Por qué debemos proteger los datos personales

Por qué debemos proteger los datos personales

La protección de datos personales es más que un derecho fundamental consagrado en los artículos sexto, décimo sexto y vigésimo de nuestra Constitución: es un derecho humano reconocido en diversos cuerpos normativos de carácter internacional como la Convención Americana de Derechos Humanos. Por ello el autor invita a analizar este tema con toda seriedad, en el marco de la era digital en que se desarrollan las interacciones humanas.

 

  

La protección de datos personales versa sobre una de las nociones más básicas del ser humano: la propiedad que se desenvuelve en la dignidad humana desde un punto de vista ontológico, que en una de sus acepciones puede ser considerada como el “ser dejado solo”. Es, además, un tema que ha tomado gran relevancia en las últimas décadas al ser objeto de estudio y materia de diversas jurisprudencias emitidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que, gracias a una interpretación conforme del artículo primero constitucional, es de observancia obligatoria y de carácter vinculante para todas las autoridades en México. Los antecedentes a la protección jurídica de este derecho humano se remontan a finales del siglo XIX, en 1890 concretamente, con la publicación del ensayo “El derecho a la privacidad” de Warren y Brandeis.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos considera que dicha protección versa sobre la honra, la dignidad, la vida privada, el patrimonio, la salud, el domicilio, la familia, la correspondencia (comunicaciones) y la reputación de las personas.

En este sentido, puede entenderse como la facultad que tiene una persona para poder conocer y decidir no sólo quién sino de qué manera y cómo van a ser utilizados e inclusive recabados sus datos personales. Doctrinalmente, el derecho a la protección de los datos personales —y para estos efectos el derecho a la privacidad—, se divide en dos vertientes:

1) El derecho del que goza cualquier persona para aislarse o apartarse de todos los demás si así lo decidiese.

2) El derecho a mantener un control sobre la información que respecta a uno mismo (conocido también como derecho a la autodeterminación informativa). Este derecho no se pierde habiendo publicado la información, sino que pretende que se tenga un control de ella antes y después de optar por divulgarla.

Como en cualquier noción jurídica, no podríamos hablar de un derecho si no es por la obligación que éste determina para algún otro sujeto. En este caso la obligación recae sobre un sujeto universal, denominado sociedad, y consiste en respetar el derecho a la libre determinación informativa. Esto puede ser mejor entendido como una obligación a no interferir con ese derecho. Para esta protección es menester abordar el concepto de derechos ARCO (acceso, rectificación, cancelación y oposición):

1) Acceso: derecho del titular a saber si sus datos están siendo utilizados y, de ser así, con qué objeto.

2) Rectificación: derecho del titular a la modificación de los datos equívocos.

3) Cancelación: derecho del titular a que se supriman los datos inadecuados o equívocos.

4) Oposición: derecho del titular a que no se utilicen sus datos personales con fines publicitarios.

En esta óptica, hay varios conceptos utilizados definidos por el Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (INAI), primero por la Ley Federal de Protección de Datos Personales publicada en julio de 2010 y posteriormente por la Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados y, finalmente, por la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares.

- Titular: la persona física a quien le corresponden los datos personales.

- Base de datos: conjunto de datos referentes a una persona determinada.

- Tratamiento: toda acción u omisión de acceso, aprovechamiento, manejo y transferencia de datos personales.

- Sujeto responsable: persona ya sea moral o física que toma decisiones sobre el tratamiento de los datos personales.

- Encargado: persona que trata datos personales por cuenta del sujeto responsable (la obligación recae en el responsable).

En cuanto hace a la Ley Federal del Trabajo, una de las obligaciones del patrón es respetar al trabajador en su persona y en sus posesiones; en este sentido, conforme a lo abordado en los párrafos que anteceden, el respeto a la persona ahonda en el respeto a sus datos personales como expresión mínima de la dignidad humana.

Hace un par de semanas un comisionado del INAI comentó: “México es visto como un paraíso de bases de datos clandestinas”, cuestión que se reafirma cuando se encontraron inconsistencias en el recuento de firmas para el registro de candidaturas independientes, donde circulan credenciales de elector con objetos políticos.

No podemos dejar de indicar que México tiene frente a sí un gran reto. No sólo para los sujetos obligados en materia de protección de datos personales, sino para todas las personas, que inclusive sin darse cuenta, al utilizar una red social o al compartir determinada información, pueden atacar la esfera privada de las personas.

Se trata de un reto descomunal, tomando en cuenta que vivimos en una era digital con tendencias cada vez más progresistas; sin embargo, es un reto del Derecho adaptar el cuerpo normativo que regula la conducta humana a la realidad social que se vive.

 


 

* Coordinador de la Comisión de Cumplimiento y Protección de Datos Personales en el Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México. 

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