Alejandro Cubí

Una mirada diferente a la industria editorial jurídica

Alejandro Cubí

El lema de Tirant lo Blanch es: “Lo vemos diferente”. Alejandro Cubí, director regional de Latinoamérica de esta editorial valenciana, entiende, como pocos, esta misión. En 2012 inició Tirant lo Blanch México. Ahora, siete años después, habiendo consolidado este sello como uno de los más importantes del ámbito jurídico nacional, ha empezado el nuevo reto de expandir la editorial a otros países de Latinoamérica. En esta entrevista cuenta cómo ha sido el camino recorrido, cuáles son los retos actuales de los libros de Derecho, su percepción sobre lo que los abogados quieren y lo que viene para Tirant lo Blanch en el futuro.

 

 

Tirant lo Blanch es el título de una novela caballeresca valenciana del siglo XV. Usando un paralelismo con la narrativa del libro, ¿qué tipo de batallas ha librado la editorial para estar donde está actualmente?

Tirant lo Blanch, hay que tenerlo presente, empezó como una pequeña editorial familiar de Valencia. Al inicio hubiera sido impensado incursionar en el mercado digital, pues en ese momento sólo sobrevivían las grandes multinacionales. Pero se hizo. De hecho, fuimos los primeros en ofrecer una base de datos con contenido jurídico. Ésa fue una de las primeras batallas que tuvimos que dar; la primera de muchas, por cierto, en el sector digital.

 

Y en México, ¿cuáles han sido algunas de las batallas que han dado?

La incursión en México fue en sí misma una batalla. Muchos nos decían que aquí no había espacio en el mercado para otra editorial. Años después, los números nos dan la razón: hemos pasado de publicar, entre material impreso y digital, de 10 obras a 350 al año. Somos, lo digo con orgullo, referencia en el sector jurídico mexicano. Ahora no sólo publicamos y distribuimos libros: también ofrecemos, junto con una base de datos muy completa —“Tirant Online México” (llamada, coloquialmente, Tolmex)—, cursos de capacitación para abogados que, afortunadamente, han tenido gran recepción. Entonces, sí, hemos dado muchas batallas, usando la analogía de la novela que nos da nombre, pero todas con un buen ánimo, nobles, y, sobre todo, demostrando que se pueden hacer las cosas bien y de otra manera. Ahora, por cierto, la batalla que estamos dando es la de entrar, de lleno, en más países de Latinoamérica, como Colombia y Chile.

 

Para algunos, la ignorancia moderna no es ausencia de información, sino falta de capacidad para filtrarla y abstraerla. ¿Ayudan sus libros digitales para lo anterior?

Sin duda, así entendemos nuestra función en la sociedad del conocimiento. Nosotros hemos tenido la política de que cada libro impreso incluya, de forma gratuita, un libro electrónico o e-book. Estos libros, que permiten una portabilidad más sencilla, no son una copia estática de la versión en papel: se trata de instrumentos interactivos en los que el usuario puede navegar a partir, por ejemplo, de palabras claves y artículos legales. Por cierto, estos libros no pretenden sustituir a los físicos. A muchos nos sigue gustando el papel: sentir, oler y, en general, poseer un libro. Simplemente damos la oportunidad de que nuestros lectores puedan tener dos tipos de biblioteca y que las disfruten como decidan.

 

¿Y sus plataformas digitales van en el mismo sentido?

Las herramientas electrónicas disponibles en la plataforma “Tirant Online” permiten consultar sentencias, leyes, códigos y constituciones de todo el mundo, cruzándolas con otra información, para tener alrededor de 40 millones de documentos disponibles. Además, en México ofrecemos la parte de la capacitación, con cursos, por ejemplo, de ética para abogados. Todo lo anterior está orientado para que el usuario no sólo tenga más información, sino que la pueda manejar y procesar de manera eficiente. La editorial se encamina hacia allá: que los avances tecnológicos, incluso los de la inteligencia artificial, sean útiles para los abogados.

 

¿Cómo determinar, como editor, cuando un libro es exitoso?

