Dos visiones sobre el grooming

Dos visiones sobre el grooming

En la red hay depredadores sexuales, pedófilos y páginas con contenidos que pueden causar mucho daño. El grooming es el acoso cometido por un adulto contra menores de edad, en el que utiliza una falsa identidad para seducirlo y obtener, a través del engaño o la extorsión, imágenes eróticas y, de ser posible, alcanzar un encuentro con la víctima.Para los autores, resulta necesario contar con un tipo penal que comprenda el grooming en toda legislación local y federal, al tiempo que permita la cooperación en la materia y el combate uniforme al delito electrónico.

Hace algunas semanas, la organización Save The Children (México) me invitó a sumarme a la causa para convertir el grooming, o ciberacoso sexual infantil, en un tipo penal. La causa no sólo me pareció noble sino que empaticé con sus promotoras, por lo que acepté con mucho gusto la empresa sin aceptar retribución económica alguna.

Con la total libertad que me dieron emití al efecto un estudio que sería sometido a otras instituciones y empresas interesadas en el tema, pero en la tarea de tipificar encontré un gran dilema: elevarlo a tipo penal dentro del Código Penal Federal no pasaría de ser una de tantas buenas intenciones poco eficaces para combatir la conducta que nos ocupa. Ése es el dilema y me explico.

Las nuevas tecnologías de la información tienen como primer objetivo elevar la calidad de vida de las personas mediante la facilidad con la que les permiten realizar distintas actividades, entre ellas la comunicación; sin embargo, con el uso indebido de ingeniería social estas nuevas tecnologías abren un espacio a conductas nocivas como el denominado grooming o ciberacoso sexual infantil. La inmadurez de los menores y el desconocimiento por parte de quienes los acercan a las nuevas tecnologías han dejado ese espacio en el que un depredador virtual puede actuar.

Peligros para la infancia. Nativos digitales

Existen varios riesgos en internet para niños, niñas y adolescentes. En la red hay depredadores sexuales, pedófilos, páginas con contenidos que pueden causar mucho daño. Los casos más frecuentes tienen que ver con la pornografía, el acoso sexual (grooming), el atentado sexual, la violencia, el abuso sexual, la prostitución infantil, el tráfico con propósitos sexuales, el turismo sexual, etcétera.

Los niños pueden quedar expuestos a recibir o ver pornografía a través de páginas web engañosas que al abrirlas presentan fotos y videos con contenido pornográfico. También circulan páginas que utilizan niños, niñas y adolescentes en material pornográfico, correos electrónicos y lugares de chat que distribuyen imágenes y videos o invitan a participar en conversaciones sobre temas sexuales.

A través de internet se pueden presentar páginas que reclutan, mediante engaños, a niñas, niños y adolescentes con el propósito de captarlos para el tráfico con propósitos sexuales.

En particular, consideramos que crear un tipo penal a nivel federal sólo tendría un carácter simbólico, dado que su ámbito de aplicación, por cuestiones de competencia, es reducido y no aplica a casos de fuero común, que son los que engrosan esta clase de actividades.

El grooming es el acoso cometido por un adulto contra menores de edad con el fin de obtener imágenes de contenido erótico o pornográfico. El acosador virtual se oculta gracias a la ingeniería social y con la facilidad que permite el medio electrónico, en una falsa identidad, con lo que obtiene que el menor confíe en él, de manera que se establezca un vínculo de dependencia en el que el infante no pueda librarse por falta de herramientas o madurez suficiente, y así, su voluntad quede sometida al acosador.

El grooming o child grooming es cometido entre particulares y, por lo tanto, es una conducta esencialmente del fuero común, la cual puede ser realizada desde y en distintas entidades, por lo que si no existe una regulación uniforme esto se traduce en impunidad.1

Resulta necesario, en primer término, comprender la naturaleza de la conducta por legislar (tipificar como delito) y evitar en lo posible el uso de términos ambiguos que sólo permiten a los justiciables encontrar una puerta para eludir su responsabilidad penal.

El grooming como tal es un proceso que inicia en la red, esencialmente en las redes sociales, adonde los infantes acceden hoy en día sin la supervisión de los padres y sin que los filtros establecidos pongan un freno inmediato. Se trata de la falsa identidad que utiliza un adulto para seducir a un menor y obtener, a través del engaño o la extorsión, imágenes eróticas y, de ser posible, alcanzar un encuentro con la víctima.

