La Barra de Abogados de París

La Barra de Abogados de París

 

Continuamos nuestro recorrido por los colegios de abogados más destacados alrededor del mundo con la Barra de Abogados de París (Barreau de Paris / Ordre des avocats de Paris), la más importante de Francia, que agrupa a más de 29,000 abogados parisinos con el objetivo es defender su interés colectivo y regular las relaciones entre éstos y sus clientes.

  

La tradición laica, democrática y social de Francia es resultado de un proceso histórico que, después de atravesar por momentos críticos, logró consolidar una nación que garantiza la igualdad de todos los ciudadanos y el respeto por los derechos. Hoy el mundo conoce y toma como guía su lema “Libertad, igualdad, fraternidad”, así como el principio de “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.

Francia es uno de los estados más antiguos del continente europeo, de gran influencia durante el Renacimiento, que definió su estilo artístico. En la Ilustración sus avances tecnológicos y el desarrollo del conocimiento fueron la vanguardia de la época, mientras que la Revolución francesa aportó al mundo la idea de la Constitución para la organización del Estado y como emanación de la voluntad popular, la declaración en ella de los derechos del hombre y la asunción de la soberanía por el pueblo, entre otros aspectos que hacen que sus ciudadanos, orgullosos, enaltezcan a su nación.

Destino turístico por excelencia, gracias al esplendor de sus ciudades, museos, abadías, catedrales góticas, viñedos, castillos y fascinantes paisajes, Francia también se distingue por el prestigio de sus abogados.

La Barra de Abogados de París —la más importante de Francia—, que tiene convenio de colaboración con el Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México, es una muestra fidedigna del compromiso de la abogacía con la sociedad y se caracteriza por ser una institución que pugna por la promoción y la defensa de los derechos y las libertades de los ciudadanos a nivel local e internacional.

Brinda una serie de consultas legales gratuitas y promueve el crecimiento de la economía asesorando a empresarios para que ocupen una posición clave en el mercado del Derecho internacional.

En su Código Deontológico establece los principios éticos esenciales del comportamiento de los abogados ante cualquier circunstancia; para garantizar su autonomía y su laicidad sostiene que “el abogado no puede llevar en la vestimenta ningún signo que manifieste de forma ostensible una afinidad religiosa, comunitaria o política”.

El libro Reglas de la profesión legal (Dalloz, 2018) estipula un capítulo específico sobre la indumentaria profesional, que se caracteriza por el uso del robe d'avocat, rabat d'avocat, toque d'avocat y épitoge d'avocat. Para los abogados franceses es una obligación legal portar la indumentaria de su profesión tanto en el ejercicio de sus funciones como en elecciones, ceremonias, eventos oficiales y funerales.

La Barra de Abogados de París, a través de su orden, es una de las instituciones más concurridas y de mayor tradición, pues reúne a más de 29,000 abogados, lo que representa casi la mitad de los profesionales del Derecho que ejercen en Francia (68,000 en total, agrupados en 164 colegios locales).

La Orden de Abogados trabaja para que París se mantenga como epicentro de la ley y la justicia. El abogado no sólo es un asesor o un representante. Más bien es un acompañante y un aliado que busca el bien común y la paz social.

Una vez concluidos los estudios universitarios, los aspirantes destinan un periodo de seis a ocho meses para realizar un proyecto pedagógico individual, que permite al abogado definir sus opciones personales y preparar su integración profesional. La formación y los años de preparación garantizan su probidad y los altos estándares de su desempeño.

Los estudiantes deben aprobar un examen para obtener el certificado de aptitud para la profesión de abogado, que sólo tienen derecho a presentar tres veces, además de acreditar el primer curso de un máster en Derecho o poseer un diploma equivalente.

Una vez concluidos los requerimientos estará listo para enunciar el juramento ante la audiencia provincial, la cual constituye el fundamento de su deontología, y que a la letra dice: “Juro, como abogado, ejercer mis funciones con dignidad, conciencia, independencia, probidad y humanidad”.

Posteriormente, podrá inscribirse en el colegio de abogados de su elección y a partir de ese momento adquirirá el título de abogado.

El litigante debe respetar las normas jurídicas y éticas, tanto en la práctica como en sus relaciones profesionales y extraprofesionales.

La mayor parte de los candidatos tienen un título de máster en Derecho. Los estudiantes que logran aprobar el examen continúan su formación profesional, realizando prácticas en una escuela de abogados. En Francia hay 15 colegios que imparten una formación inicial y continua.

