Juan de Dios Castro Lozano (1942-2020)

Juan de Dios Castro Lozano (1942-2020)

 

El 24 de noviembre de 2020 falleció, víctima del Covid-19, el maestro Juan de Dios Castro Lozano. Fue un destacado abogado, maestro, político y parlamentario.

Nació en Torreón el 25 de marzo de 1942, lagunero establecido de Ciudad Lerdo, de la que decía era la tierra por donde Dios pasó para tener ideas de cómo construir el paraíso. Sus padres fueron Juan de Dios Castro Hernández y Socorro Lozano. Con su esposa, doña Olga Elvira Muñoz Estrada, procreó siete hijos: Laura, Margarita, Mónica, Juan de Dios, Elsa, Elvira e Israel.

Sus estudios de primaria los cursó en la escuela Nicolás Bravo (1948-1954); realizó la carrera comercial en la Escuela Bancaria y Mercantil (1954-1957); la secundaria y la carrera normalista en el Instituto de Capacitación del Magisterio de la Ciudad de México (1957-1960 y 1960-1963); la preparatoria en la Escuela Preparatoria Federal (1968-1970), y la licenciatura en Derecho en la Universidad Autónoma de Coahuila (UADEC, 1970-1976). El título de su tesis profesional fue La suspensión del acto reclamado en el juicio de amparo. Realizó la maestría en Derecho laboral en la UADEC (1982-1985) y se graduó con la tesis La prueba en materia laboral. Realizó diversos cursos entre los que destaca el de doctrinas sociales en el Instituto Latinoamericano de Doctrina y Estudios Sociales de Santiago de Chile.1 Contaba con un diplomado en Derecho penal por la Universidad Iberoamericana, plantel Laguna.

Sus actividades se desarrollaron en diversas áreas. Como maestro y docente, fue profesor de lógica, griego y latín. Fue director de la Academia Comercial Lerdo, director del Instituto Comercial Mexicano de Lerdo y director de la Escuela Secundaria Vasco de Quiroga. Fue titular de la cátedra de amparo en la Universidad Iberoamericana, plantel Laguna.

Fue autor de diversos títulos en materia jurídica y constitucional, entre los que destacan: La justicia constitucional y la interpretación de la Constitución en México, El incidente de suspensión en el amparo, Las partes en el juicio de amparo y El desafuero de Andrés Manuel López Obrador, una visión jurídica.

Fue secretario de acuerdos y trámites en juzgados civiles y penales (1975-1976), y juez de lo civil y lo penal (1977-1979). También postuló el libre ejercicio de la abogacía en distintas épocas de su vida.

 

Fungió como diputado federal en cuatro ocasiones: en la LI, LIII, LV y LIX legislaturas, sido presidente de la Mesa Directiva en el primer año de la última. Fue senador de la República por el estado de Durango de 1994 a 2000, en la LVI Legislatura.

Tuvo diversas responsabilidades en la administración federal. Fungió como consejero jurídico de la Presidencia de 2000 a 2003 y de 2005 a 2006. En el período correspondiente de 2007 a 2011 fue subprocurador de Derechos Humanos, Atención a Víctimas y Servicios a la Comunidad. Posteriormente fue nombrado magistrado de Sala Regional del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa.

Trabajó incansablemente, hasta sus últimos años, como asesor jurídico para el gobierno del estado de Durango y del municipio de Torreón. Bromeaba con el hecho de que tenía 7 hijos, 21 nietos, 1 bisnieto y que todos comían, y por eso seguía trabajando.

Durante muchos años sostuvo una relación fraternal con otro destacado parlamentario panista, el jalisciense Gabriel Jiménez Remus, quien también fuera embajador de México en España. Fue miembro activo del el Partido Acción Nacional desde 1963, destacándose como integrante en órganos directivos a nivel estatal y federal. Fue representante del PAN ante la Comisión Federal Electoral en el año crítico de 1988, y representante del PAN ante el Consejo General del Instituto Federal Electoral en otro año crucial, 1994.

Como servidor público siempre se distinguió por su amplio conocimiento del Derecho vigente y un agudo criterio jurídico que le permitía analizar la problemática que se le presentaba de manera completa y esclarecedora.

En Juan de Dios Castro Lozano se acredita una dualidad: dejó huella en todas las instituciones y espacios políticos por los que pasó, a la vez que generó una impronta profunda en todos aquellos que tuvimos la fortuna de conocerle y convivir con él.

Fue un consumado tribuno, en el más amplio y profundo sentido de la palabra. En él se conjugaban las tres características que Aristóteles exigía para un orador: el ethos que le acreditaban su trayectoria vertical y su congruencia personal; el logos, fruto de su claridad y cultura jurídica, y el pathos, su capacidad de emocionar con alocuciones vibrantes, en las que provocaba al auditorio con silencios enigmáticos y crescendos inesperados. La nasalidad de su voz le daba un tono peculiar. Usaba el volumen, gestos y ademanes de manera precisa y justa. No había forma de no prestarle atención y ser persuadido por él.

Sus discursos y debates parlamentarios son memorables, pero el maestro podía igualmente tornar una charla informal en una pequeña lección de retórica y cultura clásica.