También, a partir de este tipo de imágenes, pero sin el propósito de obtener mayor material, sino de denostar al menor, existen personas que pudieran chantajearlo (mera extorsión).

En particular, la conducta conocida como child grooming es observada como una fase previa para la comisión de un delito (precursora de delitos como pornografía infantil, pederastia, trata, abuso sexual, etcétera) y no como una conducta autónoma susceptible de castigo, a pesar de que está fundada en el engaño y la seducción que realiza un adulto con fines erótico-sexuales.

Argumentos para la tipificación del grooming en México

De acuerdo con datos revelados por la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), la presencia de niñas, niños y adolescentes en internet se ha incrementado en los últimos años; actualmente, 38 por ciento de los usuarios en internet tiene entre seis y 18 años de edad, porcentaje que sobrepasa al de adultos jóvenes juntos (19-34 años), y se estima que en promedio la incursión en los espacios digitales inicia a los ocho años.

Los groommers constituyen un riesgo latente en nuestro país. En lo que va de este año, la Comisión Nacional de Seguridad, a través de la Policía Federal, ha detenido a seis presuntos responsables del delito de producción y distribución de pornografía infantil, quienes administraban distintos perfiles de orientación pederasta en redes sociales. Y este dato continuará en aumento si esta práctica sigue sin considerarse un delito en México.2

El incremento en el uso de las TIC por parte de niñas, niños y adolescentes es un gran paso para garantizar su derecho al acceso a la información, la educación y la expresión; no obstante, en los últimos años el internet ha sido utilizado para la producción y la distribución de materiales que representan violencia sexual contra la niñez. Los ciberacosadores han encontrado en las redes sociales, en los correos electrónicos, en los chats, en los ciberjuegos o en los teléfonos inteligentes una nueva ruta más fácil, rápida y prácticamente sin riesgos para contactar y engañar a niños, niñas y adolescentes.3

Para que tenga verdadera eficacia el tipo penal de child grooming o ciberacoso sexual infantil es necesario pasar por distintas etapas legislativas como las siguientes: la elevación a rango constitucional de la protección del bien jurídico tutelado y, posteriormente, legislar sobre el delito en sí. Lo anterior para que no corra la suerte de los delitos informáticos incluidos en el catálogo penal de 1999 cuya efectividad es casi nula por el limitado alcance del Código Penal Federal en asuntos del fuero común.

Rasgos del grooming

El especialista Luis Torres González, con base en la experiencia internacional, define los rasgos del delito de grooming:4

De inicio, el child grooming, como se conoce,5 no es una terminología recogida en nuestro ordenamiento jurídico, sino que se trata de una expresión que describe principalmente un nuevo fenómeno criminológico. Las conductas realizadas por estos adultos, en sí mismas, son atípicas, y, mientras no traspasen los límites de cualquiera de los delitos que protegen la indemnidad sexual, no son punibles. Su naturaleza, más bien, se corresponde con actos preparatorios para la comisión de alguno de los ilícitos ya contemplados en nuestro ordenamiento penal sexual, no existiendo entonces como una figura autónoma propiamente.6

La carencia legislativa a que hace referencia la cita anterior resulta aplicable en México, habida cuenta de que no existe disposición que frene los actos preparatorios del depredador sexual en quien debería enfocarse la norma.

Al respecto, el nuevo artículo 183 bis del Código Penal Español dispone que “el que a través de internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la información y la comunicación contacte con un menor de 13 años y proponga concertar un encuentro con el mismo a fin de cometer cualquiera de los delitos descritos en los artículos 178 a 183 y 189, siempre que tal propuesta se acompañe de actos materiales encaminados al acercamiento, será castigado con la pena de uno a tres años de prisión o multa de doce a veinticuatro meses, sin perjuicio de las penas correspondientes a los delitos en su caso cometidos. Las penas se impondrán en su mitad superior cuando el acercamiento se obtenga mediante coacción, intimidación o engaño”.7

En particular, si bien esta redacción puede constituir un punto de partida para crear el tipo penal, se debe procurar evitar fórmulas ambiguas que eleven el umbral probatorio o que hagan ineficaz la fórmula típica o el delito. Se propone, a diferencia del texto arriba mencionado, realizar un texto que no remita a otro artículo, salvo para agravar la conducta. Así también, hacer un tipo penal concreto y sin ambages.

