Juan Javier del Granado

Por qué estudiar Derecho estadounidense en México

Los abogados mexicanos que van a Estados Unidos a estudiar un posgrado en Derecho no sólo se alejan del medio profesional, sino que gastan mucho dinero y al final regresan con una formación parcial, al cursar escasas materias en un ámbito limitado y sin una visión panorámica de ese ordenamiento jurídico. Para subsanar estas limitaciones, el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y El Ilustre ofrecen una maestría de Derecho estadounidense, de la que nos habla su coordinador, Juan Javier del Granado.

 

¿Qué lo motivó a estudiar la carrera de Derecho?
El Derecho es apasionante. Se puede estudiar economía, sociología o ciencias políticas, pero no se puede entender tanto a la sociedad, a la economía o a la política, si uno no es abogado.
Desde que nacemos y hasta que fenecemos, todas los emprendimientos y las actividades del hombre, y todos los aspectos de su vida, están reglamentados. Por lo tanto, no fue muy difícil enamorarme del Derecho.

 

Una de sus áreas de especialidad es el ordenamiento jurídico de Estados Unidos. ¿Por qué es importante conocerlo?
El mundo y nuestra realidad económica están cambiando de manera rápida y vertiginosa: lo que ayer era innovador, hoy es obsoleto. Ante esta situación, la formación continua es la mejor opción.
El ámbito jurídico no está exento de dichas mutaciones, pues la inminente integración económica requiere profesionistas capacitados que sean aptos para desenvolverse con clientes y en asuntos de carácter trasnacional, principalmente con aquellos clientes de nuestro país vecino del norte, fuente cardinal de nuestras relaciones económicas.
Frente a estas realidades, el jurisconsulto debe obtener un diferenciador sobre el resto de sus colegas y, principalmente, cuando se relaciona directamente con clientes estadounidenses. Por lo anterior, es menester que los socios de un despacho conozcan todo el contexto jurídico angloamericano para poder desplazarse en él y sacarle el mejor provecho.

 

¿Cuáles son los aspectos básicos del Derecho estadounidense?
Nuestro sistema de Derecho civil provino principalmente del Derecho romano, mientras que el common law se desprendió en mayor medida del Derecho feudal y canónico, aunque los mismos juristas angloamericanos no se den cuenta de eso.
El jurista inglés o angloamericano ve su sistema jurídico como algo excepcional. No lo es. Es una familia más del Derecho europeo. En nuestra tradición también tenemos todas esas vertientes y por eso podemos entender las instituciones jurídicas del norte.

 

El modelo de juicios orales vigente en Estados Unidos sirvió como base para las modificaciones que se han instituido en América Latina. ¿Qué debemos aprender de ese sistema legal?
Precisamente porque se está tomando tanto del ordenamiento jurídico del norte, qué mejor oportunidad para el abogado mexicano que quiera adecuarse al futuro del ejercicio de la profesión en México; éste podrá estudiar el sistema de Derecho adjetivo, que es fuente de muchas de estas reformas que ya están operando en el país.

 

¿Qué impacto tendrá la oralidad y el nuevo sistema procesal en México?
Personalmente, estoy muy preocupado. La oralidad hace que los procesos sean más rápidos, lo cual sin duda es una ventaja en el ámbito penal de baja cuantía, pero en el ámbito civil y mercantil, es problemático y potencialmente perjudicial para la seguridad jurídica.
Sucede que en la tradición del common law existe un ampuloso y muy aparatoso cuerpo de Derecho de prueba, que se gestó a lo largo de muchos años, y que a mi juicio es imposible trasplantar de Estados Unidos a México. En nuestra tradición jurídica el juez evalúa la prueba y hay tiempo para revisar el expediente, antes de dictar la sentencia.

 

En 2011 el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, en conjunto con el Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México, impartió el primer diplomado en Derecho estadounidense. Este año se impartirá una maestría. ¿En qué consiste el plan de estudios?
Consiste en una formación completa en Derecho americano y equivale al juris doctor que actualmente se cursa en tres años en Estados Unidos, con la diferencia de que nosotros hemos diseñado nuestro programa para profesionistas mexicanos que ya son abogados y cuyo plan de estudios durará sólo dos años. Es como volver a estudiar la carrera de Derecho, pero en inglés y con atención a leyes, reglamentos, criterios, metodologías y procedimientos del país del norte.
Esta oferta académica es más ventajosa, en mi opinión, que proseguir un posgrado en Estados Unidos. El abogado mexicano que viaja al norte, aun si va a alguna de las mejores universidades, no sólo se ausenta del país, alejándose de su trabajo y del medio profesional, sino que regresa, después de haber gastado mucho dinero, con una formación parcial en Derecho estadounidense porque cursó escasas materias en un ámbito limitado y no adquirió una visión fidedigna ni panorámica de ese ordenamiento jurídico.
Permítame subrayar que hemos incorporado al plan de estudios una dimensión innovadora de Derecho comparado, la cual no existe en la educación jurídica en ninguna parte y que permitirá al abogado mexicano apreciar similitudes y diferencias entre ambos sistemas, porque le damos las pautas para que pueda relacionar el Derecho estadounidense que estudia con el conocimiento jurídico que ya posee. Nos hemos propuesto la enseñanza del bagaje jurídico cultural angloamericano al abogado mexicano, con características parecidas a la enseñanza del inglés al hispanohablante como segundo idioma y como idioma extranjero.

