Valeria López Vela

“La lucha por la dignidad de las mujeres es impostergable”

Valeria López Vela

 

El compromiso con los derechos humanos de las mujeres es impostergable y no admite descansos ni días festivos, afirma Valeria López Vela, profesora asociada del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), institución académica cuyo Departamento de Estudios Políticos lanzó la primera edición del Diplomado en Prevención y Atención de los Casos de Hostigamiento y Acoso Sexual, programa sobre el que ahonda la entrevistada.

 


Nuestro país se encuentra en una situación convulsa. Las aristas de la crisis por la que atravesamos son diversas y filosas. ¿Por qué apostar por un programa de prevención y atención de hostigamiento y acoso sexual?

En efecto. México, al igual que el resto del mundo, está en un cruce de caminos pero que, en mi opinión, confluye en la misma necesidad: condiciones de justicia e igualdad económica, política y sanitaria. La pandemia no es la responsable de esta situación, sino el detonante que ha maximizado viejas patologías sociales; en especial, para nosotras.

En ese sentido, la situación de emergencia ha afectado principalmente a las mujeres, con salidas estructurales del mercado laboral mientras asumimos gran parte de las labores de cuidado: las labores domésticas, la atención de los enfermos, la educación en casa de los hijos. Y los datos muestran que la violencia ha ido en aumento.

 

¿Qué significa que la violencia en contra de las mujeres sea estructural?

La violencia estructural es, grosso modo, aquella en la que, a partir de acciones u omisiones, las estructuras sociales crean, permiten y sostienen condiciones de sumisión para ciertos grupos sociales. El caso de las mujeres es el más notorio. No es casualidad que la mitad de la población del mundo viva con una mayor dosis de precariedad, con una mayor tasa de desempleo, con una menor tasa de ocupación y con una mayor tasa de trabajos temporales o informales. Asimismo, la brecha salarial y la baja probabilidad de acceder a los puestos más altos —techo de cristal— continúa siendo la norma.

 

Y la violencia estructural no cesa, ni en condiciones de pandemia. Por ello, las demandas aumentan, pero no todas las propuestas alcanzan a materializarse...

Así es. La violencia de género —específicamente, el acoso y el hostigamiento sexual— no son la excepción. Consideremos que, si se es mujer, con pandemia o sin ella, México es de los países más difíciles pues la desigualdad estructural genera condiciones de violencia cotidiana. A veces, sutil; pero otras, trágica.

Los casos de hostigamiento y acoso sexual en la educación media superior son especialmente dolorosos pues las universidades, centros de investigación e institutos deben ser lugares en el que el diálogo entre iguales promueva la creación de nuevo conocimiento. Y eso no es posible si existen situaciones de humillación o dominación. En mi opinión, es imperativo atender este sector.

Y aunque cada día se registran diez feminicidios, hay quienes siguen cuestionando la necesidad del tipo penal, por ejemplo. Esto nos da noticia de la necesidad crear marcos de comprensión para que lo que antes fue norma, se vuelva excepción.

 

Una de las medidas que surgieron, desde la sociedad civil, para evitar la corrupción fue la iniciativa 3de3, que pedía hacer pública la declaración patrimonial, la declaración fiscal y la declaración de intereses a los candidatos de los diferentes partidos políticos. Hoy, la demanda feminista para las autoridades electorales plantea un nuevo 3de3 para combatir la violencia de género y piden que los candidatos no enfrenten procesos por deudas de pensión alimenticia, acoso sexual y agresión, principalmente por razones de género. ¿Qué te parece esta propuesta?

Comparto la visión y la urgencia de la nueva propuesta 3de3. El caso de las deudas por pensión alimenticia es una expresión más de la violencia económica que padecemos las mujeres. Los casos de acoso —yo añadiría también el hostigamiento— deben ser sancionados y, todavía más, las agresiones físicas.

Sin embargo, los casos que se denuncian menos y que son más difíciles de probar son los de violencia sexual; por ello, se vuelve una exigencia institucional enfrentar profesionalmente los casos de hostigamiento y acoso sexual; es un paso necesario para erradicar la violencia de género.

 

Este diplomado del CIDE es pionero en México. ¿Qué es lo que pueden esperar los participantes?

El diplomado pretende profesionalizar la actuación de las personas que, en el sector público o en la iniciativa privada, previenen, atienden o investigan los casos de hostigamiento y acoso sexual. Así, el diplomado proporciona las herramientas para evitar la impunidad en dichos casos, desde un enfoque de derechos humanos y perspectiva de género.

Este programa pone en el centro la dignidad de todos los involucrados, por lo que propone estrategias como Puertas Seguras y Escucha Activa, tanto para las víctimas como para los presuntos agresores. Asimismo, las medidas de prevención buscan crear un ecosistema de respeto institucional, en el que las denuncias que se reciban se atiendan de manera profesional y humana. Con ello, se evitarían los combustibles que alimentan los casos de hostigamiento y acoso sexual: impunidad y estigmatización.

 

Los protocolos existen. ¿Qué aporta el diplomado y qué otros temas añaden?

La aplicación de los protocolos debe garantizar un trato humano a todos los involucrados: la víctima, los testigos y el presunto agresor. Dar a cada uno la información y orientación eficaz sobre el procedimiento, así como la garantía de sus derechos. Esto está implícito en los protocolos, pero no todas las personas comprenden los alcances de estas exigencias.

De ellos se desprenden obligaciones jurídicas como la no revictimización, el reporte efectivo de los casos, la protección de datos de los involucrado, los casos de acoso cibernético, la integración de los comités de ética, los casos, incidencia y modelos de las falsas acusaciones, así como las responsabilidades legales correspondientes.

 

¿Hay algo más que te gustaría agregar?

La crisis sanitaria, económica, laboral y educativa del 2020 ha afectado más a las mujeres, por lo que en los próximos años debemos revertirla fortaleciendo todas las medidas que prevengan, atiendan, investiguen y garanticen la no repetición de la violencia de género. En ese sentido, el Diplomado en Prevención y Atención de los Casos de Hostigamiento y Acoso Sexual es nuestra aportación para construir la sociedad que todas y todos merecemos.

 


 

Valeria López Vela es doctora en filosofía por la Universidad Panamericana y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Ha desarrollado su actividad docente en Instituto Tecnológico Autónomo de México, en la Universidad Anáhuac —como coordinadora del Centro Anáhuac México Sur en Derechos Humanos e investigadora del Centro de Estudios Superiores de Derecho Público de la misma institución— y en el Centro de Investigación y Docencia Económicas.

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