En Chile existe el proyecto de ley 9901-017 de enero de 2015 que tiene como fin modificar el Código Penal para sancionar la seducción de menores.

Sin embargo, debemos tomar en consideración que tanto en España como en Chile se aplica un solo Código Penal en todo el territorio, lo que no acontece en el caso mexicano, y por eso se requiere, para alcanzar una eficacia plena, que si el grooming se considerará un delito, antes pase por el tamiz de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, de la misma manera que ha ocurrido con delitos como el secuestro y la trata, cuya única solución de combate ha sido la realización de leyes uniformes para todo el territorio nacional.

Aspectos relevantes que deben considerarse en una reforma al Código Penal Federal

Los delitos informáticos previstos en el Código Penal Federal sólo son aplicables en los supuestos de los artículos 104 constitucional y 50 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación. El legislador tiene, entre otros pendientes, legislar y unificar el tratamiento que deberá dar a los llamados “delitos informáticos” con el fin de no dejar vacíos que sean aprovechados por la criminalidad “en línea” o informática.

Antes de que se hiciera un catálogo de conductas, como lo encontramos en el Convenio de Budapest (2001), en 1999 se incorporaron delitos informáticos al Código Penal Federal, los cuales no son aplicables sino cuando se den las condiciones de competencia que señalan los artículos 104 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y 50 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, por lo que un particular, como ocurriría en la mayor parte de casos de grooming, sólo está protegido por las leyes del fuero común. A pesar de todo, establecer un catálogo claro de delitos informáticos sigue siendo asignatura pendiente.

Desde 1999, los delitos informáticos son regulados en el Código Penal Federal

En 1999, cuando el Código Penal Federal regía en el Distrito Federal para los delitos de fuero común, se incluyó un catálogo de delitos del artículo 211 bis 1 al bis 7.

Los tipos penales antes citados han sido duramente criticados por la amplitud de conductas que encierran, por no establecer con claridad el bien jurídico tutelado y por contener fórmulas que pueden tener distintos significados, de modo que se vulnera el principio constitucional de exactitud en la ley penal.

Conflicto competencial

Por lo anterior, si las conductas se despliegan en el ámbito del fuero común, no hay fundamento que permita federalizarlas con la aplicación del Código punitivo federal (véase la tesis 1a./j. 3/2000 sobre competencia penal dictada por la primera sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación).

Estas hipótesis referentes a las reglas que deben tomarse en cuenta para la resolución de un conflicto competencial tienen que concatenarse con los supuestos que un órgano jurisdiccional del fuero federal debe conocer del asunto, esto es, con los supuestos contenidos en el artículo 50, fracción I, de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación.

Entre las hipótesis normativas que le dan la competencia al órgano federal no se encuentra ubicada la que le permita juzgar supuestos hechos ocurridos entre particulares, cuya calidad de sujetos activos o pasivos no los ubica tampoco en el ámbito federal.

El Código Penal Federal es —valga la redundancia— una ley federal; no obstante, para poder considerar su contenido como “ley federal” en términos del artículo 104, fracción I constitucional, o, dicho de otro modo, para poder estimar como federales los tipos que en él se prevén, es necesario que la conducta tipificada como tal corresponda a alguna de las materias respecto de las cuales la Federación tiene alguna facultad para legislar en toda la República o porque se trate de un tipo en el que la Federación sea el sujeto pasivo, dado que la calidad de “federal” de un delito no proviene de que se encuentre previsto en el mismo, así como tampoco puede considerarse como ley federal el Código Penal Federal por el simple hecho de denominarse así, sino que será ley federal en cuanto prevea delitos relacionados con las fracciones XXI, XXX y demás relacionadas del artículo 73 constitucional.

Así, nuestro máximo tribunal consideró en su momento que para resolver el problema de interpretación se determinó que el artículo 104 constitucional, en su fracción I, cuando alude a “controversias del orden criminal que se susciten sobre el cumplimiento o aplicación del leyes federales”, se refiere a los asuntos que surjan en virtud de tipos penales relacionados con las materias atribuidas a la Federación o las facultades para legislar que le estén conferidas constitucionalmente.

Con esa idea, los delitos informáticos son materia de cada legislación estatal o del Distrito Federal, por lo que su ausencia sólo afecta a particulares, y si recurren a la instancia federal para eludir este vacío, no sólo no prosperará su acusación, sino que quedará sujeta a otra decisión que ya ha tomado la Corte respecto de actuaciones realizadas ante una autoridad incompetente: la nulidad de dichas actuaciones y, por ende, el final del camino por cuanto hace a este tema.

