Religión y nulidad de elecciones

Religión y nulidad de elecciones

 

¿Qué sucedería si un candidato, dentro del proceso electoral, publicara en su cuenta personal de una red social imágenes o frases asociadas con una creencia religiosa específica? El autor analiza en este artículo el uso de elementos religiosos como causal de nulidad de una elección.

 

 

El principio de separación Iglesia-Estado ha sido definido a través de un proceso histórico en nuestro país y establecido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. La teleología del artículo 130 de la Carta Magna resulta en la salvaguarda de la injerencia indebida de iglesias y ministros de culto en los asuntos políticos de la nación. En el ámbito electoral, hay un nexo con los principios democráticos establecidos en la misma norma fundamental.

Cabe resaltar, como premisa en materia electoral, que un acto violatorio del principio de separación Iglesia-Estado debe encontrarse concatenado con los actos de campaña de una candidatura, al ser éstos precisamente los realizados para la obtención del voto ciudadano, lo cual encuentra definición en el artículo 242 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales.

Si estos principios son incumplidos por candidatos o candidatas a un cargo de elección popular encuadran en el supuesto de causal de nulidad de elección en la que compiten.

Ahora bien, ¿qué sucedería si un candidato o candidata dentro del proceso electoral publicara en su Facebook personal imágenes del símbolo de una cruz, una pastorela, una iglesia o frases como “saludos y bendiciones” y “así será si Dios quiere”?

Primero se debe abordar el tema bajo el paradigma del artículo 130 constitucional y de la prohibición estipulada en el diverso 25, párrafo 1, inciso p, de la Ley General de Partidos Políticos. Al respecto, en las imágenes publicadas en el perfil privado de la red social se deberá analizar la utilización de propaganda electoral con elementos religiosos y el vínculo con los símbolos para contrastar la violación con los principios de laicidad y libertad de expresión. Además, estudiar minuciosamente la trascendencia grave de las publicaciones en el resultado de la elección (determinancia).

Definido lo anterior, las acciones políticas deben encontrarse interrelacionadas con el candidato, candidata o partido político, y una determinada creencia religiosa, con la finalidad de advertir indubitablemente la identidad con la religión para influir de manera determinante en el resultado de la votación.

En ocasiones las estructuras arquitectónicas de iglesias, símbolos y monumentos se utilizan como referencia geográfica o cultural. De igual manera, las frases y el lenguaje son usados sin su literalidad. Las publicaciones de las edificaciones en las redes sociales por sí solas no constituyen una solicitud para votar por determinado partido o persona, independientemente de la fe que profesan los electores.

En este sentido, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación confirmó la sentencia de la sala regional de Toluca que anuló la elección1 del candidato a la presidencia municipal, por participar en una misa invitando a la población a la apertura de su campaña utilizando el púlpito ubicado en el centro de la primera fila frente al sacerdote que oficiaba el evento religioso, y ostentándose como candidato mientras era ovacionado. La Sala Superior determinó anular la elección debido al papel protagónico del candidato y a la clara identificación de su filiación partidista, junto con el grueso de los asistentes, vestidos con prendas con el color que normalmente utilizaban en campaña.

En este caso particular, el candidato pretendió auxiliarse del evento religioso y ligarse con la fe que mayoritariamente compartía el electorado para influir en la decisión del voto. Actuó como un agente activo en la ceremonia. El evento y la actuación fueron premeditados y con el fin de aprovechar la situación a su favor e incidir en la moral espiritual del electorado, el profeso de la religión católica envió un mensaje a los feligreses.

Contrariamente, la elección del municipio de Huimilpan, Querétaro, fue anulada por la Sala Regional de Monterrey como consecuencia del uso de símbolos y frases religiosos. La sala determinó que las imágenes de Facebook del perfil de la candidata electa contenían simbología religiosa (cruces, ángeles e iglesias) y frases que demostraban la profesión de su fe (“bendiciones” y “si Dios quiere”) que resultaban determinantes y graves para la elección. Y lo anterior rompía el principio de laicidad y, en consecuencia, la equidad en la contienda.

En este caso, la Sala Superior resolvió el recurso2 interpuesto contra la sentencia desestimando las determinaciones de la Sala Regional de Monterrey, revocando la sentencia y confirmando la elección del ayuntamiento en cuestión. Sostuvo la no acreditación de simbología religiosa por no advertirse mención directa o indirecta a religión alguna, ni al llamamiento del voto tomando en cuenta aspectos ideológicos, biográficos, históricos o sociales que hubiesen hecho una alusión religiosa.