Quien fuera su compañero en la mesa directiva de la Cámara de Diputados durante la LIX Legislatura, el priísta guanajuatense Francisco Arroyo Vieyra, señalaba el respeto y hasta temor que infundía el tener que debatir en la lid parlamentaria con el maestro: “Había que tener experiencia para enfrentarse a Juan de Dios, uno de esos abogados tozudos en la disciplina del estudio y aferrados a una génesis no siempre ajena de la filosofía cristiana”. No obstante la firmeza en sus postulados políticos, el propio Arroyo señaló que Castro Lozano era poseedor de un gran sentido del humor.

En ocasión de la presentación al público de la edición de la compilación de sus discursos políticos en 2011 en el Senado de la República, fue acompañado por personajes destacados en los ámbitos político y jurídico del país, como el ministro en retiro Genaro Góngora Pimentel. A dicha celebración tuve la distinción de acudir en representación del presidente Felipe Calderón. En esa oportunidad, después de haber sido elogiado por su calidad humana por la exdiputada michoacana Esperanza Morelos Borja, Juan de Dios declinó ser merecedor de admiración acrítica y dijo, aludiendo a sus debilidades personales: “El hombre que no tiene vicios tiene virtudes insoportables”.

En una entrevista que le realizamos en 1998 relató diversas anécdotas parlamentarias. En una de ellas refirió lo siguiente, a propósito de los debates con motivo del informe del presidente José López Portillo y al criticar la parafernalia que rodeaba al informe presidencial, donde más que informe se rendía tributo al titular del Ejecutivo: “Me contestó Rafael Corrales Ayala y fue cuando me aplicó el mote de Juan del Diablo, porque él decía: ‘el compañero Juan José’ y yo replicaba desde mi curul: ‘Juan de Dios’, por lo que al final me dijo: ‘Es usted Juan del Diablo’.”2

Y rememoró varios debates: “En la legislatura LI, los debates que más recuerdo fueron con Antonio Rocha Cordero... Me tocó debatir con Antonio Carrillo Flores en esa misma legislatura y, en la LIII, fue con Santiago Oñate con quien más me tocó debatir. Con Diego Valadés también, y debo reconocer que me derrotó. Tuvimos varios debates y en uno de ellos me derrotó y así lo reconocí en el Pleno. Me dolió mucho, pero tuve que hacerlo. Diego Valadés discutía con mucha altura. Los temas casi siempre fueron en materia constitucional”.3

Ése era Juan de Dios Castro, uno de los mejores parlamentarios que tuvo el Congreso mexicano en los últimos 50 años.

Pasó sus últimos años en su querida Ciudad Lerdo. En alguna ocasión tuve la fortuna de ser invitado a departir en su domicilio, donde orgulloso me mostró su acogedora biblioteca de más de 5 mil volúmenes. Apasionado lector y aficionado a la buena música, en últimos años se hizo aficionado a series de Netflix, como House of Cards, según relató en una de las últimas entrevistas que concedió.4

Juan de Dios Castro perdió la batalla ante el Covid-19 el 24 de noviembre de 2020. Durante el homenaje que le rindiera el Partido Acción Nacional el 28 de noviembre, el dirigente nacional de ese partido, Marko Cortés, señaló que, habiendo sido su compañero diputado, como presidente de la Mesa Directiva, Castro Lozano “siempre lograba poner en orden al Pleno, con una inteligente mezcla entre la elegancia, la firmeza y el sarcasmo”.

En su recuerdo, el expresidente Vicente Fox ponderó la amistad y enseñanzas de quien fuera su consejero jurídico. Destacó su capacidad de trabajo, disposición y eficaz labor, así como su total apego a la ley y respeto a las atribuciones de cada uno de los poderes.

Por su parte, el expresidente Felipe Calderón, amigo muy cercano y compañero de batallas, reflexionó cómo es que en los roles que desempeñó Juan de Dios Castro se reflejaba la realidad política del país: su vocación contra el autoritarismo, inspirado por convicciones religiosas. En su primera incursión en la política, recordaba Calderón, se vio obligado, como acto de protesta ante el fraude en elección municipal, a renunciar a una regiduría que le correspondía.

En la gesta de la transición democrática, Castro Lozano fue protagonista como candidato, miembro del Colegio Electoral y legislador.

Calderón también señaló sus aportaciones en la dirigencia partidista de 1996 a 1999. Del mismo modo, destacó su paso por el gobierno federal como subprocurador de Derechos Humanos de la Procuraduría General de la República. Como orador, Calderón acotó que Castro era polémico por naturaleza, implacable en la argumentación. Su fallecimiento, terminó lamentando Calderón, tuvo como causa el mal manejo de la pandemia por parte de las autoridades.

En el año 2011, el Senado de la República editó la compilación de sus Discursos políticos. En ese volumen se pueden revivir las intervenciones y argumentos del abogado y tribuno lagunero que habrán de resonar por siempre en todos aquellos que busquen hacer del Derecho y la política los instrumentos idóneos para el perfeccionamiento de la sociedad y del estado. Descanse en paz.

 


 

1 Rafael Aminadab Pérez Franco, Índice biográfico de legisladores federales del PAN 1946-2008, Tatevari ediciones, Ciudad de México, 2008, pp. 151 y 152.

2 Juan José Rodríguez Prats, Rosa María Giorgana Pedrero y Jorge Alberto Lara Rivera, Actores y testigos, 2ª ed., Cámara de Diputados, Partido Acción Nacional, Ciudad de México, 2008, p. 143.
3 Ídem, p. 145.
4 Isis Rábago, Juan de Dios Castro Lozano, una historia de logros académicos, profesionales y familiares, disponible en https://www.milenio.com/estados/entrevista-a-juan-de-dios-castro-lozano.

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