Carlos Müggenburg Rodríguez-Vigil

Carlos Müggenburg Rodríguez-Vigil

 

Carlos Ramón Müggenburg Rodríguez Vigil nació el 16 de agosto de 1951, siendo el sexto hijo de una familia de once hermanas y hermanos que recibieron una educación de mucho rigor, religiosidad, integridad y amor a la patria. Esta educación hizo de mi papá un hombre que se formó a sí mismo en un esquema de absoluta coherencia, que vivió como pensaba y cuyos logros se debieron únicamente a su esfuerzo.

Hijo de padre abogado, decidió estudiar Derecho. Como la Universidad Nacional Autónoma de México estaba en huelga, tomó la determinación de no perder el año e ingresó a la Escuela Libre de Derecho, que le habían recomendado. Afortunada coincidencia, la Escuela le encantó y nunca se imaginó que esta decisión le traería una de las mayores satisfacciones de su vida.

Egresó de la carrera en 1976, siendo el alumno más brillante de su generación en la Escuela y en el país. Le fue otorgada la medalla que entregaba el presidente de la República en aquella época; sin embargo, no acudió a la entrega por no estar de acuerdo con el régimen presidencial del momento.

Recién egresado, Luis Creel Luján lo llamó para invitarlo a trabajar a Creel Abogados, lo que le permitió desarrollar su extraordinaria carrera. Paralelamente, fue invitado por la Escuela Libre de Derecho a ser profesor de la misma, asumiendo el alto honor que esto representa para los egresados. Impartió seminarios por dos años, hasta que le fue asignada la materia de introducción al estudio del Derecho, cátedra que impartió ininterrumpidamente por más de cuarenta años. También en la Escuela, dio clases en la maestría de Derecho privado y, por muchos años, fue integrante del Comité Editorial, que presidió con absoluta rectitud en los últimos años.

Quizá no sea yo la persona indicada para hablar de mi papá en su calidad de maestro, pues no fui su alumna, pero la abrumadora cantidad de mensajes de cariño que recibimos de sus alumnos nos reconforta y nos confirma que dejó una huella profunda en ellos.

“Escribimos la presente con la tristeza más profunda y el respeto que nos exige la situación en la que nos encontramos. El fin de la presente carta es pedir la conmemoración de nuestro maestro, Don Carlos Müggenburg Rodriguez-Vigil, en el salón de 1B, donde durante tantos años se dedicó a formar juristas de altura y ciudadanos de excelencia, dejando una marca indeleble en cada uno de sus alumnos. No fue solamente un abogado fuera de serie, sino que también fue muestra de la excelencia personal a la que todos debemos de aspirar”, expresó su última generación de alumnos.

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