El hecho de obrar fotografías en un perfil de redes sociales con edificaciones de carácter religioso por sí solas no trae aparejada la ilicitud. Se debe analizar la publicación en su contexto, pues las imágenes por sí solas pueden demostrar exclusivamente el lugar donde ocurrió u ocurrirá el evento, no así una insinuación de culto; además, en todo caso deberá existir el vínculo de solicitud del voto o una entrega comprobable de propaganda, para considerarse elemento y conducta sustancialmente grave para anular una elección. Las convocatorias a un lado de un templo son comunes en muchas zonas del país, dado que es un hecho notorio que son los lugares habituales de concurrencia de la ciudadanía.

Es importante señalar que el ánimo de incidir en el electorado es crucial para la determinancia desde el aspecto cualitativo (por la naturaleza del acto) y cuantitativo (desde el punto de vista aritmético).

Así, la conducta insidiosa debe emplear sistematicidad; es decir que para que una conducta pueda ser definida como sistemática forzosamente tendría que realizarse con un patrón reiterado y que éste invariablemente persiga un fin.

Ahora bien, resulta necesario determinar jurídicamente que esa sistematicidad pueda concluir en que las conductas violatorias del principio de laicidad efectivamente influyeron en la decisión final del elector.

En ese mismo contexto, las meras expresiones, sin que lleven aparejadas la vinculación de ejercer persuasión al electorado mediante símbolos religiosos, los llamados al voto o la entrega de propaganda para influir y concatenar al candidato con una religión determinada, resultan manifestaciones en el contexto cultural del municipio3 sin finalidad electoral.

Incluso, las expresiones se pueden entender como orientadoras para la localización de un determinado sitio, sin que en ellas se refleje la creencia de la candidata o su pretensión de influir en la moral religiosa de los votantes. Se debe atender al contexto del asunto.

En el mismo sentido, la Sala Superior ha sido clara al referirse al lenguaje utilizado por los candidatos del proceso electoral. El sentido abstracto de las palabras o la literalidad de ellas no debe ser el único medio para entender su connotación. El contexto que las rodea es indispensable para conocer su significado de acuerdo con el uso coloquial. “Por ejemplo, la palabra ‘adiós’, según el Diccionario de la Lengua Española, viene de la conjunción de las palabras ‘a Dios’; sin embargo, el uso normal y ordinario de dicha expresión ha perdido su contenido religioso para convertirse solamente en una expresión de despedida. Así, el uso de las frases ‘bendiciones’ y ‘si Dios quiere’ no deben tomarse de forma literal y estricta, como expresiones con un contenido religioso, sino como manifestaciones de despedida, deseo o esperanza, pues es el uso ordinario que en el contexto de la realidad de este país se da a dichas expresiones.”4

Si el criterio de la sala regional de Monterrey hubiere prevalecido, prácticamente se encuadraría en el supuesto de nulidad la elección presidencial de Andrés Manuel López Obrador. El entonces candidato manifestó: “Sí soy católico, pero me gusta decir que soy cristiano;5 hasta fui acólito”.6 Incluso, bajo ese paradigma se hubiere llegado al extremo de no permitirse en próximas elecciones mencionar exclamativamente frases y palabras como las siguientes: “¡Dios mío!”, ¡Válgame el Señor!”, “¡Diablos!”, “¡Bendiciones!”, etcétera.

Por último, ha sido criterio reiterado de la Sala Superior que la valoración de las pruebas para acreditar las irregularidades aducidas como causa de nulidad de una elección debe hacerse primero de manera individual y después de forma adminiculada, utilizando las presunciones, las máximas de experiencia y, en general, las reglas de la lógica, así́ como el contexto integral y circunstanciado en el cual se produjeron los hechos con el fin de verificar si se comprueban o no las irregularidades; de lo contrario, se produciría una grave indefensión.

 


 

* Licenciado en Derecho y maestro en administración pública por la Universidad Autónoma de Querétaro.

[1] SUP-REC-1092/2015 y acumulado ST-JRC-338/2015 sobre nulidad de la elección de Chiautla, Estado de México).

2 SUP-REC-1468/2018. Recurso en el cual tuve la oportunidad de ser abogado de la candidata.

3 Evidentemente depende de la naturaleza del municipio que se trate.

4 SUP-REC-1468/2018, p. 44, párrafo cuarto.

5 http://impacto.mx/larevista/amlo-catolico/.

6 Idem.

  

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