Los libros —cuando menos los jurídicos— son exitosos en la medida en que resuelvan algún problema que no ha sido resuelto en su totalidad o en todas las perspectivas posibles. A lo mejor un libro no es el de mayor venta en el mundo, pero si está ayudando a resolver asuntos relevantes se le puede considerar una obra exitosa. Por ejemplo, un libro de migración que se publicó en el pasado puede ser que no haya tenido ventas tan altas, pero ahora puede tener una utilidad pública en la atención de este tema. Obviamente, como editor jurídico, en cuanto más se venda un libro es mejor, pues al final la difusión que tenga una obra es útil para medir su alcance en términos de los beneficios para el autor y para la editorial. Pero, en lo personal, el éxito de un libro no sólo se determina por las ventas que tenga, sino, también, por el conocimiento que genere.

 

Tirant lo Blanch publica, paralelamente, legislaciones nacionales y libros como La Constitución de 1917 y el derecho internacional en la era Trump. ¿Es diferente la recepción entre textos legales y otros más coyunturales?

Nuestras publicaciones, sean de textos legales o de temas coyunturales, mantienen un principio: la calidad. En los textos legales, por ejemplo, ofrecemos una ventaja sobre lo que está disponible, incluso, en las páginas oficiales: un contenido lo más actualizado posible. Es decir, además del precio, el material y los comentarios de expertos en el tema, los textos legales que publicamos deben estar al día con los cambios que se publicaron, incluso, días antes. De esta manera nos aseguramos de que el usuario tendrá en sus manos la última versión de esa ley.

 

Un periodista español que edita libros para abogados mexicanos: ¿cuál ha sido uno de los retos en esta adaptación de nacionalidad y profesional?

Empiezo diciendo que soy periodista de formación, aunque dice mi esposa que, en realidad, soy abogado de clóset. También soy, y eso lo digo yo, español de nacimiento y mexicano por elección. Retomando la pregunta, los retos son muchos. Lo primero es conocer un sector. Entré muy joven al mundo editorial: a los 26 años. A partir de ahí he crecido muy rápido dentro de él. Como ejemplo, Tirant lo Blanch y Salvador Vives, CEO de la editorial, me dieron la confianza para encabezar el primer proyecto de implantación fuera de España. Eso es algo que siempre agradeceré. Lo segundo es aprender a escuchar, a entender y a trabajar.

 

¿Cómo te ha tratado México y qué sigue para la editorial en Latinoamérica?

México es un país muy agradecido, un país que, si trabajas duro, te devuelve con creces lo que aportas. Aquí empezamos en una pequeña oficina con dos personas y ahora somos cerca de 60 integrantes. Hoy, el éxito de México me ha ofrecido el nuevo reto de seguir creciendo dentro del país y desarrollar, simultánemente, la editorial en Colombia y Chile. Esto de la mano de los respectivos directores de cada país: Néstor Martín en México, Tatiana Dangond en Colombia y Patricio Rojas en Chile. Por último, debo confesar que, día a día, me enriquece muchísimo trabajar directamente con cuatro generaciones y seis nacionalidades distintas.

 

Y, dime, ¿es fácil lidiar con abogados?

Antes, cuando estaba con los periodistas, me quejaba de los abogados, y ahora que estoy con los abogados, me quejo de los periodistas. Es un proceso de crecimiento personal y profesional. Aunque son profesiones distintas, he ido aprendiendo, a partir de escuchar y observar, sobre el ámbito editorial y el jurídico. Lo importante es entender quién es tu interlocutor y tu cliente. Y, sobre todo, buscar siempre la mejor calidad, ya sea con la mejor nota o el mejor libro.

 

Eres un intenso promotor de la igualdad de género. En el ámbito privado has empujado la iniciativa @NoSinMujeresMx. ¿Qué nos dices al respecto?

El movimiento @NoSinMujeresMx lo he impulsado, junto con otras personas, incluida mi esposa, a título individual, pues, como ella, soy un convencido feminista. Lo anterior, a partir de la idea de un autor de la editorial y catedrático de filosofía del derecho y filosofía política, Javier de Lucas. Este movimiento busca que no haya eventos públicos sin la participación de mujeres como expertas.

