Cine y ciencias penales

Cine y ciencias penales

 

Gerardo Laveaga, Alan García Huitrón y Julio Téllez del Río (coords.)

INACIPE, México, 2019

 

El arte constituye un elemento esencial para el entendimiento de las relaciones entre una sociedad y la cultura en la cual se desenvuelve. El ejercicio de la profesión jurídica conlleva el interés y la obligación de promocionar y desarrollar una educación que fomente el aprendizaje de esa cultura, con el objetivo de comprenderla y, consecuentemente, contribuir a su desarrollo.

Derivado de su esencia artística, el cine tiene la capacidad de reflejar en la sociedad el Derecho y las creencias populares sobre la realidad jurídica, relacionadas de manera innata con el mismo. Si partimos del supuesto de que el Derecho tiene una función creadora y constructora de la realidad, el cine comparte con este último esa tarea al auxiliarlo en la realización de su fin.

En el momento en el cual vemos una película, pareciera que podemos observar el mundo, a lo largo de todas sus épocas, e interactuar de manera íntima con él. A su vez, logramos acceder de forma más directa a un universo que, a pesar de ser ficticio en ocasiones, encuentra similitudes excepcionales con nuestra vida cotidiana. De este modo, puede provocar en los sujetos que lo aprecian un sinnúmero de emociones y de sentimientos, participando así en la formación de una memoria colectiva.

Por su parte, las ciencias penales ejercen un papel fundamental dentro del núcleo de nuestra sociedad. Al tener como uno de sus objetivos el estudio y la explicación de las causas y las cuestiones más importantes y esenciales referentes al ser humano, se ocupan directa y principalmente de su conducta, cuando les concierne, y, en su caso, de la omisión de la misma. Para lograr ese cometido, forman parte de este conjunto múltiples disciplinas como el Derecho penal, la criminología, la criminalística, la victimología, la política criminal, la sociología, la medicina forense, la psicología y la psicopatología.

La realización de esta obra, que consiste en la vinculación y en la coordinación de dos conceptos y áreas de estudio aparentemente distintas, en principio, no sólo se erige como una actividad académica cautivadora e instructiva, sino que trasciende al ámbito práctico y profesional al generar en los interesados una formación integral, buscando la interdisciplinariedad y la capacidad intelectual para relacionar fenómenos jurídicos y sociales complejos, y desarrollando de esta manera su cultura y la de los que lo rodean.

De modo congruente con la importancia y la defensa de la referida búsqueda por la interdisciplinariedad, el libro Cine y ciencias penales, coordinado y editado por el Instituto Nacional de Ciencias Penales, bajo la dirección de Gerardo Laveaga, reúne una extraordinaria e interesante compilación de pensamientos e interpretaciones pertenecientes a un distinguido conjunto de autoras y autores.

Interdisciplinarios, a su vez, dentro del ejercicio de las mismas ciencias penales, los referidos personajes exteriorizan su experiencia, tanto teórica como práctica, desde todas y cada una de las ramas concernientes a sus respectivas profesiones, aportando una pluralidad de opiniones para la pertinente construcción del debate en la materia.

A través de sus plumas, el grupo de autoras y autores conjuga su pasión por el cine con su pericia en una multiplicidad de áreas afines de estudio. Lo anterior, con el objetivo de reseñar diversas películas y reflexionar acerca de temas pasados, presentes y futuros. Desentrañando el sentido teórico y práctico de las películas, argumentos polémicos, controversiales y de relevancia social son adecuados desde el cine hacia la realidad social, y viceversa, partiendo y teniendo como centro de su discurso una perspectiva científico-penal.

Abarcando el periodo de los últimos 100 años (de 1919 a 2019), destaca en esta obra la inclusión de 88 películas, las cuales representan una estupenda variedad de directores, actores, géneros, países y lenguajes. En esta línea de pensamiento, nos muestran diversos contextos, tanto históricos y políticos como sociales y culturales, los cuales ejemplifican claramente la evolución del cine y de las ciencias penales, presentes incluso en algunas obras cinematográficas que aparentan, en un inicio, no tener una relación evidente y notoria con las mismas.

Entre los textos recopilados es posible descubrir el análisis de una gran diversidad de cuestiones: la deontología jurídica, la filosofía del Derecho, las causas del delito y del delincuente, los delitos contra la vida y la libertad, los delitos sexuales, los delitos patrimoniales, la delincuencia organizada, el terrorismo, el espionaje, la seguridad pública, la procuración de justicia, el Derecho procesal, las instancias de control social, la pena de muerte, la neurociencia, la bioética, el Derecho médico, el determinismo genético, el aborto, el feminismo, el racismo, el clasismo, la lucha en contra del fascismo y del nazismo, los crímenes de guerra y la evolución de la enseñanza del conocimiento científico, entre otros temas sobresalientes.

Gracias a este admirable esfuerzo colectivo las obras cinematográficas reseñadas cobran vida y nos muestran el indiscutible vínculo que existe entre el arte, el cine, el Derecho, las ciencias penales y nuestra realidad social. Con el notable ejemplo práctico de las autoras y los autores se resalta la importancia de la colaboración entre diversas actividades intelectuales y profesionales, aumentando y motivando el pensamiento crítico de todo cinéfilo y lector que se aproxime al abundante contenido multidisciplinario de esta valiosa obra.

 

Rafael Cervantes Daguerre

 

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