Ricardo de Buen

Derecho deportivo: una asignatura pendiente

Ricardo de Buen

 

Combinando sus dos pasiones, el Derecho y el deporte —ámbito en el que se desempeñó como jugador semiprofesional de futbol y entrenador del primer equipo femenil de la Universidad Iberoamericana—, Ricardo de Buen nos explica en dónde se encuentra nuestro país en materia de Derecho deportivo, a la luz de la experiencia que ha adquirido a nivel internacional como miembro del Tribunal Arbitral del Deporte, con sede en Lausana, Suiza.

 

 

¿Qué países están a la vanguardia en la enseñanza y la aplicación del Derecho deportivo y en dónde se encuentra México?

Los países europeos son lo que van adelante en estos temas; España tiene un gran desarrollo en la legislación deportiva y también en el desempeño de sus abogados deportivos; Suiza posee importantes abogados deportivos y una academia del Derecho deportivo muy importante.

En el caso de América los países que van a la vanguardia son Argentina y Brasil. Como consecuencia de su gusto por el futbol, hay despachos en esos países que se pueden dedicar exclusivamente al Derecho deportivo, y algunos sólo al futbol, lo cual todavía no sucede en México, donde, si bien hay despachos con esa especialidad, dedicarse únicamente a eso todavía no da suficiente para vivir.

En los últimos cinco años se ha generado un desarrollo importante en nuestro país con instituciones que han tomado en serio este tema, como la Escuela Libre de Derecho y el Instituto Tecnológico Autónomo de México, donde existen algunos diplomados y especialidades; sin embargo, todavía no tenemos suficientes espacios para que todos los interesados puedan tener trabajo únicamente en Derecho deportivo.

 

En 2002 usted inició su participación en el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS/CAS, por sus siglas en francés e inglés). ¿Cuál es el papel que desempeña y cómo ha sido su experiencia?

El TAS tiene una gran importancia en el mundo del Derecho deportivo. Es la máxima autoridad. La mayoría de las federaciones internacionales lo tienen como su órgano de apelación. Esto quiere decir que las resoluciones que dicten las federaciones internacionales son revisadas por el TAS, quien en última instancia determina si una resolución está bien o mal.

El TAS cumplió 34 años. Inició con muy poco trabajo, pero en la actualidad atiende el caso 6,000. Tramita cerca de 600 casos al año en temas comerciales, laborales, de doping y de cualquier índole que tenga relación con el deporte y su organización.

En el TAS soy árbitro, igual que los árbitros en materia comercial, sólo que en el arbitraje deportivo existe una lista cerrada, a diferencia del arbitraje comercial, donde es abierta. Es decir, cuando hay algún tipo de controversia para la cual es competente el TAS, las partes pueden escoger a un árbitro que está en una lista que incluye a personas de todo el mundo.

Si es un tema de apelación, lo escoge el tribunal; si es un tema ordinario que se deriva de una cláusula arbitral, lo eligen los árbitros de las partes.

 

¿Cuál es el procedimiento para que una controversia llegue al TAS?

Simplificándolo, hay dos vías. Una es la apelación: cada federación internacional en sus estatutos establece como órgano de apelación al TAS; cuando se agotan todas las instancias federativas, las partes pueden apelar ante el TAS esa resolución y en un panel arbitral —a veces de tres, a veces de un solo arbitro— se resolverá esa apelación y se dictará la última orden en relación con la controversia.

La otra forma es la ordinaria; es decir, hay un contrato en el que las partes acuerdan someter cualquier controversia a la competencia del TAS; en este supuesto ya no es necesaria una resolución previa, porque la parte que siente que ha sido violado su derecho puede ir a reclamar directamente.

 

¿Cómo se rige este tribunal especializado?

El TAS está regido por el Derecho privado suizo, tiene su sede en Lausana y, por lo tanto, las relaciones arbitrales, con base en la Ley de Derecho Privado Suizo, pueden ser revisadas por el Tribunal Federal, que es como nuestra Suprema Corte. No entran al fondo del asunto, pero las resoluciones sí pueden ser revisadas en temas de orden público o de legalidad.

Muchas resoluciones del TAS se han sometido a la revisión del Tribunal Federal, que en la mayoría de sus resoluciones ha dicho que considera al TAS como un órgano válido de arbitraje que reúne todos los requisitos de imparcialidad.

 

¿Hay conflicto entre la jurisdicción del TAS y la del país de donde provenga el atleta que solicita su intervención?

Puede existir. Cada caso es una historia; debemos ser conscientes de que puede haber conflicto jurisdiccional que habría que resolver en cada caso concreto.

