Ignacio Pichardo Pagaza (1935-2020)

Ignacio Pichardo Pagaza (1935-2020)

 

Conocí a Ignacio Pichardo Pagaza, mejor conocido como Nacho Pichardo, en 1967, cuando inició su campaña como candidato a diputado federal por el municipio de Nezahualcóyotl. Nacho tendría 32 años y constituía la presencia de un político joven, pues el gobernador Fernández Albarrán tenía 66 años y el equipo de gobierno era de la tercera edad. Por eso, varios jóvenes participamos ilusionados en la campaña de Nacho Pichardo a la edad de 20 a 25 años (cuando lo conocimos nos impresionó su sencillez cuando nos urgió: “Llámenme Nacho”). Iniciaba el entreveramiento de generaciones que auspiciaría más tarde Carlos Hank González.

Nacho ganó la diputación y por sus conocimientos en materia fiscal, y por tener una maestría de la Escuela de Economía de Londres, fue presidente de la Comisión de Hacienda, Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados. Posteriormente renunció a este cargo para incorporarse al gobierno de Hank como director general de Hacienda. A la edad de 34 años, realizó una revolución en materia hacendaria, transformó el sistema catastral y motivó a los industriales para que pagaran impuestos, elevando el presupuesto de 500 millones de pesos, para dejarlo en 5,000 millones en 1975. Con estas aportaciones, Nacho proyectó al Estado de México a la modernidad: el estado hoy tiene un presupuesto de 302,000 millones de pesos.

Un año duró en el encargo pues, como premio a la transformación hacendaria, fue designado por Carlos Hank como secretario general de Gobierno en 1970. Ahí fue el artífice de la transformación de Ciudad Nezahualcóyotl, convirtiendo una zona marginada y sin servicios en una ciudad moderna, bien trazada y con servicios públicos fundamentales. En esta transformación tuve el privilegio de ser representante de gobierno en el fidecomiso de Ciudad Nezahualcóyotl, que concedió a invasores y propietarios de terrenos irregulares la propiedad legítima de sus predios (nos tocó regularizar 156,000 lotes con cinco miembros de familia por cada uno, esto es, beneficiamos a 780,000 habitantes de Nezahualcóyotl). De no haberlo hecho, hoy Nezahualcóyotl sería una ciudad perdida, ubicada a 15 kilómetros del zócalo de la Ciudad de México. Ésta es otra aportación de Nacho al Estado de México. No olvidemos que Nezahualcóyotl es uno de los 10 municipios más poblados del país, con más de 1,100,000 habitantes, que hoy recuerdan con cariño a Hank y a Pichardo.

Al concluir el gobierno de Hank, varios de sus colaboradores proyectados por Pichardo pensamos que Nacho era el candidato idóneo para sustituirlo. Sin embargo, llegó el doctor Jorge Jiménez Cantú, con quien después me uniría una gran amistad hasta su muerte. Los jóvenes quedamos desencantados. El día que destaparon a Jiménez Cantú, invité a Julieta y a Nacho, junto con mi esposa Rosalinda, a cenar al restaurante Mediterranée, en Palmas. Ahí les pedimos que fueran padrinos de bautizo de mi hijo Humberto. Nacho me dijo: “Y si yo hubiera sido el candidato, ¿de todos modos me habrías invitado?” Le respondí que por supuesto: pero lo hubiéramos bautizado de seis años. A partir de ese momento, se formó una amistad fraternal que nos unió hasta el día de su muerte.

En 1989, Nacho fue designado gobernador sustituto por la legislatura, por un periodo de cuatro años. Me invitó a desempeñarme como procurador general de justicia del estado. En su gabinete, participamos varios de aquellos jóvenes que lo habíamos acompañado en su campaña de 1967. Cuando nos tomó la protesta, el 15 de septiembre, dijo: “Tenemos que hacer un sexenio de cuatro años. Les pido entrega total, manejo escrupuloso de los recursos y que empiecen a impulsar a los nuevos jóvenes políticos”. Esta lección, olvidada antes y sobre todo ahora, en el gobierno federal, permitió que varios de nosotros nos volviéramos a proyectar como miembros del gabinete estatal, legisladores locales y federales, embajadores y miembros del gabinete presidencial. Esta aportación se la debemos a Nacho. Éramos la clase política del Estado de México.

¿Cuál fue la aportación de Pichardo Pagaza al Estado de México? Le entregó una personalidad poliédrica como pocos: como mexiquense, defendió su territorio y a su gente, cuidó los recursos naturales y, sobre todo, el medio ambiente. Como académico, sus obras sobre administración pública, nacional e internacional, sobre Derecho fiscal y Derecho constitucional, son de consulta obligada. Como maestro, sus enseñanzas fueron extraordinarias y aleccionadoras. Como servidor público, su conducta en los hechos fue su mejor lección. Honrada a carta cabal, eficaz y eficiente, viviendo él con el axioma juarista de la “honrada medianía”. Como político, su conducta constituyó un arquetipo: entendía la política como compromiso para servir y no como botín de guerra. Finalmente, como amigo, hizo un “culto a la amistad”, al que se entregó con humildad y pasión.

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