Los desafíos de la inteligencia artificial

Los desafíos de la inteligencia artificial

 

La inteligencia artificial ha permitido automatizar tareas, desarrollar actividades, adoptar decisiones y reemplazar capacidades manuales y cognitivas del ser humano. Sin embargo, este nuevo paradigma genera diversos cuestionamientos: ¿Cómo responderá el Derecho al cambio exponencial? ¿Es válido y eficaz el smart contract? ¿Podemos hablar de culpa de un robot? ¿Ante un daño quién debe asumir la responsabilidad: el fabricante, el proveedor, el programador, el diseñador, el usuario o el vendedor?

Bajo este esquema la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México convocó a la conferencia virtual “Las reglas de la responsabilidad ante los desafíos de la inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes: una aproximación comparada desde la visión europea y la legislación mexicana”, en la que Teresa Rodríguez de las Heras, miembro del Grupo de Expertos de la Comisión Europea sobre Responsabilidad y Nuevas Tecnologías, ofreció una interesante perspectiva sobre la aplicación, los riesgos, las posibilidades y el impacto de las nuevas tecnologías.

La inteligencia artificial forma parte de la segunda generación de la innovación tecnológica, la cual es disruptiva, dinámica, exponencial y multidimensional. Esta nueva etapa también se distingue por la presencia masiva de datos y robótica, análisis de big data, internet de las cosas y plataformas que han convergido en lo que Teresa Rodríguez define como ecosistemas tecnológicos, los cuales tienen como fundamento la inteligencia artificial.

Este punto de inflexión nos obliga a repensar, a redefinir y a reconsiderar todos aquellos elementos que marcaron la evolución del Derecho. Y es que las tecnologías emergentes influyen en todas las dimensiones de la sociedad, cambian las plataformas, transforman los servicios, crean nuevos procesos como los smart contracts e incorporan nuevos productos como los activos digitales, las criptomonedas y los token.

La especialista en responsabilidad y nuevas tecnologías señaló que en 2017 el Parlamento Europeo planteó un debate interesante en el sentido de que si la inteligencia artificial realmente sustituye actividades cognitivas, decisorias e intelectuales y no es considerada una cosa, estaríamos ante el Derecho de personas. No obstante, ¿podría un robot autónomo ser tratado como persona en el sentido jurídico?

Si se considera que los sistemas tecnológicos con inteligencia artificial tienen autonomía, se asumiría que poseen la capacidad de evaluar la información, observar, tomar datos y adaptarse al entorno y a las reglas éticas generales.

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