Por qué fue un error cerrar Islas Marías

Por qué fue un error cerrar Islas Marías

 

El pasado mes de marzo el Ejecutivo federal confirmó el cierre del complejo penitenciario Islas Marías, el cual será convertido en un centro cultural y reserva natural. A la luz de esta medida, la autora realiza un análisis sobre los antecedentes y la situación de este centro penitenciario hasta el momento de su cierre.

  

El 12 de mayo de 1905, el presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, el general Porfirio Díaz, decretó el establecimiento de una colonia penitenciaria en las Islas María Madre, María Magdalena y María Cleofas, conocidas como Islas Marías, ubicadas en el océano Pacífico frente al territorio de Tepic.

El 5 de febrero de 1917 se promulgó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, donde se incluye el artículo 18, en cuyo contenido se precisaba la clasificación de personas procesadas y sentenciadas, el trabajo como medio de regeneración, la organización del sistema carcelario y la existencia de colonias penitenciarias.

El 30 de diciembre de 1939 el presidente de la República Lázaro Cárdenas emitió el decreto del Estatuto de Islas Marías, el cual previamente había sido aprobado por el Congreso de la Unión.

En 1955 la Organización de las Naciones Unidas, en el Primer Congreso sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, celebrado en Ginebra, aprobó las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos, lo que impulsó un sistema penitenciario técnico y humanista, que posteriormente inspiró a México para llevar a cabo una transformación que conllevó la publicación de la Ley que Establece las Normas Mínimas sobre Readaptación Social de Sentenciados (1971).

En este tenor, el penal de Islas Marías fue transformado, modificándose el perfil del interno y el régimen de vida de la isla. Aquella condición que dio origen a la máxima exclusión de personas que requerían mayor seguridad, donde existía un campamento conocido como “Las Salinas” utilizado también como área de sanción con una disciplina sumamente rígida y represiva, cambió.

Bajo esta dinámica y diversas reformas tanto constitucionales como legislativas, Islas Marías se integró en cuatro campamentos: Balleto, Nayarit, Venustiano Carranza (ahora Aserradero) y Morelos (antes Las Salinas), teniendo una población que oscilaba de manera general entre 1,000 y 2,000 internos.

En el año 2000 las Islas Marías fueron declaradas Área Natural Protegida con el carácter de Reserva de la Biosfera y se señaló la necesidad de “incorporar a la normatividad de la vida comunitaria de la colonia penal federal de Islas Marías los conceptos actuales relacionados con el medio ambiente, la racional explotación de los recursos naturales y el desarrollo sustentable”. Posteriormente, en 2010 fue reconocida también por la UNESCO, señalando que “una de las líneas estratégicas establecidas en el Plan de Conservación, Manejo de la Reserva es incluir la conservación ambiental en el proceso de readaptación social promovido por las autoridades penitenciarias, involucrando a los habitantes de la isla en la protección de los recursos naturales y las actividades de manejo sostenible”.

En ese mismo año el Estatuto de Islas Marías fue modificado y se les consideró como un complejo penitenciario que, de conformidad con el nuevo texto del artículo 18 constitucional, favorecería los tratamientos de reinserción social con base en el trabajo, la capacitación para el mismo, la educación, la salud y el deporte.

Esta reforma fue aprobada de igual manera por el Congreso de la Unión, publicándose el decreto respectivo por el presidente de la República, Felipe Calderón.

 

Situación al momento de su cierre

El complejo penitenciario Islas Marías es un penal integrado por cuatro centros, observándose en el último Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria (DNSP), publicado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) la siguiente información general:

 

Centro

Capacidad

Población

Aserradero

850

172

Laguna del Toro

1,637

163

Morelos

1,204

206

Bugambilias

123

102

Total

3,814

643

 

En el mencionado complejo no hay sobrepoblación, lo cual permite de inicio mejores condiciones de vida para las personas privadas de la libertad, factores decisivos para lograr el fin de la pena de prisión. De igual manera, en la isla existen las condiciones para una debida clasificación de conformidad con los estándares internacionales y con la normatividad nacional.

Lo anterior también ha permitido atender los aspectos específicos de promoción, respeto, protección y garantía de los derechos humanos de las personas privadas de la libertad, como son:

- Aspectos que garantizan la integridad física y psicológica del interno.

- Aspectos que garantizan una estancia digna.

- Condiciones de gobernabilidad.

- Reinserción social.

- Grupos en situación de vulnerabilidad.

En este penal, un factor sumamente importante que hay que observar es tanto el número como el perfil de las personas que se encuentran internas en éste, ya que si bien es cierto que se cuenta con un gran espacio, existe una experiencia que da cuenta de lo inconveniente de sobrepoblar la isla.

En 2012 la población alcanzó un total de 8,123 internos, lo que ocasionó condiciones que provocaron una calificación reprobatoria en el DNSP y un motín que dio lugar a la recomendación 44/2014 por parte de la CNDH. Estos cambios fueron dados por una modificación también al perfil del interno y a la estructura de la isla, ya que también, donde no había prisión, se edificó una de máxima seguridad.

Islas Marías es un penal que ha demostrado que la vida del interno en condiciones semejantes al cotidiano en libertad es la mejor posibilidad de alcanzar la reinserción social efectiva consignada normativa y técnicamente como el fin de la pena en prisión.

La evolución de este penal se observa de manera clara a través de las calificaciones dadas por el último DNSP, encontrándose actualmente el Centro de Aserradero de Islas Marías como el mejor calificado de la República mexicana (8.66). Como complejo penitenciario de igual manera tuvo el puntaje más alto (8.20), comparado con el de las entidades federativas, alcanzando el estado mejor evaluado 8.19.

La pregunta que surge después de estas consideraciones generales es: ¿por qué cerrar el mejor centro penitenciario que tiene el país? Se pretende abrir un centro de cultura, educativo o quizá recreativo, lo cual quizá es muy válido, pensando en lo relevante que sería cerrar no una sino todas las prisiones y que se abrieran muchos más centros culturales. Pero lo anterior no funciona así. Y ante la intención de cerrar una cárcel, la lógica debió ser considerar cerrar la peor calificada o la que no cuenta con los medios mínimos necesarios para alcanzar la reinserción social. Pero este análisis no fue privilegiado.

Por otra parte, debe estarse atento a la formalidad jurídica para que este hecho se lleve a cabo, ya que, como se ha señalado, Islas Marías tiene su fundamentación en un estatuto expedido por el Congreso de la Unión, por lo que un decreto presidencial, sin el debido proceso legislativo, no puede abrogar o modificar el estatuto. De igual forma, ordenar el traslado de los internos a diferentes centros corresponde al Poder Judicial, atendiendo a la última reforma constitucional en la materia y a lo establecido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Testimonios de quienes han egresado de Islas Marías refieren el cambio positivo que ha significado el internamiento en este penal, por lo que cerrarlo ofrece una gran disminución de expectativas ante la posibilidad de contar con un modelo que permita la reinserción social efectiva, señalamiento con el cual han coincidido especialistas, expertos, académicos e investigadores.

 

 


 

* Doctora en Derecho por la UNAM, maestra en educación familiar y desarrollo humano y especialista en sistemas penitenciarios, menores infractores, prevención del delito y derechos humanos.

  

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