José Antonio Cuéllar Labarthe

Luces y sombras en la renegociación del TLCAN

José Antonio Cuéllar Labarthe

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado que las prácticas de “comercio injusto” en el ámbito internacional han provocado desequilibrios que amenazan la seguridad de su país. En este contexto, José Antonio Cuéllar Labarthe aborda los aspectos clave que involucra la renegociación del TLCAN.

 

 

¿Cuáles son las razones por las que Estados Unidos pugnó por realizar una nueva negociación del TLCAN?

Evidentemente, una de las principales razones por las que Estados Unidos de América (EUA) propuso renegociar el TLCAN se generó durante el discurso de campaña del actual presidente Donald Trump. Concretamente me refiero a la mención del supuesto déficit por 64,000 millones de dólares en la balanza comercial que EUA guarda respecto de México. Sin embargo, este dato no es del todo exacto, porque no se toma en cuenta que de los productos que México exporta a EUA éstos tienen un componente de 40 por ciento de mercancías estadounidenses, 40 por ciento chino-asiáticas y 20 por ciento mexicanas, cuestión que favorece a EUA con 25,600 millones de dólares y a México con 12,800 millones de dólares. Por otra parte, EUA tiene un déficit comercial con el mundo de 731,000 millones de dólares, de los que sólo 8.7 por ciento es con México.

 

Uno de los temas medulares de la nueva negociación es el capítulo XIX del tratado y la intención de Estados Unidos de que se elimine. ¿En qué consiste dicho capítulo y cuál es su importancia?

Este capítulo establece un mecanismo de solución de controversias que funciona a través de la instalación de un panel binacional, integrado por cinco árbitros nacionales de los dos países involucrados en el asunto. Mediante este mecanismo, un exportador, sin necesidad de acudir a los tribunales nacionales, puede asistir ante este panel para que revise la resolución antidumping o antisubsidios impuesta por una autoridad nacional. El panel podrá confirmar esa resolución o devolverla a la autoridad emisora para que la modifique.

Su importancia radica en la seguridad jurídica, la imparcialidad y la eficacia que brinda a la solución de los posibles conflictos comerciales que se susciten entre los privados de los países miembro del tratado.

No hay que perder de vista que la eliminación de este capítulo ha sido una de las principales prioridades de EUA durante la renegociación del tratado, en específico durante la primera ronda de las negociaciones. Uno de los argumentos que sustentan esta intención es el que expresó Robert Lighthizer, representante comercial de EUA para la renegociación del tratado, cuando afirmó que las disposiciones de solución de controversias deben ser diseñadas para respetar la soberanía de su país y sus procesos democráticos.

 

¿Cuál es el riesgo que se corre en caso de que se elimine dicho capítulo y qué alternativas existen para resolver las controversias ante la ausencia de ese mecanismo?

En primer término, se perdería un mecanismo de solución de controversias eficaz, que brinda certidumbre e imparcialidad a las partes involucradas. En caso de que se actualice su eliminación los particulares tendrían que acudir ante los tribunales nacionales para resolver los posibles conflictos suscitados, o solicitar a sus gobiernos iniciar un procedimiento ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). Por otra parte, también se perdería la posibilidad del cumplimiento retroactivo de los fallos que emitan los paneles. Esto quiere decir que en caso de que se determine una reducción o una eliminación de la cuota antidumping o compensatoria el país perdedor ya no tendría que devolver al exportador afectado las cuotas pagadas de manera indebida.

Por último, cabe mencionar que tanto Canadá como México se han pronunciado en contra de la eliminación de este capítulo. En el caso de nuestro país, esta postura quedó asentada en un documento que la Secretaría de Economía entregó al Senado, en el que informó que el interés del país en las negociaciones es la modernización de estos mecanismos de solución de controversias, con el objetivo de hacerlos más ágiles, transparentes y eficaces.

 

¿Cuál es la postura de Estados Unidos sobre el tema de las reglas de origen?

Recordemos que las reglas de origen son las normas que se utilizan para determinar el lugar en el que se fabrica un producto y sirven para establecer los criterios de política comercial entre los países vinculados por un acuerdo comercial. En este contexto, EUA busca que el contenido estadounidense de los productos que se venden en toda la región que abarca el TLCAN aumente, evidentemente para fortalecer su crecimiento comercial.

 

¿Qué respuesta se ha generado de manera interna en Estados Unidos con la propuesta de modificación de las reglas de origen que se ha presentado?

Sobre el particular, la respuesta en el interior de EUA no ha sido favorable en relación con la intención antes mencionada y particularmente manifestada por el presidente Donald Trump sobre el tema de las reglas de origen. Ejemplo de ello es que un grupo bipartidista de 72 congresistas de EUA rechazó las propuestas de la administración de Trump para modificar el TLCAN, en específico las reglas de origen para automotores, toda vez que, aseguran, éstas significarían un embate a la industria.