Para evitar la impunidad y dar eficacia al tipo penal planteado, se propone su necesaria elevación al texto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; en particular, adicionar la fracción XXI del artículo 73, y luego, como consecuencia inmediata, legislar sobre el grooming, ya que plasmarlo únicamente dentro del Código Penal Federal podría ser una acción ejemplar, pero no sería aplicable a los casos del fuero común (que serían los únicos, en nuestro parecer) y sólo tendría un carácter simbólico.

Ahora que inicia una nueva legislatura habrá que pasar por esa línea delgada entre el discurso y la acción. Una gran acción sería reflexionar sobre el alcance que tendrán sus creaciones legislativas y por ahí pasa justo este tema.

Conclusiones

  1. Si sólo se legisla el grooming en el Código Penal Federal, no tendrá la aplicación esperada, debido a que esta conducta en la mayoría de los casos ocurre en el ámbito del fuero común.
  2. Un tipo penal sin eficacia es sinónimo de impunidad.
  3. Se sugiere la inclusión de la protección constitucional de los menores por cuanto hace a su normal desarrollo psicosexual y, en particular, para prevenir ulteriores conductas como la trata o la pornografía infantil, y por lo tanto, reservar dichas materias para legislar al Congreso de la Unión, específicamente en la fracción XXI del artículo 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

NOTAS

  1. Véase Luz del Carmen Martí Capitanachi, “El Derecho, ¿insuficiente ante la protección de la juventud y de la infancia en internet?”, Revista Letras Jurídicas, núm. 4, julio de 2001, pp. 1-9 [http://vlex.com/vid/42177782].
  2. Save The Children México:
    1. Según datos oficiales que el Instituto Nacional de Migración, la Fiscalía Especializada para la Violencia contra la Mujer y el Tráfico de Personas, la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada y la Unidad Especializada en Investigación de Tráfico de Menores, Personas y Órganos entregaron a la UNODC para este reporte.
    2. Datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
    3. Dato de la PGR en el Senado de la República, septiembre de 2013.
    4. Senado de la República, “Del senador Adolfo Toledo Infanzón, del grupo parlamentario del PRI, la que contiene punto de acuerdo en contra de la pornografía infantil vía internet”, Gaceta Parlamentaria, núm. 21, 2006.
    5. INEGI, Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares.
    6. Datos del INEGI, Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares.
  3. En el proyecto de ley chileno para modificar el Código Penal (enero de 2015) se lee en su exposición de motivos: “El grooming tiene como consecuencia un detrimento moral y psicológico del o de la menor de edad; el abusador tiene como objetivo el conseguir su control emocional del niño o la niña con el objetivo de obtener algún tipo de contacto sexual. En Chile hemos asistido a un aumento en estas conductas; medios de prensa han mostrado muchos casos en que abusadores de menores contactan a sus posibles víctimas a través de internet; de hecho, sólo durante el año 2012 la Brigada del Ciber Crimen de la Policía de Investigaciones detectó 296 casos de grooming, los que respecto al año 2011 habían aumentado en un 33.7 por ciento. Esto no considera la ‘cifra negra’ de casos que no son denunciados por niños y niñas que callan estos intentos de contactos. En medios de prensa, Danic Maldonado, subcomisario de la Brigada del Ciber Crimen explicaba el modus operandi de cómo se desarrollaba esta conducta: ‘Un hombre, también se dan casos de mujeres, pero en general son hombres, toma contacto con un menor de edad a través de las redes sociales e inicia un proceso de amistad y comienza a seducir a sus víctimas para lograr su confianza. Luego de eso comienza a pedir videos o fotografías en que aparezca sexy y va subiendo de tenor las peticiones’, agregando que ‘los menores terminan accediendo pensando que van a perder la amistad. Cuando el victimario logra obtener algún video o imagen amenaza con publicarlo o enviarlos a sus colegios. Algunas veces es en este paso donde alertan a sus padres y ellos hacen las denuncias, sin embargo muchos terminan en abuso sexual tras juntarse con sus agresores’. De hecho, de acuerdo a cifras de la tercera medición del Índice de Generación Digital, que elaboró Educarchile, VTR y Adimark, publicado el año 2011, ha existido un explosivo incremento en el acceso a la internet entre los estudiantes de nuestro país. Según este estudio, en Chile existe un acceso casi universal a internet; el 74 por ciento de los hogares con niños en edad escolar tiene un computador, el 56 por ciento de los niños tiene acceso a internet en el hogar, número que se amplía a un 96 por ciento si consideramos que dichos menores pueden conectarse desde cibercafés o de sus establecimientos educacionales. Casi un 40 por ciento de los niños se conectan a la red los siete días de la semana, y lo que es preocupante y justifica esta moción: más del 40 por ciento de los niños chatea con desconocidos. Por lo anterior es que quienes firmamos el presente proyecto de ley, y en atención a prevenir estas conductas, creemos que se hace necesario establecer en la legislación chilena una norma que persiga a los pedófilos que utilizan internet para seducir a menores, ya que actualmente en nuestro país existe un vacío legal, debido a que el Código Penal exige que este intento de seducción se dé cuando el adulto esté en presencia física del menor de edad”.


