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Diálogos entre Maquiavelo (en el cielo) y Tomás de Aquino (en el infierno). El maquiavelismo en la Biblia

Diálogos entre Maquiavelo (en el cielo) y Tomás de Aquino (en el infierno). El maquiavelismo en la Biblia

Elisur Arteaga Nava

Porrúa-Escuela Libre de Derecho, México, 2012

Se describe a un autor a través de su obra. Los que conocen la del maestro Elisur Artega Nava saben que existe una garantía de calidad y novedad en lo que escribe. Con el estilo claro y concreto que caracteriza su escritura, aunado a un tono sarcástico, crea un libro lleno de dinamismo y contrastes.

El título evoca al género literario del diálogo, propicio para un conocedor de la Grecia clásica como es el maestro Elisur, quien, en una dinámica semejante a la que planteó Maurice Joly, presenta a dos interlocutores, pero a diferencia de éste, confronta a Maquiavelo con Tomás de Aquino, aunque no sitúa al primero en el infierno sino en el cielo, mientras que al segundo lo pone en el infierno, a pesar de que la Iglesia católica le ha asignado un lugar celestial, entre otras razones, porque fue canonizado por Juan XXII.

El maestro Arteaga considera que Tomás de Aquino, al cometer múltiples pecados —fue perverso, célibe, degenerado, irresponsable, mentiroso; no llevó sus acciones hasta sus últimas consecuencias ni supo usar el poder—, no es merecedor de ocupar un lugar celestial. El autor, imitando la arbitrariedad católica, considera que Maquiavelo debe estar en el cielo, a pesar de que es un personaje promiscuo.

Los temas que se abordan en esta obra son el poder (tema predilecto del autor), las formas de gobierno, el principado, la antropología, la primera causa, el pecado, el patriarcado, la virtud del hombre y los castigos, entre otros. El contenido sustancial de los diálogos de los personajes no es ficticio, sino que constituyen extractos de sus pensamientos plasmados en sus obras y que el autor cita con gran cuidado.

Aquí se ponen en evidencia los argumentos confusos e incongruentes de Tomás de Aquino, producto de su escolástica; se le presenta como un ser engreído, reprimido, inconforme con estar en el infierno. Para Tomás de Aquino las personas tienen la capacidad de hacer el bien o el mal por su libre albedrío.

Maquiavelo, por su parte, ve en la persona una tendencia a hacer el mal. Para él, la persona es perversa y egoísta por naturaleza; la dominan sus pasiones y sólo se preocupa por su seguridad y por aumentar su poder sobre los demás. Concibe la política como el arte de obtener y conservar el poder, lo cual es una visión empírica de la realidad, alejada de la religión y de la moral.

En esta obra se evidencia que la Iglesia católica no está alejada de la política descrita por Maquiavelo, como mecanismo para obtener y conservar el poder. Este pensador advierte contradicciones en las posturas tomistas, como el politeísmo, la idolatría, la soberbia de Dios y los crímenes divinos.

El libro presenta a Maquiavelo en una posición superior, no por el hecho de colocarlo en el cielo, sino por la congruencia de su pensamiento, y pone a Tomás de Aquino en una posición poco privilegiada en la que se destacan sus errores y los de su religión. La tópica de Maquiavelo predomina por sus bases empíricas.

Maquiavelo es un estadista y sus ideas políticas son de carácter práctico, con una visión realista del gobierno. Tomás de Aquino, por su parte, es un teólogo, adepto de la filosofía escolástica y el pensador más influyente de la Iglesia católica, con ideas políticas contaminadas por sus creencias religiosas; elaboró su teoría del poder quizás porque fue consejero del rey Luis IX de Francia y por su cercanía con la dignidad papal de Urbano IV.

De los diálogos de los personajes se deduce que los políticos y los religiosos tienen en común la ambición, la codicia de poder y el egocentrismo. Las cuestiones de la fe y el poder son dos temas íntimamente ligados.

La contraposición de ideas es un método que permite analizar dos posturas. Ambos pensamientos se complementan para dar a conocer al lector un estudio del poder desde la perspectiva una sociología empírica (Maquiavelo) hasta la de una visión moral estatal (Tomás de Aquino). El lector tendrá la oportunidad de confrontar una discusión sin precedentes entre estos dos grandes personajes con líneas de pensamiento opuestas, vinculadas por su afán de justificar el poder.

La obra no es apta para quienes tienen una fe débil, porque terminarán por no tenerla; ni para los que son fanáticos de la fe, porque terminarán sintiéndose ofendidos.

Este tipo de literatura nos ayuda a reflexionar sobre nuestra existencia y nuestras creencias. La fe que hace al hombre ser mejor persona es buena; en contraste, la fe viciada por el poder, la codicia y la avaricia de los hombres debe superarse por medio de la razón.

La segunda edición de esta obra fortalece los diálogos de ambos personajes, así como las fuentes bibliográficas, gracias a los consejos de las amistades eruditas del maestro Arteaga y a su accesibilidad de éste para escuchar críticas y comentarios sobre su obra.

(La bibliografía se centra en la Biblia, en la traducción de Casidoro de Reina revisada por Cipriano de Valera. Las obras de Tomás de Aquino consultadas para esta obra fueron las siguientes: Suma contra los gentiles, Suma de teología, Tratado de ley, Tratado de la justicia y Gobierno de los príncipes. De Maquiavelo: El príncipe, Discursos sobre la primera década de Tito Livio y El arte de la guerra.)

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