Defensa de la defensa

Defensa de la defensa
La defensa de la defensa es el derecho de todo abogado de ejercer su profesión con total libertad e independencia, protegido de cualquier intimidación, acoso o injerencia en sus funciones profesionales. ¿Qué se está haciendo en México para eliminar los obstáculos en el ejercicio profesional de los abogados? El autor lo explica en este artículo.

En días pasados se ha suscitado un interesante y deseable —aunque a veces agrio— debate entre los que propugnamos por que se instaure la colegiación obligatoria en todo nuestro atribulado país y aquellos detractores que se han manifestado virulentamente en contra.

Las reflexiones que se formulan abordarán únicamente la institución de la defensa de la defensa, como uno de los pilares fundamentales de la recomendable colegiación obligatoria de los abogados.

La defensa de la defensa es una figura de extraordinaria relevancia en el ejercicio de la abogacía a nivel internacional, pero que probablemente ha pasado inadvertida en México, salvo contadas excepciones. Esa desatención proviene, sobre todo, de la atomización que lamentablemente ha sufrido la abogacía en este país desde que desapareció la colegiación obligatoria para el ejercicio profesional.

No cabe la menor duda de que los colegios de abogados deben velar por que la profesión esté en aptitud de ser ejercida con absoluta independencia y libertad, libertad de expresión y, también, de manera subrayada, libertad de defensa, especialmente frente a los abusos del Estado, ya que la incansable y valiente labor de los abogados para defender los derechos de sus clientes, con libertad de expresión, genera que ese derecho, por lo que su actuación profesional requiere ser defendida a ultranza.

Conviene aquí detenernos para citar a Óscar Cruz Barney en su magnífica y documentada obra Defensa de la defensa y abogacía en México, editada —entre otros— por la Universidad Nacional Autónoma de México: “La colegiación obligatoria, que afortunadamente se intenta restablecer, busca garantizar esa independencia y libertad en el ejercicio profesional, brindando protección jurídica a los abogados que así lo requieran”.

Buscando una definición de la defensa de la defensa, encontramos que atiende a la protección de los abogados que, en el ejercicio de su profesión y con motivo de ello, se ven afectados o molestados en su persona o en sus bienes, tanto por los particulares como por el Estado.

Aunque desde la constitución de nuestro colegio ha venido ejercitándose la defensa de la defensa, a través de sus subsecuentes presidentes, consejeros y miembros de la Junta de Honor, la creación reglamentaria de la Comisión de la Defensa de la Defensa se remonta a 2006 y ha mantenido una actividad constante y consistente en la protección de cualquier asociado, cuando se ha interferido, perseguido o afectado el ejercicio de la profesión, lo cual ha acontecido en múltiples casos.

Según su reglamento, dicha comisión tiene el definido propósito de auxiliar a las labores del presidente del colegio y de la Junta de Honor de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados, A.C., en aquellos casos en que, aun cuando no se trate de barristas, la naturaleza de la interferencia o la persecución afecte el ejercicio de la profesión de abogados, incluso de otros países.

El artículo 2º del Reglamento para la Defensa de la Defensa señala, en forma enunciativa mas no limitativa, los supuestos en que la citada comisión debe entrar en acción para proteger a quienes se vean interferidos, perseguidos o afectados por cualquier autoridad por el simple hecho de ejercer la abogacía.

Creemos que nuestra profesión está en crisis y además cada vez es más atacada en muchos aspectos por nuestras autoridades, por lo cual adquiere vital relevancia el hecho de protegernos como colectividad de esas arbitrarias acometidas, que han venido siendo recurrentes, sobre todo cuando se ha pretendido vincular al abogado con sus clientes por el exclusivo y simple hecho de haberlos representado profesionalmente, o cuando la autoridad los ha intimidado o presionado en el desempeño de sus funciones profesionales.

Por lo anterior, advirtiendo esto nuestra asociación profesional ha puesto especial énfasis en apoyar a la Comisión de la Defensa de la Defensa.

A nuestra sociedad actual le preocupa mucho la justicia, porque seguramente sufre demasiadas injusticias que nuestro sector ha sido incapaz de resolver. Los diarios, la radio y la televisión, y ahora también las denominadas redes sociales, invariablemente se ocupan de los abogados, tal vez porque son muchas las personas que padecen hambre y sed de justicia y nuestro auxilio casi siempre ha sido eficaz y, sobre todo, demuestra que asociaciones profesionales como la nuestra cumplen con uno de sus más elementales deberes.

Los abogados estamos obligados a servir a la justicia y para lograrlo se requiere hacer el esfuerzo de mejorar, de apoyarnos. No podemos dar a los demás aquello de lo que carecemos. Cuando recuperemos la nobleza y la ética que nos impone nuestra profesión, y de veras ejercitemos las virtudes que la fundamentan, entonces la mejoría habrá comenzado.

Cuando la gente vea en los abogados a personas verdaderamente dedicadas al triunfo de la justicia, a pesar de deficiencias y errores ínsitos de nuestra condición humana, preocupados por la paz social, y cuando cada uno reciba realmente lo que es suyo, tendrá confianza en nosotros y, por ende, en los tribunales, y podrán lograrse no sólo los más altos objetivos profesionales, sino también habremos construido un valioso dique a los abusos de la autoridad.

Cuando nos vean más interesados en el servicio que en el cobro de una retribución, cuando adviertan un espíritu de sacrificio y desinterés, restauraremos el prestigio de tan antigua y noble profesión.

Así, citando a Mario Martínez Crespo, en su interesantísima monografía Nosotros los abogados, de Ediciones Hammurabi: “La abogacía es una profesión libre e independiente destinada a colaborar con la justicia en su objetivo de concordia y paz social, mediante el consejo y la defensa de derechos e intereses públicos y privados, aplicando criterios propios de la ciencia y técnica jurídicas”.

En esas condiciones es indispensable e imperativo respetar y hacer respetar la abogacía como institución, sus nobles objetivos de justicia y sus fines públicos de colaboración con el juez.

A partir de lo anterior, la Barra Mexicana, Colegio de Abogados, tiene una misión trascendente, en defensa de aquellos que, en el ejercicio de su profesión, se vean atacados por las autoridades. Ese es el núcleo y la sustancia de la Comisión de la Defensa de la Defensa.

Finalmente, qué mejor que a partir de la deseable colegiación obligatoria todos los abogados tengan la oportunidad de ser defendidos auténticamente por su propio gremio.

 

Notas

* Abogado postulante, miembro del Consejo Directivo y secretario ejecutivo de la Comisión de la Defensa de la Defensa de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados, A.C.

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