  4. Véase Luis Torres González, ¿Existe el delito de grooming o ciberacoso sexual infantil?: una aproximación desde la óptica jurídico-penal (especial referencia al proyecto de ley que modifica el artículo 366 quáter del Código Penal), Unidad Especializada en Delitos Sexuales y Violentos, Fiscalía Nacional, Santiago de Chile, 2009. Disponible en http://www.monografias.com/trabajos-pdf4/a-existe-delito-grooming-o-ciber-acoso-sexual-infantil/a-existe-delito-grooming-o-ciber-acoso-sexual-infantil.shtml.
  5. “La palabra grooming proviene de un vocablo de habla inglesa, en referencia al verbo groom, que alude a ‘conductas de acercamientos, preparación, acicalamiento de algo’. Por su parte, la expresión ‘child grooming’, en el uso dado por los anglosajones, consiste en ‘las acciones deliberadas que toma un adulto para crear una relación de confianza con un niño, con la intención de tener contacto sexual con posterioridad’”. Definiciones de Félix Inostroza, Francisco Maffioletti y Macarena Car, “¿Qué es el grooming o ciberacoso sexual a niños a través de Internet?”, Revista Jurídica del Ministerio Público, núm. 35, 2008, pp. 230 y 219, citadas en ibid., p. 2.  
  6. Ibid., p. 3.
  7. Ibid., p. 5.

Blanca Ivonne Olvera Lezama

La necesidad del ser humano de comunicarse es imprescindible. Hoy en día el internet es muy necesario, tanto en la vida diaria como en la educación, la seguridad, la salud; en fin en todos los aspectos.

La informática, según la Real Academia Española, es el “conjunto de conocimientos científicos y técnicas que hacen posible el tratamiento automático de la información por medio de ordenadores”,1 —esto es, computadoras—. Así, la informática es una herramienta que, por ejemplo, se usa en materia de seguridad, en la investigación y en la persecución de acciones y omisiones sancionadas por la ley, que se comenten en las redes, es decir, delitos informáticos.

“El delito informático no constituye una categoría autónoma, sino sólo una categoría criminológica que contiene una gran cantidad de conductas delictivas relacionadas con las computadoras o, más ampliamente, con los sistemas informáticos.”2 Entre estos delitos se encuentra el denominado grooming, al que le da seguimiento la Policía Cibernética, que en el Distrito Federal está adscrita a la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) y que fue creada en diciembre de 2006. “En 2008, dicha Policía de Investigación contribuyó en la desarticulación de redes de ciberpederastas y en el combate a delitos como la pornografía infantil, extorsiones y fraudes electrónicos. En 2010 ya contaba con cerca de 15 agentes judiciales que operaban de manera rotativa y, en conjunto con la Fiscalía para Delitos Sexuales, aseguró por lo menos a 11 personas que conformaban una red internacional de distribución de pornografía vía internet.”3

A nivel federal, la Policía Cibernética de la Policía Federal (PF) fue creada en el año 2000 con un total de 47 elementos. Para formar parte de esta Policía Cibernética es necesario cumplir con los requisitos de la convocatoria que aparece en la página de la PF (ser mexicano, con estudios en la materia, tener buena conducta y aprobar los exámenes de control de confianza de evaluación y selección). Su objetivo “es garantizar la seguridad y la capacidad preventiva y reactiva para combatir ilícitos provocados por la acción humana en la red internet” y su misión “es la identificación, monitoreo, rastreo y localización de manifestaciones informáticas delictivas tanto en territorio mexicano como fuera de él”.4

En la actualidad, la Policía Cibernética trabaja con los siguientes organismos: U.S. Customs Cybersmuggling Center (C3); Servicio Secreto de Estados Unidos; National Center for Missing & Exploited Children; Brigada Tecnológica de España; International Association of Law Enforcement Intelligence Analysts; High Technology Crime Investigation Association.

