceso, el gran paraíso fiscal de los mexicanos es Singapur. Si se develaran sus datos, dice, el escándalo de Panamá parecería juego de niños…

En Singapur —puede leerse en la revista— están ocultas las cuentas de aquellos políticos y empresarios que han sangrado al erario —en especial a PEMEX— para enriquecerse a manos llenas. Si esto es cierto o no, debe saberse. Y debe conocerse el origen de este dinero. Si es lícito, espléndido. Si no lo es, que se inicien las investigaciones penales.

No parece justo que el dinero que debiera usarse para construir escuelas, hospitales y carreteras vaya a engordar las cuentas de políticos y empresarios que lucran al margen de la ley, mientras nuestro Ejército y nuestra Marina se ven obligados a reprimir a quienes, al verse privados de bienes y servicios mínimos, optan por la violencia. Esta violencia es condenable, naturalmente. Pero lo es tanto como los que evaden al fisco y ocultan sus ganancias ilícitas.

Celebremos, pues, las filtraciones sobre paraísos fiscales. Si aspiramos a construir un México más próspero, tenemos que garantizar que exista un Estado de Derecho, lo cual exige que todos seamos iguales ante la ley. Si esto no se consigue, publicaciones como The Economist seguirán hablando de “dos Méxicos”. Casos como Tlatlaya, San Fernando y Ayotzinapa seguirán a la orden del día y los políticos extranjeros seguirán exigiendo que garanticemos los derechos humanos si queremos que sus países inviertan en el nuestro. ¡Bienvenida la transparencia fiscal! 

5559-2250 / 5575-6321 / 5575-4935 - Aviso de Privacidad - Términos y Condiciones

El Mundo del Abogado