La necesaria presencia de mujeres en la Corte Interamericana

La necesaria presencia de mujeres en la Corte Interamericana

 

Este año la Corte Interamericana de Derechos Humanos cumple sus primeros 40 años. Dictando sentencias desde su sede en San José de Costa Rica, este tribunal se ha convertido en un referente global en los derechos humanos y ha construido importantes estándares, entre otros, en materia de equidad de género.

Tres grandes juristas mexicanos han sido jueces y también presidentes de esta corte regional: Héctor Fix-Zamudio primero, luego Sergio García Ramírez, y ahora el actual presidente de la Corte Interamericana, Eduardo Ferrer Mac-Gregor. Sin embargo, en toda su historia menos de 15 por ciento de sus jueces han sido mujeres. En sus 40 años de existencia esta corte internacional de competencia regional sólo ha tenido cinco juezas.

La primera fue Sonia Picado Sotela, de Costa Rica, quien fue designada de 1989 a 1994, cuando ya la corte había cumplido 10 años. Se trata de una funcionaria, docente y política con una gran trayectoria, que fue embajadora, diputada, presidente del Partido Liberación Nacional de Costa Rica, directora del Instituto Interamericano de Derechos Humanos y profesora universitaria.

La segunda fue la chilena Cecilia Medina Quiroga, que ocupó el cargo de 2004 a 2009 y quien ha sido la única mujer presidente de la Corte Interamericana. Es una destacada profesora universitaria que cuenta con una extensa producción académica sobre Derecho internacional de los derechos humanos y es considerada una autoridad en la materia.

Margarette May Macaulay, de Jamaica, y Rhadys Abreu Blondet, de República Dominicana, fueron las juezas tercera y cuarta de la Corte Interamericana. Estas destacadas abogadas coincidieron de 2007 a 2012. Especialmente Margarette se ha distinguido por su trayectoria en el sistema interamericano. Ésta ha sido la única ocasión en que dos de los siete jueces que integran la Corte Interamericana fueron mujeres.

La quinta y última es la actual jueza Elizabeth Odio Benito, también de Costa Rica, quien fue designada en 2016. La jueza Odio, además ser profesora universitaria y luchar activamente por la paridad de género, fue jueza de la Corte Penal Internacional en La Haya, segunda vicepresidenta de su país y ministra de Justicia de Costa Rica dos veces.

México nunca ha tenido una jueza en la Corte Interamericana. Es verdad que la designación de los jueces de la Corte es producto de las candidaturas ofrecidas por los Estados y las negociaciones posteriores. Sin embargo, la falta de más juezas en la Corte Interamericana viola el artículo 8o de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), que señala que “los Estados parte tomarán todas las medidas apropiadas para garantizar a la mujer, en igualdad de condiciones con el hombre y sin discriminación alguna, la oportunidad de representar a su gobierno en el plano internacional y de intervenir en la labor de las organizaciones internacionales”.

Lo cierto es que la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones públicas es muy rentable. Cuando hay más mujeres en espacios de decisión, existen más posibilidades de que se implementen medidas inclusivas y más cercanas a las necesidades humanas. Más mujeres en la justicia nacional e internacional también ayudan a erradicar los estereotipos de género, que son la base de la cultura patriarcal de discriminación hacia las mujeres.

La presencia de más mujeres en la Corte Interamericana de Derechos Humanos es un tema pendiente que, a 40 años de su creación, debe atenderse.

 


 

* Doctora en Derecho por la UNAM y especialista en derechos humanos y administración de justicia.

 

5559-2250 / 5575-6321 / 5575-4935 - Aviso de Privacidad - Términos y Condiciones

El Mundo del Abogado