“El grooming se define como las acciones hechas por una persona adulta a través de internet para ganar la confianza y la amistad de niñas, niños y adolescentes a través del engaño, con el fin de obtener imágenes o videos realizando prácticas sexuales explícitas o actos con connotación sexual. El grooming puede escalar a través de presiones para llegar a encuentros físicos.”5

El grooming es un delito cibernético que afecta el normal desarrollo de la personalidad de un menor y que va de la mano de otros delitos, como pornografía infantil, prostitución infantil, turismo sexual infantil y trata de personas infantil, todos estos delitos llamados de explotación sexual comercial infantil. Los menores víctimas de estos delitos sufren una cruel tortura, tanto psicológica como física, que va a cambiar su percepción del mundo conforme van creciendo y entran al mundo adulto, y generaran cambios en su conducta que los afectarán de por vida.

Al respecto, Echeburúa y Guerricaecheverría afirman que existen tres tipos de indicadores de que un menor es víctima de abuso sexual: los físicos, los sexuales y los conductuales. Los indicadores físicos consisten en dolor, golpes, quemaduras, heridas en zonas genitales o anales; cerviz o vulva hinchadas o enrojecidas; semen en la boca, en los genitales o en la ropa; ropa interior rasgada, manchada y ensangrentada; enfermedades de transmisión sexual; dificultad para andar y sentarse; enuresis o encopresis; problemas de sueño o alimentación, y embarazos en adolescentes. Los indicadores conductuales implican pérdida de apetito; llantos frecuentes, sobre todo vinculados a situaciones afectivas o eróticas; miedo a la soledad; temor a los hombres o a alguien concreto de la familia; rechazo al padre o a la madre aparecido de modo súbito; cambios bruscos de conducta; resistencia a bañarse o desnudarse; aislamiento y rechazo de las relaciones sociales; problemas escolares o rechazo a la escuela; fantasías o conductas regresivas (chuparse el dedo, orinarse en la cama…); tendencia al secretismo; agresividad, fugas y comportamiento antisocial; autolesiones o intentos de suicidio. Por su parte, los indicadores sexuales consisten en rechazo de caricias y besos, así como de contacto físico; conductas seductoras; conductas precoces que indican conocimientos sexuales inadecuados para la edad del pequeño; conductas de exhibicionismo; interés exagerado por los comportamientos sexuales de los adultos; masturbación compulsiva, y agresión sexual a otros menores.6

Según Infancia Común, México tiene el segundo lugar en el mundo en producción de pornografía infantil. “Tan sólo en cinco años se detectaron en este país más de 4,000 sitios electrónicos dedicados a la pornografía infantil. En Latinoamérica, existen, al menos, 100 foros virtuales donde se intercambia este tipo de material; un tercio de ellos se ubica en el país.”7Esta pornografía infantil puede ser producto del grooming. Lo grave es que esta figura no se encuentra tipificada en los códigos penales de ningún estado, ni en el Código Penal Federal; ni como delito cibernético, ni como delito contra el normal desarrollo de la personalidad.

El artículo 4°, párrafo octavo, de nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, dice: “En todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus derechos. Los niños y las niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral. Este principio deberá guiar el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas dirigidas a la niñez. Los ascendientes, tutores y custodios tienen la obligación de preservar y exigir el cumplimiento de estos derechos y principios”.8Existe pues, la disposición jurídica en nuestra Ley Fundamental para crear políticas públicas que tipifiquen el grooming en nuestros códigos penales. Esta tipificación es indispensable, ya que a menos que el sujeto activo del delito —es decir, el adulto que se haga pasar por menor para obtener imágenes o encuentros sexuales con las víctimas— desarrolle otras conductas que se equiparen a otros delitos —por ejemplo, la pornografía, al circular o vender en la red dicho agresor las imágenes de sus víctimas, o que el encuentro de dicho agresor con la víctima derive en abuso sexual, violación, secuestro, trata de personas o cualquier otro—, sólo de esa forma será castigado, porque aunque la sociedad y las autoridades tengan conocimiento de la existencia de esta conducta indebida que es el grooming, mientras no se encuentre legislada, y por tanto, sancionada, no se podrá prevenir o erradicar jurídicamente.