Aquí lo interesante es que al final de cuentas se trata de un arbitraje; como ustedes saben, a través de la Convención de Nueva York los países firmantes están aceptando que hay un medio alternativo de solución de controversias que se ha adoptado también para el tema deportivo.

 

¿Qué validez tienen los reglamentos internacionales frente a las leyes nacionales?

Depende del país. Hay una discusión que se da en todos los países: desde el punto de vista del Derecho interno, no puede estar por encima de las leyes ningún reglamento. Sin embargo, desde el punto de vista práctico la tendencia —por ejemplo, en países como Brasil— es que ciertas circunstancias estipuladas en los reglamentos internacionales son adoptadas por la legislación nacional.

El caso de Brasil incluye algunos mecanismos de pago de solidaridad de un club de futbol o de un club deportivo a otro por la transferencia de un jugador; eso que se daba a la luz del reglamento de la FIFA ahora lo ha adoptado el Derecho brasileño, con la famosa Ley Pelé, que es la ley deportiva de Brasil.

Si bien puede haber ciertos conflictos en algunas cuestiones, sobre todo cuando entramos al Derecho público, también hay cuestiones con las cuales es fácil convivir. O hay países que aceptan esta convivencia y se le deja su lugar al Derecho deportivo; se entiende que hay tribunales arbitrales especializados que funcionan mejor que los tribunales ordinarios en ciertos países. Me parece algo muy valioso que las legislaciones de los países lo hayan adoptado.

 

Hablando del futbol y sus contrataciones millonarias, ¿qué implica un fichaje y qué factores jurídicos intervienen en el proceso desde la perspectiva del club y desde el punto de vista del jugador?

Esto es importante porque en estos temas antes no intervenía un abogado. Se hacía de forma muy paternalista. Ahora los clubes más importantes del mundo tienen a sus abogados internos.

El Paris Saint-Germain tiene el fichaje más grande que se ha hecho en el mundo en cantidades de dinero. Cuenta con sus abogados internos y externos, los cuales revisan que el jugador pase de un club a otro, que pueda tener ese derecho federativo y que no haya ninguna controversia; revisan adónde se va a hacer la transferencia, para los efectos fiscales, y después tratan el derecho de solidaridad.

En el caso de Neymar se hizo una cláusula de recisión. Técnicamente, el jugador le pagó al Barcelona para que lo dejara libre; eso desde el punto de vista español no generó ningún impuesto porque el propio jugador pagó la transacción.

Pero en Francia, para el Paris Saint-Germain sí hubo una obligación del pago de ciertos impuestos. Por su lado, el jugador estuvo en manos de uno de los abogados más importantes en Derecho deportivo brasileño, Marcos Motta, que tiene su despacho en Río de Janeiro. Los temas que se debieron cuidar fueron las cantidades, las prestaciones, la salida y las obligaciones del jugador.

 

Desde su experiencia como uno de los 12 árbitros de la división ad hoc del TAS en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, ¿qué cuestiones se impugnan comúnmente en esta justa deportiva y qué tan complejo es resolverlas?

La idea de tener un tribunal ad hoc es estar presentes en los Juegos Olímpicos y resolver las controversias en el menor tiempo posible; el tiempo que determina el reglamento es de 24 horas, porque se trata de temas sobre deportistas que van a participar durante los días siguientes.

Lo más común en este tipo de controversias son temas de elegibilidad de atletas que consideran violados sus derechos de participar en los Juego Olímpicos y que recibieron algún tipo de resolución que impugnan ante el TAS, arguyendo que tienen derecho y quieren entrar.

El tema de doping es bastante común. En el caso de Río de Janeiro, de 38 casos que abordó el TAS, cerca de 16 fueron de doping. Cuando estuve en Londres sólo nos tocó ver 12 casos, en los cuales participé en tres paneles. Y dos de los que vi fueron de dopaje.

En las competencias —por ejemplo, cuando dos atletas llegan al mismo tiempo y el juez dice que uno fue primer lugar y el otro el segundo— hay una jurisdicción del TAS en la que no podemos meternos. Aunque encontremos un error en la decisión, es un tema que debe dejarse a los jueces, porque si fuera revisable todo ese tipo de decisiones, nunca acabaríamos.

Lo que sí se puede hacer es que, si se encuentra mala fe en la decisión del juez, en ese caso el TAS sí es competente.

 

¿Cómo se capacita y se actualiza para resolver estas controversias?

Con estudio y práctica, revisando todas las resoluciones anteriores. Si bien en los tribunales arbitrales del TAS no estamos obligados a seguir el mismo sentido de una resolución previa en un caso similar, sí lo estudiamos, y si consideramos que es apropiado, lo respetamos. Se trata de estudiar día a día, como en cualquier área del Derecho.