 

Dentro de la editorial, ¿qué medidas se han tomado en este sentido?

En Tirant lo Blanch tenemos una perspectiva de equidad de género. La editorial, en ese afán, se ha comprometido a buscar que en todas las presentaciones de libros siempre esté presente, al menos, una mujer en calidad de experta. Además, en Tirant lo Blanch colabora 54 por ciento de mujeres en números generales, y 57 por ciento en nivel directivo.

 

En México han hecho alianzas estratégicas con dependencias públicas como el Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE), la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). ¿Qué gana una empresa editorial con este tipo de vinculaciones?

Apuntamos, siempre, a verlo diferente. El INACIPE, con quien tenemos la Colección Desafíos de la Justicia Penal, es uno de los lugares en los que más doctrina penal se genera en el país. Lo mismo, en cada área, con la Suprema Corte y con la Universidad Nacional Autónoma de México, por mencionar algunas instituciones con las que trabajamos. Por el afán de tener una excelencia en nuestras publicaciones continuamos creciendo, a través de vínculos como éstos, para producir conocimiento útil y de calidad. Creemos que es más fácil innovar cuando se hace de la mano de los expertos, retomando lo que proponen, escuchándolos. Por ejemplo, además de los centros que mencionaste, tenemos una alianza con El Colegio Nacional, una de las instituciones académicas con mayor prestigio del país.

 

¿Lo que ofrece Tirant lo Blanch complementa o sustituye la labor de los abogados?

Un complemento para el abogado, en general, y un sustituto para algunas actividades que realizan algunos abogados, como copiar acuerdos o expedientes, ya que éstas resultan, en la actualidad, obsoletas y poco eficientes.

 

¿Cómo lograr lo anterior?

Lo que hace Tirant, particularmente con su plataforma digital, es ofrecer contenido de calidad al instante. Lo que buscamos es ahorrar dinero y tiempo al operador jurídico, ya sea juez, litigante o estudiante, aprovechando los avances tecnológicos y las propias disposiciones gubernamentales, como el gobierno abierto y electrónico, para organizar toda la información generada, juntarla y correlacionarla con el apoyo de inteligencia artificial. De hecho, nuestros productos complementan al abogado actual, que, por el contexto de hoy en día, necesita estar actualizado pues, al igual que la sociedad, está en constante cambio.

 

A propósito de las medidas gubernamentales adoptadas recientemente en el ámbito editorial, ¿consideras que bajar el precio de los libros es una forma eficiente de atraer más lectores?

En Tirant lo Blanch siempre hemos tratado de tener, a la par de la mejor calidad y el mejor contenido, precios competitivos en nuestros productos. Nosotros, al participar bajo la lógica de los precios de mercado y de costo-beneficio, buscamos precios atractivos para los clientes que, al mismo tiempo, generen regalías para los autores y ganancias para nuestros accionistas. La editorial no valora ninguna decisión gubernamental de ningún país. Dicho esto, siempre apoyaremos programas de fomento a la lectura para que haya cada vez más lectores.

 

En 2017, en una entrevista para El Mundo del Abogado, Salvador Vives, Director de Tirant lo Blanch, mencionó que su ventaja comparativa sobre otras editoriales estaba basada en tres elementos: contenido, tecnología y presencia. ¿Agregarías otro?

Refrendaría los tres elementos. Añadiría, únicamente, la calidad de nuestros libros. Salvador Vives estaría de acuerdo con esta adición.

 


 

Alejandro Cubí, español por nacimiento y mexicano por naturalización (y convicción), estudió la licenciatura en periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y un máster en negocios internacionales en el Centro de Estudios Económicos y Comerciales. Cuenta, además, con un certificado en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México.

Fue redactor en el periódico español El Mundo. Trabajó, en el área de comunicación, en la Oficina Económica y Comercial de la embajada de España en México, donde conoció por primera vez el país. Después de ser editor en jefe de Tirant lo Blanch, en 2012 se volvió el responsable de la editorial en México, misma que dirigió hasta 2018. A partir de 2019 es director regional de Latinoamérica de la editorial española. Además, ha sido el consejero más joven de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana.

  

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