Iliana Martínez

El futuro de las abogadas en México

Iliana Martínez

¿Por qué hay tan pocas mujeres abogadas en puestos claves en el Poder Judicial, los despachos, las instituciones encargadas de la procuración de justicia, las instituciones educativas o las empresas? Iliana Martinez, directora jurídica de General Motors de México, aborda las razones por las que se da este fenómeno y propone una ruta para la creación de espacios y oportunidades a través de los cuales las mujeres puedan desarrollarse profesionalmente al igual que los hombres.

 

 

¿Cómo ha cambiado el papel del abogado de empresa en el México del siglo XXI?

Hace algunos años el abogado de empresa era visto en un papel transaccional. Apoyaba labores de gestión de permisos migratorios, elaboraba contratos para la empresa, asesoraba en temas laborales —principalmente relacionados con despidos de trabajadores— y, en el mejor de los casos, tenía la responsabilidad de llevar los documentos corporativos de la empresa. Regularmente ese abogado de empresa reportaba al director de Finanzas o al director de Recursos Humanos de la misma compañía. Con la llegada al mundo corporativo de herramientas de anticorrupción y cumplimiento, el abogado de empresa empezó a tomar relevancia: logró independencia respecto del reporte a otras áreas tradicionales, de manera que sus decisiones no estuviesen supeditadas a áreas con las cuales se pudiese generar un conflicto de intereses. De esta manera adquirió relevancia. Pasó de un papel de gestor a uno de administrador, en el que podía tomar decisiones. Tuvo juego en el consejo de administración. Los abogados de empresa que hoy son más exitosos y reconocidos han tenido que entender con detalle el negocio de la empresa y prepararse para poder asesorar en diversas materias. Si bien no se vuelven expertos en todas los temas, sus labores les exigen mantenerse actualizados.

 

Desde su perspectiva, ¿las mujeres abogadas tienen mayor oportunidad de desarrollarse en una empresa que en un despacho?

Desde luego. Esto, debido a que las prácticas laborales en la empresa les permiten tener mayor flexibilidad, tanto en el tiempo que dedican a su educación profesional, como a su vida personal.

 

Como una de las abogadas más representativas de México, ¿cuál considera que es el papel de la mujer en nuestro ámbito profesional?

No hay una sola posición, en el ámbito profesional, que no pueda ser desempeñada exitosamente por una mujer, ya como ministra de la Corte, jueza, abogada de empresa, procuradora general, abogada de despacho, docente o investigadora. Pese a esto, aún falta mucho por hacer por parte de estas mujeres abogadas exitosas.

 

¿En concreto?

Empujar la toma de acciones concretas que logren hacer un cambio verdadero. No sólo hay que dar pláticas motivacionales a otras abogadas, sino pedir que se dé mayor relevancia y transparencia a las estadísticas sobre el número real de abogadas mujeres que van a creciendo a puestos de poder o de mayor responsabilidad. O exigir a los despachos que tengan socias abogadas o un plan que los lleve a tenerlas en un tiempo razonable.

 

¿Por qué esto no ha ocurrido, si parece tan sencillo de instrumentar?

El hecho de que no exista mayor número de mujeres abogadas en puestos o posiciones claves se debe a diversos factores, como la falta de prácticas laborales flexibles que permitan a las mujeres tener un balance tanto en su ámbito personal como profesional; la falta de empuje de acciones concretas por parte de las mujeres abogadas con puestos claves que generen un cambio; la falta de información, estadísticas y visibilidad sobre el número de abogadas que cada año progresan profesionalmente, y, finalmente —la más grave desde una perspectiva cultural—, el miedo a crecer (“¿Podré tener los mismos logros que un hombre?” “¿Y si llego a crecer profesionalmente más que mi pareja?”), etcétera.

 

Todo lo anterior, ¿a pesar de que la experiencia nos demuestra que los despachos de abogados suelen ser más productivos mientras más mujeres hay en su plantilla?

No cuento con referencias que me permitan confirmar que, efectivamente, los despachos de abogados que cuentan con más mujeres en su plantilla son más productivos. Sin embargo, de acuerdo con uno de los últimos estudios publicados por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística en 2016, publicado a propósito del Día del Abogado, el promedio de horas trabajadas a la semana entre la población ocupada como abogado es de 39.5 horas, habiendo diferencia entre los hombres, que laboran 40.9, y las mujeres, que lo hacen 37.1. El mismo estudio refiere que los despachos cuyas socias son empleadoras —es decir, que dan empleo a otros abogados— ganan más en promedio que los socios abogados hombres de otros despachos, a razón de 109.8 pesos por hora en comparación con los 92 pesos por hora que gana su símil masculino. Por otro lado, efectivamente puede ser cierto que los despachos que cuenten con más mujeres pueden llegar a ser más productivos por el hecho de que varias mujeres abogadas que laboran en esos despachos tienen una pareja o una familia que las motiva a tratar de terminar sus actividades lo más pronto posible para poder atender otras actividades de pareja o familia. Esto —¿hay que decirlo?— se traduce en mayor productividad.