 

¿El programa se imparte con profesores extranjeros?
El plan de estudios también es innovador porque todos nuestros instructores son mexicanos. Si trajéramos profesores angloamericanos para este programa, sucederían tres cosas: primero, por la diferencia de culturas jurídicas los profesores que vivieran a México no entenderían a sus alumnos, y viceversa. Segundo, se encarecería nuestra oferta académica con este gasto superfluo; para nosotros es más importante que este plan de estudios sea accesible para el abogado mexicano. Tercero, los profesores que podríamos atraer del norte no serían necesariamente los académicos más destacados; acá en México, en cambio, contamos con brillantes juristas y con mucho interés por el Derecho angloamericano.
La experiencia de haber dirigido a un claustro de profesores en Estados Unidos y de trabajado en un programa de capacitación de jueces de gran relieve en el país del norte me respaldan; he tenido que ayudar a profesores primerizos que están iniciándose en la enseñanza del Derecho estadounidense o en la instrucción de las metodologías de la ciencia económica a magistrados.
Los pioneros de la idea de esta oferta académica fueron el Óscar Cruz Barney y Héctor Fix Fierro, a quienes agradezco mucho su aliento y su visión. El gran beneficiario de todo este esfuerzo va a ser el alumno. La maestría de Derecho estadounidense, ofertada por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, en conjunto con el INCAM, promete contribuir a la formación de operadores del Derecho no solamente bilingües, sino bijurídicos, que no existen en la actualidad.
Lo innovador de la maestría no es sólo la temática, sino la modalidad educativa con la que se impartirá (mayéutica en el aula, bibliografía y clases en inglés, además de docentes expertos en ambas tradiciones jurídicas).

 

¿Cuál es el objetivo de la maestría?
Esta maestría en Derecho estadounidense busca dotar al abogado mexicano de los conocimientos idóneos, a partir de una visión comparativa, para comprender y abordar el ordenamiento jurídico estadounidense, y permite que los interesados puedan obtener de manera asequible conocimientos en el sistema jurídico del país del norte, principal fuente de nuestras relaciones comerciales, sin necesidad de desplazarse fuera de México.
Aclaro que ésta es la segunda vez que se organiza la enseñanza del Derecho angloamericano fuera de Estados Unidos; hace poco más de cinco años la Universidad de Pekín, en la ciudad de Shenzhen, fue la pionera en hacer un programa de Derecho estadounidense para abogados chinos. La UNAM es la segunda universidad en todo el mundo que ofrece este tipo de programa. Nuestro éxito consistirá en que dicho programa tenga continuidad.

¿Qué perfil deben cubrir los interesados en inscribirse a la maestría?
Estamos pidiendo como requisito un nivel medio alto del idioma inglés y contar con estudios de licenciatura. Se trata de un programa de posgrado en inglés y el estudio es académicamente riguroso y exigente, pues requerirá esfuerzo por parte de los participantes, lo que finalmente redundará en su beneficio. Todo lo que vale la pena en la vida requiere de un sacrificio.
El programa consta de cuatro semestres de estudio; las clases se van a impartir martes, miércoles y sábados, y se llevarán a cabo en el Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México, A.C. Es un lugar mucho más ventajoso para los aspirantes ya que el colegio se ubica en una zona céntrica.
Para mayor información se puede consultar la página http://www.juridicas.unam.mx/inst/evacad/eventos/2016/0126/cartel.pdf.
La dimensión comparativa de nuestro programa es innovadora: no existe en las universidades del norte. Nosotros estamos construyendo puentes para que el abogado mexicano pueda ir del conocimiento jurídico que ya posee al conocimiento que tiene que adquirir para poder pensar paralelamente como un abogado estadounidense.


 

Juan Javier del Granado es licenciado en ciencias políticas, economía, retórica clásica y Derecho por la Universidad de Chicago; abogado por la Universidad Mayor de San Simón, con habilitación del doctorado en Derecho civil, y doctor en Derecho por la Escuela de Derecho de la Universidad de Northwestern.
Ha sido catedrático en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, en la Escuela Libre de Derecho y en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, así como en numerosas instituciones educativas extranjeras como la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala, la Escuela de Derecho de La Fundación Getulio Vargas en São Paulo, la Escuela Libre de Derecho Alben W. Barkley, la Facultad de Derecho IIT/Chicago-Kent, el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Chicago, la Universidad Iberoamericana de La Paz, la Universidad Católica Boliviana San Pablo, etcétera.
Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel I, y profesor e investigador asociado del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, donde coordina la maestría en Derecho estadounidense que ofrece el instituto en conjunto con el Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México.

 

5559-2250 / 5575-6321 / 5575-4935 - Aviso de Privacidad - Términos y Condiciones

El Mundo del Abogado