El grooming llega a los menores por medio de las computadoras. El primer contacto puede ser en casa o en la escuela, pues desde nivel preescolar los niños ya tienen acceso a la red para el mejor entendimiento de las materias que les enseñan. “Se estima que, en promedio, un tercio de los niños ha tenido acceso a internet en los últimos cinco años.”9 “El crecimiento de la tecnología móvil ha hecho que más niños tengan acceso a internet para su uso personal, y que el tiempo medio que los niños pasan en internet siga aumentando.”10

Save the Children es una organización independiente que en julio de 2015 lanzó la campaña #ContraelGrooming, cuyo objetivo fue recabar firmas para que el grooming sea integrado como delito en la normatividad penal vigente de México, a pesar cuyos esfuerzos todavía no se ha logrado nada al respecto.

De acuerdo con un estudio sobre los hábitos de los usuarios de internet en México, realizado en 2015 por la Asociación Mexicana de Internet, el acceso de los niños a internet ya es muy alto. La puerta de acceso es la búsqueda de entretenimiento o con fines escolares. En promedio se inicia a los ocho años. Este dato se redujo dos años respecto de 2014.11 Parece que las niñas tienen más probabilidades de sufrir acoso con fines sexuales que los niños,12 lo cual es muy significativo, ya que demuestra que en cuestión de delitos sexuales las niñas siempre serán más vulnerables que los niños.

El Curriculum Media and Information Literacy de la UNESCO para profesores confiere una especial importancia a la reflexión sobre las oportunidades, los riesgos y los desafíos que presenta y ofrece actualmente intemet en relación con los menores. Asimismo orienta sobre cómo empoderar a los menores frente a los riesgos on line actuales. “Entre los diferentes riesgos quisiéramos destacar los que producen más violencia emocional: las situaciones de grooming o ciberacoso, cada vez más visibles y urgentes de prevenir.”13

De los diferentes estudios que existen al respecto tenemos el de 2008, realizado por Bringué y Sábada, en el que fueron encuestados 25,000 niños de seis a 18 años de edad de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela. El 46 por ciento de los menores afirmó que sus padres se limitan a preguntarles qué hacen mientras navegan por internet. Por otro lado, 36 por ciento indicó que sus progenitores “no hacen nada”, y 27 por ciento señaló que “echan un vistazo” de forma puntual. El estudio establece que únicamente 9 por ciento de los encuestados apuntó que “hacemos algo juntos”; mientras que 5 por ciento indicó que “miran mi e-mail o comprueban los sitios que visité”. Además, en el contexto iberoamericano, señala que 45 por ciento de los menores de seis a nueve años prefiere internet que la televisión.14Así que si los menores, por la gran cantidad de tiempo que pasan sin supervisión en el ciberespacio, se encuentran en total estado de vulnerabilidad frente a los adultos que se hacen pasar por niños para manipularlos y sacar imágenes o encuentros de carácter sexual que terminan en abuso o explotación infantil, lo más grave es que esto ocurre dentro de la casa o la escuela donde niños y niñas deberían hallarse en un ambiente seguro. Por eso es necesario que los padres, tutores, maestros o cuidadores se involucren en las actividades cibernéticas de los menores a su cargo, ocupándose de asesorarlos y hablarles de los peligros que hay en las redes, ya que no se puede privar a los pequeños de este medio de comunicación, hoy tan indispensable en los centros escolares y lúdicos. Así, la forma de empoderar a los menores es mediante la comunicación que se da de persona a persona con ellos para advertirles de estos riesgos y para prevenir que sean víctimas de los delitos sexuales a los que nos hemos venido refiriendo.

