El mundo de Roberto Verino

El mundo de Roberto Verino

 

Roberto Verino es una importante figura de la moda española que durante 25 años ha marcado la pauta a seguir para muchos de sus compatriotas. Sus creaciones mantuvieron presente a su país en la escena de la alta costura durante las décadas de 1980 y 1990, cuando la desaparición de figuras como Balenciaga o Paco Rabanne amenazaba con dejar a España fuera de las grandes pasarelas mundiales.

 

 

La senda que Roberto Verino ha dejado tras de sí sirvió para que se levantara una nueva generación de diseñadores españoles, entre los que se cuentan Adolfo Domínguez, Purificación García, Jesús del Pozo o Bimba y Lola, por mencionar algunos. Pero ser el eslabón clave entre generaciones de diseñadores hispanos no es el único mérito de Roberto Verino: su incuestionable talento creó un estilo de sobria elegancia con prendas de alta costura que son adecuadas para lucir en la vida diaria tanto para mujeres como para hombres. A lo largo de su carrera, su búsqueda ha sido ese equilibrio perfecto entre la sofisticación estética y lo cotidianamente funcional.

Este fin de año, la firma Roberto Verino regresa a México y es el propio diseñador quien, en entrevista exclusiva, nos cuenta a qué se debe su retorno y sus planes a futuro.

 

¿Qué trae a Roberto Verino de nuevo a México?

México es un lugar maravilloso y lo hemos elegido para ser el segundo país, después de España, en el cual tener una presencia de marca importante. Esto es parte de una estrategia de globalización que nos permitirá proyectarnos a nivel internacional. Al asociarnos con El Palacio de Hierro sabemos que estamos enfocándonos en el target correcto.

 

¿En qué parte de su carrera se encuentra Roberto Verino?

Yo quiero creer que lo más importante está por venir: tengo mucha ilusión del futuro y de todo lo que aún puedo aportar a la moda, precisamente por mi trayectoria de 25 años en los que nunca he dejado de aprender y de prepararme.

 

¿Cómo responde Roberto Verino a la rapidez en el cambio en la moda?

Pues el mercado nos ha demandado reducir los tiempos de producción y de presentación. Esto, en términos prácticos, representa colecciones con menos unidades por modelo, pero mayor variedad. Y es que la exclusividad también es una demanda de hoy.

 

¿Cuántas colecciones produce al año?

Yo estoy produciendo ocho colecciones al año: dos principales de temporada, dos cápsulas, dos medias colecciones y dos refrases, que son un replanteamiento de aquellos modelos que tuvieron más éxito, pero sin que sean iguales. De esta manera ofrezco al consumidor una oferta más rica en variedad y calidad.

 

¿Cuál es el mayor reto para Roberto Verino en este momento?

La sustentabilidad. Vivimos un momento crítico en el que el abuso en el consumo está destruyendo el planeta. El consumismo del low cost hace que las prendas sean desechables por su poca calidad y que se produzca mucho. Yo siempre he sido defensor del equilibrio: vale más la pena invertir en pocos productos de buena calidad. Lo cierto es que para ser felices no hace falta consumir más sino consumir mejor.

 

¿Cuál es la misión de su moda?

Encontrar el equilibrio, dar un gran valor en la relación precio-producto. Mi diseño aspira a aportar valor a la vida de las personas que visten mis prendas. Hacer que la ropa les dé seguridad, que se sientan atractivas y que realmente proyecten su imagen. Yo pretendo ser un apoyo a la vida cotidiana de las personas para que puedan usar la moda con inteligencia.

 

¿Se considera una marca de lujo?

Sí, pero de lujo asumible. Un lujo que pretende vestir a una inmensa minoría, porque no puedo acceder a todos, pero sí a quienes ven su guardarropa como una inversión y no como un gasto.

 

¿Cómo ve Roberto Verino a la mujer contemporánea?

Yo disfruto mucho diseñar para las mujeres, porque la moda femenina da mucha libertad. Y las que me eligen, para mí sin duda son inteligentes; mujeres que aprecian, además del diseño y la calidad, mi discurso de marca, con todos los valores agregados que lleva implícitos.

 

¿Cuál es la propuesta para los caballeros?

El hombre debe entender que ya no le basta cambiar de camisa y corbata para transformar su imagen. También tiene que preocuparse por el cuidado integral de su apariencia, lo cual lo dignifica y lo hace más atractivo. A final, la elegancia consiste en ser capaz de ser uno mismo: la ropa es el reflejo del alma. No se trata de tener muchos recursos; tener un gran poder adquisitivo no es garantía de ir bien vestido. Los hombres que visten mis prendas no tienen que ser millonarios, pero sí parecerlo. Éstos son hombres que saben que la riqueza no sólo es dinero.

   

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