 

¿Qué papel representan las salvaguardias en el comercio exterior y por qué se trata de uno de los puntos medulares de la negociación?

Para el comercio exterior las salvaguardias representan una medida de protección para las industrias nacionales, cuando los incrementos de las importaciones de ciertos productos les causen o puedan causarles un daño grave. Esto, de conformidad con el Acuerdo sobre Salvaguardias, en relación con el artículo XIX del GATT de 1994.

Actualmente, el texto vigente del TLCAN obliga a que los países que forman parte de él excluyan a sus socios comerciales de la implementación de salvaguardias globales, siempre y cuando se cumplan los supuestos que el propio tratado establece. También dispone que en caso de que no se verifique la exclusión de un socio comercial deberá ser compensado; de lo contrario, éste podrá realizar represalias comerciales equivalentes al daño causado.

Sobre el particular, el objetivo de EUA en la negociación del tratado es eliminar la exclusión de los socios comerciales en la aplicación de salvaguardias globales, por lo que representa uno de los puntos medulares de la negociación, dado el impacto comercial que se podría generar ante la ausencia del supuesto de exclusión.

 

Una posibilidad latente es la salida de EUA o de México del tratado. En este supuesto, ¿cuáles son las posibles consecuencias para los países que lo integran, específicamente para México?

No podemos dejar de lado que el TLCAN ha sido un gran impulsor del crecimiento comercial y económico de nuestro país, que también detonó la creación de diferentes cadenas productivas que abonaron al crecimiento de la competitividad en América del Norte. En este contexto, la salida de nuestro país o de EUA del tratado sin duda traería consecuencias negativas para ambos países.

En primer lugar, el intercambio comercial entre México y EUA se regirá por los aranceles de la OMC, que, dicho sea de paso, son más altos, por lo que habrá que analizar qué sector productivo convendrá impulsar. Por otra parte, consultoras especializadas han pronosticado que, en caso de que se termine el tratado, México perdería casi un millón de empleos de baja calificación, en comparación con poco más de 250,000 en EUA y 125,000 en Canadá.

La Comisión Económica para América Latina prevé una caída de 1.9 por ciento del PIB en México durante el primer año; las exportaciones mexicanas caerían 6 por ciento, y las importaciones, 8.5 por ciento.

 

¿Qué acciones debería implementar México ante la terminación del tratado?

Ante este supuesto, México deberá generar nuevos acuerdos con otros socios comerciales y comenzar la diversificación comercial, es decir, permitir el acceso de productos y servicios al mercado mexicano y de productos nacionales hacia otros mercados.

Podemos citar el ejemplo de la industria automotriz, en la que convendría transferir la producción a centros de menor costo, como el de Asia, que aparte es uno de los lugares con mayor demanda de vehículos.

 

Independientemente de que no se termine el tratado, ¿qué políticas o acciones debería empezar a implementar México para fortalecer su economía en el rubro del comercio exterior?

Nuestro país no debe esperar a que se determine si el TLCAN continuará vigente o si se confirma nuestra salida o la de EUA. Es importante que desde ahora se implementen políticas encaminadas a fortalecer nuestro comercio y a proteger las industrias nacionales, lo cual traerá consecuencias positivas para nuestra economía.

Por esa razón México debe apostar por mantener la competitividad en América del Norte, procurando establecer relaciones comerciales inclusivas que abonen al crecimiento de las inversiones en la región. Por supuesto, como ya lo mencionamos antes, tenemos que diversificar nuestros mercados, generar acuerdos comerciales con otras regiones del mundo, así como tener claro qué sectores productivos representan áreas de oportunidad para nuestro desarrollo comercial y generar acciones puntuales que los impulsen.

 


 

José Antonio Cuéllar Labarthe es licenciado en Derecho por la Universidad Iberoamericana, con especialidad en Derecho tributario por esa misma institución; es maestro en Derecho administrativo y Derecho económico por la Universidad Panamericana, donde también cursó las especialidades en Derecho financiero, Derecho mercantil y Derecho internacional; asimismo, es especialista en justicia fiscal y administrativa por parte del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa.

​De 1996 a 1998 trabajó como asesor y gerente en la Dirección Jurídica Contenciosa de Banca Serfin. En el gobierno federal ocupó diversos cargos de 1999 al 2004, a nivel de dirección de área y dirección general adjunta, en particular en el Servicio de Administración Tributaria (SHCP). Fue socio del despacho PDEA Abogados, S.C., y desde 2004 es socio de CLG Abogados.

 

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