Es una gran responsabilidad, porque no sabes de qué tipo de deporte va a llegar la apelación, y está en juego el entrenamiento de ocho o 12 años de un atleta, por lo que no se vale emitir una mala decisión.

 

En materia laboral, ¿cómo se protege a un deportista?

La Ley Federal del Trabajo tiene un capítulo especial para los deportistas profesionales en el que se contemplan circunstancias especiales que no tienen los demás trabajadores, como la duración de un contrato. En materia deportiva se puede contratar a un jugador por un día, una temporada o un evento.

La regla general de los trabajadores es que haya una estabilidad en el empleo; pero en el caso de los deportistas esto va en contra de la naturaleza del deporte. Por eso el legislador lo contempló como algo diferente.

Lo protección de los jugadores se realiza a través de un buen contrato laboral; pueden resolver sus controversias en la Federación Mexicana de Futbol, que desde el punto de vista del Derecho mexicano quizá no tenga mucha validez, pero desde el enfoque alternativo a veces es algo práctico; o bien, ir ante las juntas de conciliación y arbitraje a demandar y a resolver conforme a la legislación vigente.

Estrictamente, los deportistas tienen la misma protección que cualquier trabajador mexicano.

 

¿Cómo va el tema de la consolidación del sindicato en el futbol mexicano?

En 1973 hubo un sindicato nacional que no pasó de ahí; se borró. Después hubo una asociación de futbolistas profesionales, y posteriormente algunos futbolistas tomaron la decisión de formar un sindicato. Entonces llevamos a cabo un procedimiento jurídico que duró cinco años, durante los cuales promovimos de 10 a 15 amparos; el asunto llegó a la Corte y tuvimos que pedir la destitución de un funcionario porque no cumplía con los amparos.

Finalmente, se logró el reconocimiento y el registro plenos de un sindicato nacional de futbolistas; jurídicamente se había conseguido al cien por ciento. El problema fue que después los futbolistas decidieron no seguir utilizándolo y optaron por una figura que era la Comisión del Jugador, que dependía de la Federación Mexicana de Futbol, donde claramente no eran independientes.

Hace poco ha salido en los medios que los futbolistas han decidido hacer una asociación civil. Desde mi punto de vista, más allá de que pueda haber muy buena fe de la gente que está ahí y quiera el bien de los futbolistas, en lo estrictamente jurídico creo que están equivocados. Si quieren estar a la altura de lo que ocurre en la mayoría de las partes del mundo, deben constituirse como un sindicato.

Un sindicato no significa grilla. Sabemos que hay sindicatos que tienen mala fama en México, pero también hay unos muy buenos y la figura sindical puede enfocarse de buena manera. El ejemplo son países muy desarrollados en el futbol como España e Inglaterra, donde hay un sindicato fuerte y un negocio más fuerte, y donde nunca ha afectado uno al otro.

 

Finalmente, ¿considera adecuado el apoyo que se da al deporte en México?

Creo que no. Hay muchas cosas que debemos cambiar. Las federaciones nacionales tienen poca transparencia en el manejo de sus recursos. Por eso hay que llevar a cabo un cambio radical en la legislación deportiva de México, en los temas de integridad, de buen gobierno y de lucha anticorrupción.

Estamos proponiendo muchas modificaciones para la prevención del amaño de partidos, es decir, de las trampas y las apuestas ilegales, porque en todo el mundo ya se ha desarrollado la legislación y se ha contemplado en el Código Penal el fraude deportivo.

Estamos promoviendo el movimiento Integridad en el Deporte México para juntar a todos los actores del deporte en México, para hacer una actividad deportiva transparente. Hicimos alianza con Sport Integrity Global Alliance, una institución internacional independiente que ayuda mucho en estos temas.

 


 

Ricardo de Buen Rodríguez es licenciado en Derecho por la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México. Cuenta con una larga trayectoria como docente, conferencista y escritor sobre temas de Derecho deportivo y laboral.

Es miembro del Tribunal Arbitral del Deporte desde 2002. Fue árbitro en el Tribunal Ad Hoc creado para el Mundial de Futbol Alemania 2006 y árbitro designado para el Tribunal Ad Hoc del Tribunal Arbitral del Deporte de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Es miembro del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México, donde funge como coordinador de la Comisión de Derecho Deportivo. Asimismo, es miembro de Rex Sport, Asociación de Asesores del Deporte, con sede en Barcelona, España.

Es asesor de deportistas y clubes a nivel nacional e internacional, en temas de contratación, rescisión de contratos, derechos de formación y solidaridad. También es socio fundador y director de la firma De Buen Rodríguez Abogados, S.C.

 

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