Disfrutando los beneficios de una firma “boutique”

Disfrutando los beneficios de una firma “boutique”
Como una alternativa a las firmas legales tradicionales, que usualmente proporcionan servicios en “todas” las áreas de práctica, han aparecido las denominadas firmas “boutique”, en las que todos sus integrantes se especializan en un área específica del Derecho, lo que representa, en opinión de muchos, el futuro de la profesión de las firmas de abogados. Kaye & Paillés Asociados es una de esta firmas “boutique”, enfocada en Derecho fiscal y administrativo, así como en las materias de protección de datos y protección al consumidor.

Durante muchos años, principalmente en las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado, se tenía la percepción de que resultaba ventajoso encontrar el mayor número de abogados especializados en distintas materias congregados bajo un mismo techo. Supongo que lo anterior derivaba de la percepción de que un abogado no puede humanamente ser especialista en todas las ramas del Derecho y por eso se entendía que un cliente de tamaño importante cuestionara la conveniencia de acudir a una firma pequeña cuando podía optar por aquella que proporcionaba servicios especializados prácticamente en “todas” las áreas de práctica.

De esta forma, las grandes firmas que se crearon y crecieron en México durante el siglo XX se apoyaron principalmente en la noción de que la amplia gama de servicios legales que prestaban a sus clientes estaba respaldada por la calidad de los servicios que se solicitaban. Sin embargo, en la actualidad las circunstancias han cambiado. Han surgido las denominadas firmas “boutique”.

No existe en sí una definición concreta de los que es una “boutique” de servicios legales. Sin embargo, en la práctica internacional se le ha comenzado a denominar de esa forma a las firmas de abogados en las que todos sus integrantes se especializan en un área específica del Derecho. Hay quienes incluso han llegado a opinar que éste puede ser el futuro de la profesión de las firmas de abogados.

El primer punto que debemos aclarar para comprender de manera correcta en qué consiste una firma “boutique”, es que no se trata de la tradicional firma pequeña. La calidad de “boutique” no se refiere al tamaño del negocio ni al número de abogados que conforman la firma, sino al alto grado de especialización de sus integrantes en una rama específica del Derecho. Por eso, las firmas “boutique” no aspiran a crecer con base en la incorporación de nuevas áreas de servicio o en el incremento de su plantilla laboral, sino con base en el aprovechamiento de la fortaleza que implica tener ese alto grado de especialización que ahora exigen los clientes.

Es claro que en sus inicios las firmas “boutique” se conformaron por abogados especialistas en áreas muy específicas del Derecho, que contaban con una reputación significativa ganada gracias a la experiencia. Muchos de ellos provenían de las grandes firmas de servicios integrales y no temieron correr el riesgo de iniciar un nuevo proyecto independiente.

Así, poco a poco, la alta especialización ha sido la clave del florecimiento de este tipo de firmas, pues aspectos como la constante evolución de la sociedad, los cambios en sus exigencias y necesidades, los avances tecnológicos, la situación económica y hasta los factores climáticos, entre otros, han motivado que los clientes requieran cada vez más de estos especialistas que han optado por la independencia hacia un entorno más “manejable”. Si es una decisión correcta o no, es de cada quien; lo cierto es que para muchos tiene sentido buscar un cambio y dejar las fórmulas tradicionales.

En Estados Unidos, Europa y Asia se ha abierto un debate sobre el rol que juegan actualmente y el que jugarán estas “boutiques” legales en el desarrollo de la profesión. La realidad es que en los últimos años ha habido una proliferación de nuevas “boutiques” creadas por abogados provenientes de las firmas de servicios integrales que, por distintas razones han llamado la atención de los clientes que antes no dudaban en acudir a las grandes firmas tradicionales.

Para nosotros ha sido sorprendente ver que cada vez hay más abogados interesados en enfocar su carrera profesional al modelo de negocios de una “boutique” legal.

Dentro de las grandes ventajas que consideramos ofrece una firma “boutique”, encontramos la gran flexibilidad que existe en cuanto a la toma de decisiones y al aspecto económico. Esta flexibilidad permite que los procedimientos y las tarifas de los honorarios se ajusten a las necesidades presupuestarias de nuestros clientes, permitiéndoles obtener el servicio de calidad deseado a un menor costo. Inclusive los clientes ven reflejado este efecto en su labor diaria, pues no se complican en la revisión del aspecto administrativo de los servicios que contratan, como son las largas descripciones de servicios, las actividades que los múltiples integrantes de la firma que participaron en su implementación registran y los tiempos empleados en esas tareas.

Además, con la flexibilidad en los procesos de toma de decisiones y de los esquemas de facturación y cobranza que buscamos fomentar y aprovechar en una “boutique”, logramos satisfacer las necesidades de nuestros clientes en cuanto a eficiencia e inmediatez en las respuestas a un costo razonable, pues gracias a la cercanía que existe con ellos podemos conocer y valorar sus necesidades económicas abiertamente, y por lo mismo ponderarlas al momento de diseñar la estrategia legal aplicable. Lo anterior evidentemente repercute en la toma de decisiones del cliente.