Los principios fundamentales que rigen la actuación del abogado son: independencia, lealtad y confidencialidad; este último abarca las comunicaciones verbales o escritas entre abogados, entre el abogado y su cliente, y entre el abogado y el decano del colegio de su jurisdicción, además de las informaciones de las que pueda tener conocimiento en el curso de los intercambios con su adversario.

La salvaguarda del secreto profesional garantiza que el abogado conserve ante terceros las confidencias o los secretos que haya recibido de sus clientes. Es un principio general, absoluto e ilimitado en el tiempo, que se aplica a todas las materias del Derecho y a todos sus ámbitos de intervención. Además de que constituye una obligación deontológica, el respeto al secreto profesional es una obligación legal, cuya violación configura un delito penal.

Aquel abogado que incurra en una falta puede ser acreedor a sanciones disciplinarias que van desde la amonestación hasta la prohibición temporal para ejercer la profesión, así como la expulsión del colegio y la responsabilidad penal de la que sea sujeto.

La autoridad sancionadora es el decano del colegio al que esté adscrito el abogado, o bien el procurador general del tribunal de apelación.

Como muestra del compromiso y el trabajo de la Barra de Abogados de París, se creó el Musée du Barreau de Paris, que alberga varios siglos de historia de Francia, donde se pueden apreciar documentos originales, pinturas, esculturas y objetos que reafirman la importancia de jueces y abogados en los procesos revolucionarios y el papel que han tenido en la escena política.

Los amantes de la historia son bienvenidos al recinto, que data del siglo XVII, en el cual podrán conocer los alegatos de Chauveau-Lagarde, defensor de María Antonieta, así como las cartas de despedida de los abogados que fallecieron durante la Segunda Guerra Mundial. La colección que se expone en el museo exhibe la unión de los litigantes con la justicia, lo cual es parte de la memoria colectiva de los abogados de París.

 


 

Francia es un país bien organizado, tanto en la formación de sus abogados como en la práctica de su profesión. Es un país en el que la colegiación es obligatoria y donde, desde 2004, se adoptó que la formación continua también lo sea; por lo tanto, cada abogado está obligado a recibir 20 horas de formación al año.

Esta tarea de actualización y capacitación corre a cargo de los colegios, instituciones encargadas de hacer cumplir las obligaciones de los juristas y de mantener un control disciplinario.

El órgano más importante es el Conseil National des Barreaux (Consejo Nacional de Colegios de Abogados), que se define como una entidad de utilidad pública, dotada de personalidad moral, que representa al conjunto de los abogados que ejercen en Francia y en el extranjero. Individualmente, cada litigante debe estar inscrito en uno de los 164 colegios locales.

El consejo funge como interlocutor entre los poderes públicos; tiene un poder regulador para unificar reglas y prácticas entre las distintas barras de abogados, en el marco de las leyes y los reglamentos que rigen a la profesión, limitando su actuación a la protección de los derechos y las libertades esenciales del ejercicio de la abogacía.

Asimismo, posee la facultad de proponer reformas y contribuir a la elaboración de iniciativas a favor del gremio, así como de tener participar en todas las cuestiones relativas al ámbito judicial y a la publicación de textos jurídicos.

En el entorno internacional tiene un papel fundamental, pues garantiza la representación ante sus homólogos extranjeros y ante las organizaciones internacionales.

Existe un mecanismo denominado Caja de Regulación Pecuniaria de los Abogados, que está bajo el control del colegio y que se encarga del manejo de los fondos del consejo, con estrictos controles de seguridad y transparencia para prevenir el lavado de dinero.   

Todos los decanos reciben de parte de sus colegiados las declaraciones obligatorias en caso de sospecha de lavado de dinero, y, si lo consideran necesario, transmiten las inconsistencias a la fiscalía.

Otro de los beneficios de la colegiación es el seguro de responsabilidad civil profesional, el cual resguarda a los litigantes durante sus actividades. El seguro protege las faltas que el abogado pudiera cometer y que causaran un perjuicio o una pérdida de oportunidad a su cliente o a terceros.

Además, el abogado también puede disfrutar una cobertura y una previsión social, que abarca seguro de enfermedad, maternidad, accidente de trabajo, vejez y jubilación.

El Consejo Nacional de Colegios de Abogados, por mandato de ley, tiene la responsabilidad de unificar las normas de la profesión y verificar el cumplimiento de la formación de cada uno de sus abogados. Su misión es promover la profesión y la imagen del litigante y desarrollar la comunicación institucional, además de garantizar la defensa de la defensa de sus asociados.

 

Fuente consultadas:

 

5559-2250 / 5575-6321 / 5575-4935 - Aviso de Privacidad - Términos y Condiciones

El Mundo del Abogado