“La mayoría de las víctimas de la captación en línea con fines sexuales ya han alcanzado la pubertad, en parte porque los autores de esos actos se valen del hecho de que los niños que están atravesando esta etapa sienten interés por el sexo. La captación localizada en grupo puede dar lugar a la trata de niños por delincuentes en la localidad de los niños víctimas. Este tipo de trata suele verse facilitado por las nuevas tecnologías, en particular por los teléfonos móviles.”15

Estadísticas de la Policía Federal Preventiva señalan que la explotación sexual de niños y adolescentes a través de internet ocupa el tercer lugar en la lista de delitos cibernéticos, sólo antecedida por los fraudes y las amenazas. Además, afirman que los sitios en la red se incrementan a ritmos acelerados. Mientras que en enero de 2004 se registraron 72,100 sitios de pornografía de menores de edad, a comienzos de 2006 ya existían más de 100,000. Por si fuera poco, en la actualidad México es considerado el segundo país a nivel mundial con mayor producción de pornografía infantil.16

Hay países muy adelantados en su legislación que tienen tipificado el grooming. Es el caso de Suecia, donde, “desde julio de 2009, las acciones a tomar respecto al contacto con los niños con fines sexuales están tipificadas en su Código Penal, dentro del capítulo 6, párrafo 10 bis, en que el grooming significa cualquier contacto con niños menores de 15 años con el fin de cometer abuso sexual”.17

Para atender este problema nuestra propuesta consiste en que, mientras no exista legislación que integre el grooming en la normatividad penal en México, los padres y la sociedad en general estén alertas. La solución no es prohibir que los menores tengan acceso a las tecnologías de la información y comunicación en las redes o en internet, ya que lo prohibido es lo más deseado, lo cual hará a los menores más vulnerables ante el grooming, sobre todo si les hablamos de forma racional sobre los peligros que existen en dichas redes. Asimismo, será indispensable que las instituciones educativas no sólo adviertan en las aulas y en las clases de computación acerca del grooming, sino que existan campañas de sensibilización dirigidas tanto a padres y maestros como a alumnos, sobre los riesgos que existen en las redes sociales.

Es irónico que el grooming, que se comete a través de un medio de comunicación, pueda combatirse mediante la misma vía para alertar y prevenir a los menores sobre los peligros de internet.

NOTAS

  1. http://lema.rae.es/drae/?val=informatica.
  2. Luis Azaola Calderón, Delitos informáticos y Derecho penal, núm. 2 de la Col. Investigación y Ciencias Penales, UBIJUS, México 2010, p. 15.
  3. El Universal, 11 de enero de 2011, http://www.eluniversaldf.mx/home/nota18296.html. Consulta: 4 de noviembre de 2012.
  4. http://es.scribd.com/doc/46568720/Policia-Cibernetica-Federal-presentacion.
  5. https://www.savethechildren.mx/sites/savethechildren.mx/files/resources/Boletin%20de%20Prensa.pdf
  6. E. Echeburúa y C. Guerricaecheverría, Abuso sexual en la infancia: víctimas y agresores. Un enfoque clínico, Ariel, Barcelona, 2005.
  7. http:contralinea.info/archivo-revista/index.php/2010/09/05/mexico-pasividad-ante-explotacion-sexual-infantil.
  8. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, Porrúa, México, 2015, p. 18.
  9. Medición de la sociedad de la información, Unión Internacional de Telecomunicaciones, Ginebra, 2013, p. 127. Disponible en inglés en www.itu.int/en/ITU-D/Statistics/Documents/publications/mis2013/MIS2013_without_Annex_4.pdf.
  10. “Children’s Changing Online Experiences in a Longitudinal Perspective”, LSE, 2014. Disponible en http://www.lse.ac.uk/media@lse/research/EUKidsOnline/EUKidsOnlinereports.aspx.
  11. http://www.forbes.com.mx/grooming-un-peligro-latente-en-internet/.
  12. Webster y otros, European Online Grooming Project, p. 25, y Mitchell y Jones, Internet-facilitated Commercial Sexual Exploitation of Children, p. 6.
  13. Santiago Tejedor y Cristina Pulido, “Retos y riesgos del uso de internet por parte de los menores. ¿Cómo empoderarlos?, Comunicar, núm. 39 (wwwrevistacomunicar.com), p. 65.
  14. Ibid., p. 67.
  15. Anne-Marie McAlinden, "Grooming" and the Sexual Abuse of Children, Oxford, Clarendon Press, 2012.
  16. “Del senador Adolfo Toledo Infanzón, del grupo parlamentario del PRI, la que contiene punto de acuerdo en contra de la pornografía infantil vía internet”, Gaceta Parlamentaria, núm. 21, Senado de la Republica, México, 2006, http://www.senado.gob.mx/sgsp/gaceta/?sesion=2006/11/16/1&documento=30.
  17. http://blogg.ecpat.se/category/barnsexhandel/grooming/.

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