Luis Manuel Díaz Mirón ingresa a la Academia Mexicana de Derecho Internacional

Luis Manuel Díaz Mirón ingresa a la Academia Mexicana de Derecho Internacional

El pasado 7 de abril, Luis Manuel Díaz Mirón, rector de la Escuela Libre de Derecho, ingresó a la Academia Mexicana de Derecho Internacional con su tesis “La democracia sindical y el Derecho internacional: desafíos y retos”. 

 

Manuel Reguera Rodríguez, presidente del Consejo de la Academia Mexicana de Derecho Internacional, consideró como un honor para la Academia contar con el ingreso de Luis Díaz Mirón pues es uno de los juristas más ilustres por su conocimiento del Derecho sindical y laboral.

Díaz Mirón señala en su tesis que el primer pilar fundamental del Derecho laboral colectivo es la libertad de asociación y, derivada de ésta, la libertad de coalición o sindicación; sin embargo, no basta la libertad de coalición antes mencionada, sino que el Estado debe garantizar la autonomía de las propias organizaciones sindicales, tanto para autodeterminar su organización y su representación, como para hacer frente al propio Estado y al sector empresarial a efecto de poder lograr una esfera de libertad que permita la defensa efectiva de los derechos de los trabajadores, así como el mejoramiento de sus condiciones laborales, autonomía sindical que se convierte en el segundo pilar del Derecho colectivo del trabajo.

Tanto la libertad de coalición como la autonomía sindical están reconocidas en diversos instrumentos en organismos internacionales:

- El Sistema Universal de Derechos Humanos que se encuentra en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la Organización de las Naciones Unidas.

- La Carta Internacional Americana de Garantías Sociales.

- La Carta de la Organización de Estados Americanos.

- La Convención Americana sobre Derechos Humanos, también llamada Pacto de San José.

Luis Manuel Díaz Mirón afirma que los diferentes instrumentos internacionales mencionados sólo abordan de manera tangencial el tema de la democracia sindical, esto es, de las formas de gobierno en el interior de la organizaciones sindicales, dejando a las legislaciones nacionales establecer o no los parámetros para la protección de dicha democracia, y afirma que en las organizaciones sindicales los estatutos deben contener y tutelar los siguientes aspectos:

En relación con los órganos de representación y dirección del sindicato deben establecerse procedimientos claros y transparentes para la elección, que garanticen el voto libre y secreto de los trabajadores.

Respecto del funcionamiento organizacional o corporativo del sindicato se deben establecer normas para la celebración de las asambleas ordinarias y extraordinarias, quórums de asistencia y votación, reglas claras de los derechos de las minorías, respeto al voto libre y secreto.

Se debe garantizar el respeto a la libertad de expresión de los trabajadores sindicalizados, sobre todo en asambleas y reuniones, con libertad para hacer propuestas sobre candidaturas, sin discriminación para permitir que exista la libertad absoluta.

También deben precisarse con claridad los motivos y los procedimientos de expulsión y de corrección disciplinaria, con un catálogo detallado, así como con un procedimiento que respete la garantía de audiencia, para lo cual la asamblea general deber ser la que tome las decisiones respectivas de separación y expulsión.

Por otra parte, se debe establecer un mecanismo claro para la rendición de cuentas por parte de los representantes respecto del patrimonio del sindicato, así como dispositivos sencillos y fáciles para que cualquier trabajador pueda solicitar y tener acceso a la información referente a la organización.

Díaz Mirón asevera que tanto la libertad de afiliación como la democracia sindical deben estar plenamente garantizadas, ya sea que se trate de un sindicato de empresa o de un sindicato corporativo, dando a conocer al trabajador, con transparencia, sus principios y sus programas, los estatutos, las forma de gobierno y de trabajo, el monto de las cuotas, los derechos y las obligaciones, respetando en todo momento los principios de democracia, transparencia, autonomía y libertad.

Para concluir, el jurista puntualizó que en México la reforma laboral de 2012 incluyó de manera expresa el término democracia laboral, modificando diversos artículos, como el 364 bis, que —en la medida de lo posible— avanzó en el tema; sin embargo, finalizó, debe promoverse que a nivel internacional la Organización Internacional del Trabajo se aboque con seriedad al estudio de dicho tema, donde aún se puede apreciar el retraso que impide eliminar a las organizaciones “sindicateras” que tanto perjudican a los trabajadores y a la economía de los países.

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