 

¿Qué factores considera importantes para que un mayor número de abogadas pueda ocupar puestos de socias en un despacho?

Mayor flexibilidad en las prácticas laborales, entendiendo que la equidad no implica tratar a las mujeres igual y exigirles igual que a un hombre en cuanto a actividades y tiempo. De lo que se trata es de que, considerando las diferencias de género, se creen espacios y oportunidades a través de los cuales las mujeres puedan desarrollarse profesionalmente al igual que un hombre, dando los mismos o mejores resultados.

 

¿Encuentra usted alguna diferencia notable entre el desempeño jurídico de un hombre y una mujer?

Ninguna. Como lo señalé antes, en todos los ámbitos del Derecho hay tanto hombres como mujeres capaces y exitosos. No obstante, sí he notado que de acuerdo con las habilidades de un género u otro las mujeres han tenido mayor éxito en ciertas áreas del Derecho que en otras. Pero, de nueva cuenta, ésta es una cuestión de habilidades, no de capacidades ni de desempeño.

 

En lo personal, ¿ser mujer le ha dificultado su trabajo en General Motors?

En el inicio de mi carrera como abogada de empresa mi mayor dificultad fue que la industria era principalmente “de hombres”. No existían en México puestos directivos en la industria ocupados por mujeres. Al haberme promovido como la primera mujer dentro del consejo de administración de General Motors de México tenía, en primer lugar, el reto de demostrar que a pesar de mi juventud podía desempeñar ese puesto de directora jurídica y consejera al lado de hombres con gran experiencia en la industria. Otra dificultad consistió en aprender temas no jurídicos, relacionados con la operación de un negocio en el que las mujeres se orientaran no por gusto ni por profesión, pues se tenía la idea de que los automóviles sólo eran del gusto masculino (lo cual no es así, por supuesto). Debo decir que afortunadamente durante mi carrera en General Motors he contado con el apoyo de hombres que han confiado en mí y han sido mis mentores en mi carrera dentro de la empresa. Además, he contado con el apoyo y el entendimiento de varios de mis jefes para poder compaginar mi vida personal con mi responsabilidad laboral.

 

A propósito de General Motors, ¿cuáles son los grandes desafíos de la empresa automotriz mexicana?

Contribuir para fortalecer una industria cada vez más competida y seguir ganando espacios en el mercado interno. En los últimos años, la industria automotriz ha mostrado crecimientos importantes, pues ha alcanzado un máximo histórico de 1.65 millones de unidades nuevas vendidas en 2016. En los próximos años esperamos un crecimiento más moderado. Asimismo, seguiremos fortaleciendo nuestro portafolio de productos, que en México, gracias a Chevrolet, Buick, GMC y Cadillac, tiene la oferta más completa para cada una de las necesidades y gustos de nuestros clientes, y aseguraremos, por supuesto, que los vehículos cumplan con todas las regulaciones del país.

 

¿Qué panorama nos espera con la renegociación del TLCAN ?

General Motors confía en que, tras las rondas de negociaciones, se logrará un tratado más moderno, con oportunidades de largo plazo para la industria automotriz de los tres países: Estados Unidos, Canadá y México. Como industria, la posición de México es favorecer el libre comercio con reglas de origen que fortalezcan la integración y la competitividad de la región de largo plazo.

 


 

Iliana Martinez Martín del Campo es licenciada en Derecho por la Universidad Anáhuac del Sur. Con una trayectoria de 22 años en General Motors, fue la primera mujer en ocupar una posición en el comité ejecutivo de esa empresa en México. Actualmente encabeza el Departamento Legal de General Motors para México, Centroamérica y el Caribe, y sus principales responsabilidades son asegurar que todas las operaciones de la compañía, desde el proceso de manufactura hasta el de venta y/o comercialización de vehículos, se lleve en cumplimiento de la legislación y la normatividad aplicables. Además, asume la responsabilidad de la parte de cumplimiento corporativo y ético en los negocios de la compañía.

 

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