No es ningún secreto que los clientes son cada vez más conscientes del costo que implica contratar servicios legales de calidad. Todos tienen una meta común que es obtener el resultado esperado o deseado de la manera más eficiente, ágil y a un precio razonable, por no decir económico. Lograr eso implica un verdadero valor agregado que las firmas “boutique” podemos proporcionar.

En una “boutique” donde todos los integrantes nos enfocamos en la misma área de especialización, tenemos esa libertad y esa flexibilidad para hacer ajustes en los presupuestos que se traducen en mayores facilidades para los clientes, quienes cómodamente pueden acceder a los servicios especializados a un costo razonable sin sacrificar la calidad ni el resultado prometido. Los clientes valoran este interés y aprecian la comprensión pues lo anterior se traduce finalmente en grandes ahorros para sus negocios.

Otro gran beneficio que se desprende de una firma “boutique” lo encontramos en la experiencia profesional que adquieren sus integrantes. Evidentemente, tanto en las firmas tradicionales como en las grandes firmas de abogados que prestan servicios integrales, encontramos a profesionistas de altísimo perfil que prestan servicios de gran calidad. Sin embargo, hay una gran diferencia en cuanto al proceso de aprendizaje de los nuevos talentos que se incorporan.

Para nosotros es mucho más fácil que nuestro equipo adquiera experiencia en nuestra materia al poner en práctica los conocimientos adquiridos en las universidades, pues bajo una estricta supervisión directa se les invita a intervenir en los distintos casos desde los inicios de su carrera profesional. Es decir, hay un periodo de aprendizaje intensivo que permite que el equipo se conforme por talento de calidad, creado no sólo con base en abogados estudiosos, sino por practicantes con experiencia diaria en casos de la vida real. Así, una vez obtenido el título profesional correspondiente, nuestro equipo ya cuenta con una gran experiencia real que puede poner en práctica en beneficio de nuestros clientes, sin tener que esperar a que llegue una oportunidad para atravesar los múltiples filtros administrativos que impone otro tipo de estructuras.

Finalmente, podemos referirnos a la famosa “atención personalizada” que ofrecemos muchas firmas “boutique”. Probablemente habrá quien diga que este argumento ya está desgastado por la proliferación de firmas de abogados especializadas o tradicionales, pues éste ha sido el argumento que se incluye en todas las cartas de presentación. La realidad es que no es un argumento vacío. El dinamismo de las grandes firmas de abogados y la constante demanda de sus servicios por parte de los clientes, dificulta el trato directo del cliente con el socio a quien se busca por sus características particulares. Por el contrario, en el caso de las “boutiques” legales, la relación personal con el cliente es un elemento que caracteriza el día a día. El equipo involucrado en un caso determinado desarrolla una relación personal y directa con el cliente para la atención del asunto.

Los clientes valoran este trato y se vuelven partícipes del esfuerzo para lograr un mejor resultado, lo que finalmente representa un valor agregado que no necesariamente encuentran en otro tipo de estructuras.

No es nuestro papel discutir con quienes opinan que tal vez las “boutiques” legales son algo pasajero, incluso producto de las crisis económicas, y por ello pasarán de moda conforme se avecinen mejores tiempos en la economía. Contrariamente a esa forma de pensar, nosotros consideramos que los servicios que prestan las “boutiques” legales son cada vez más una alternativa de la profesión legal, y más bien serán las grandes firmas con cientos de abogados y altos costos administrativos las que tiendan a reducir su tamaño y a flexibilizar sus estructuras, considerando que la demanda del cliente en la actualidad requiere eficiencia en la toma de decisiones y costos accesibles que permitan la solución inmediata de los problemas planteados.

Aun cuando pudiéramos pensar que las firmas “boutique” encuentran más áreas de oportunidad en épocas de crisis económica, en las que los clientes son más cuidadosos en la forma de gastar sus recursos, la realidad es que su existencia y su justificación va más allá, pues una vez utilizadas y aceptadas por los clientes, su consolidación será automática y cada vez más recurrida por las múltiples ventajas que representan.

No queremos decir con lo anterior que peligre la existencia de las firmas de servicios integrales ni mucho menos de las firmas tradicionales, sino simplemente que habrá clientes que seguirán buscando la comodidad de englobar en una sola entidad todas sus necesidades legales, de mayor o menor tamaño, pero también habrá quienes busquen cada vez más los servicios de abogados especialistas cuyos servicios han probado ser excepcionales y menos costosos.

De cualquier manera, nosotros estamos convencidos de que la fórmula de las firmas “boutique” será cada vez más recurrida pues ofrece un nuevo espacio para quienes deseamos prestar nuestros servicios en un entorno mucho más flexible en beneficio no sólo de nuestros clientes sino de nuestra calidad de vida y la de nuestras familias.

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