Más vale un buen arreglo que un buen pleito

Más vale un buen arreglo que un buen pleito

 

El autor explica por qué el arbitraje en Derecho de autor es un medio alternativo de solución de controversias eficaz y con la debida autoridad para dirimir una disputa en esta materia.

 

El pasado 8 de febrero de 2018 la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR), dio a conocer en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la lista enunciativa y no limitativa de personas autorizadas para fungir como árbitros en los procedimientos de solución de controversias, que regula la Ley Federal del Derecho de Autor.

Para abundar en sus implicaciones es importante recapitular sobre el procedimiento del arbitraje y sus aspectos más importantes, para luego puntualizar sus ventajas frente a la opción de acudir a un órgano jurisdiccional cuando se busca dirimir una controversia.

 

Procedimiento y aspectos destacados

En una disputa entre dos o más partes sobre los derechos regulados en la ley, las partes tienen la facultad y la alternativa de someterse a un procedimiento arbitral en derecho de autor ante el INDAUTOR, ya sea a través de una cusula compromisoria en un contrato o mediante un compromiso arbitral. Cualquiera que sea la alternativa elegida se debe solicitar por escrito.

A través de la lista publicada en el DOF, el INDAUTOR dio a conocer a las personas que cumplieron con los requisitos en la ley y que, por lo tanto, son susceptibles de ser designadas árbitros en la materiainter alia ser licenciado en Derecho y gozar de reconocido prestigio y honorabilidad. Con base en esa lista cada una de las partes debe designar a un árbitro, que se aceptado siempre y cuando cumpla con los requisitos de imparcialidad e independencia. Una vez que han sido designados por las partes, estos dos árbitros elegirán a su vez a un presidente del grupo arbitral.

A diferencia de lo que sucede en un procedimiento jurisdiccional, para el arbitraje el plazo de resolución es de 60 días, contados a partir del día siguiente a la fecha de firma de aceptación de los árbitros. Ese plazo puede ser prorrogado por convenio entre las partes.

La resolución de la controversia arbitral puede concluir de dos formas:

a) Con el laudo del grupo arbitral, que deberá ser por mayoa de votos y dictarse por escrito. Una vez que esto suceda, será definitivo, inapelable y obligatorio para las partes, deberá estar fundado y motivado y tendrá el carácter de cosa juzgada y título ejecutivo.

b) Por acuerdo entre las partes, antes de dictarse el laudo por el grupo arbitral.

 

Ventajas del procedimiento arbitral

Como ya se apuntó neas arriba, una de las ventajas del arbitraje en Derecho de autor frente al procedimiento jurisdiccional es la prontitud de la resolución del conflicto. Aun así, persiste la duda: ¿por qué las partes, ante una controversia en materia de Derecho de autor, debieran considerar como confiable, eficaz y, sobre todo, con la debida autoridadsaber socialmente reconocido—, el someter su controversia ante un grupo arbitral que resuelva su asunto, en lugar de recurrir a un procedimiento jurisdiccional?

Se estima que el arbitraje en Derecho de autor es un medio alternativo de solución de controversias confiable y eficaz por varias razones. En primer lugar, porque cualquiera de las personas que integran la lista para ser árbitro en Derecho de autor gozan de la potestas poder socialmente aceptado— para ser árbitro en Derecho de autor. Además, su auctoritas saber socialmente reconocido— para resolver la controversia deriva precisamente de quien deposita en él la confianza para designarlo como árbitro, y lo hace con base en una cuidadosa revisión de sus credenciales, su imparcialidad y su independencia para resolver el asunto.

Por supuesto, sería natural preguntarse tambn: ¿es realista pensar que un árbitro en la materia puede tener las aptitudes y la pericia necesarias para resolver una controversia sobre cualquiera de las ramas —literatura, música, arquitectura, programas de radio y difusión, entre otras— enunciativas y no limitativas de la ley para dictar un laudo arbitral?

La respuesta es que, aunque, en efecto, es técnicamente difícil que una sola persona tenga toda la pericia y la experiencia en las diversas ramas que la ley protege en materia de Derecho de autor, la ventaja del procedimiento arbitral frente a una solución jurisdiccional es que cada una de las partes puede designar a un árbitro que, a su juicio, cuenta con la mayor experiencia en la rama del Derecho de autor que es objeto de la controversia. Por el contrario, esto no es posible en un ámbito jurisdiccional.

Por último, es importante recalcar lo señalado en la recapitulación: el panel arbitral que resuelva la controversia con base en su conocimiento en la materia, válidamente podrá llegar a su resolución e incluso será su obligación hacerse llegar de los medios probatorios idóneos y reconocidos por la ley. Recordemos que entre algunos de estos medios que ayudarán a emitir su resolución final se incluyen peritajes emitidos por expertos en algún punto en particular de la controversia, instrumentos públicos y privados, testimoniales, etcétera. Tomando en cuenta estos elementos se cumplirá con la obligación de emitir el laudo definitivo debidamente fundado y motivado.

 


 

* Licenciado en Derecho por la Universidad Anáhuac México-Norte, con estudios de maestría en Derecho de la empresa por la Universidad Panamericana, y estudios de posgrado en Derecho tributario en el Instituto Tecnológico Autónomo de México. Desde 2015 se encuentra autorizado para fungir como árbitro en el procedimiento arbitral regulado por la Ley Federal del Derecho de Autor ante el INDAUTOR. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. Las opiniones del autor en este artículo son expresadas exclusivamente a título personal.

 

5559-2250 / 5575-6321 / 5575-4935 - Aviso de Privacidad - Términos y Condiciones

El Mundo del Abogado