V Congreso Mexicano de Derecho Concursal

V Congreso Mexicano de Derecho Concursal

Conservar las empresas y evitar que el incumplimiento generalizado de sus obligaciones de pago ponga en riesgo su viabilidad es un tema de interés público, como señala la Ley de Concursos Mercantiles. En este escenario, el V Congreso Mexicano de Derecho Concursal: Tendencias y Perspectivas de la Ley de Concursos Mercantiles a 15 Años de Vigencia, que se realizará en el puerto de Veracruz los días 19 y 20 de mayo, pone de manifiesto que el Derecho concursal constituye la mejor alternativa jurídica frente a las crisis financieras de la empresas. 

 

La importancia del Derecho concursal en la actualidad

El Derecho concursal constituye la alternativa jurídica a la crisis financiera de la empresa; de ahí que la insolvencia haya estado presente dentro de la tradición jurídica, aunque la forma de tratarla haya evolucionado; pero el principio rector par conditio creditorum ha sido y sigue siendo la constante.

El debate acerca de la relevancia del Derecho concursal se centra en dos escenarios: cuando la crisis se genera en forma individual en un ente económico, lo que conlleva ciertos elementos en la forma en que se percibe el concurso, que normalmente implica el señalamiento de la responsabilidad del empresario; y cuando, ante una eventual crisis económica generalizada, se involucra a una pluralidad de empresas aquejadas financieramente por factores externos a su administración.

El dilema concursal se centra en el valor social de la empresa: por qué salvar a una entidad económica a costa de afectar los intereses de otras. La Ley de Concursos Mercantiles privilegia este bien jurídico al considerar de interés público la conservación de las empresas evitando que el incumplimiento generalizado de sus obligaciones ponga en riesgo su viabilidad, así como la de aquellas con las que tenga una relación de negocios. Pero el gran tema es hasta dónde llevar este principio de conservación: ¿vale la pena rescatar a la empresa que incumple? ¿Qué tan necesario debe ser el sacrificio económico de los acreedores para que el deudor subsista? Más importante aún, ¿dónde se ubica la participación gubernamental en estos procesos de salvataje? Si existe la condición trascedente del interés público en la conservación de la unidad económica, el Estado debe participar activamente en ese proceso. No puede, como hasta ahora lo ha mostrado, en poco más de 15 años de vigencia de la ley, ser un mero espectador, sino involucrarse, porque precisamente el tema es de su interés. Salvo en algunos casos de impacto social mayor, el gobierno no participa y es justo en esta parte donde se puede apreciar un espacio por llenar para que la materia concursal se mantenga positiva desde el punto de vista jurídico; de lo contrario, no pasará de ser el último recurso que tenga a la mano el empresario para enfrentar sus vicisitudes financieras, cuando en una sana lógica debiera ser, si no el primero, por lo menos uno de los primeros que ofrezcan solución al problema.

Perspectivas financieras de las empresas en México

En principio no puede pasarse por alto que mayoritariamente las empresas en México continúan siendo familiares. Aun en los grandes grupos, en general hay una cabeza visible identificable como “propietaria” del negocio. La empresa pública, no entendida como gubernamental, sino de participación generalizada —por la dispersión de sus acciones entre una gran pluralidad de personas—, aun no es una realidad, no sólo desde la posición del empresario que en términos generales no busca inversores para no perder el control del negocio, sino que tampoco asimila la idea de invertir su dinero en un proyecto del que no tiene el control administrativo directo y del cual sólo espera un resultado anual que le reditúe ciertos dividendos o, en su caso, constatar que su inversión no funcionó y debe asumir pérdidas.

En ese entorno la inversión en capital de riesgo sigue siendo incipiente, a pesar de los esfuerzos legislativos con la creación de las SAPI, de los FIBRA y de otras figuras asociativas de captación de dinero. El resultado sigue siendo limitado en esencia por la falta de conocimiento y, por ende, por el poco acceso de la generalidad a estas formas de inversión, de suerte que los medios de financiamiento tradicionales siguen siendo la parte medular del apalancamiento de los proyectos productivos, con los problemas financieros que conlleva.

Aunado a lo anterior, la dependencia del gasto público en diversos sectores empresariales —que se ha visto disminuido sensiblemente por el entorno económico—, las cargas fiscales y otros factores, no permiten vislumbrar un panorama muy positivo para la creación de empresas y, desde luego, a las existentes no les queda otro camino que hacerse más eficientes para seguir operando. Sin embargo, a los proveedores de estas empresas también se les obliga a ser eficientes, lo cual muchas veces no es fácil, porque las materias primas, base de su proveeduría, en algunos casos continúa bajo esquemas de control estatal.

Si bien las reformas estructurales han sido un notable avance, éstas no terminan de impactar económicamente, lo cual se debe en buena medida a la falta de implementación. El esfuerzo legislativo por sí mismo no es suficiente: los negocios no se hacen por decreto; requieren no sólo el marco legal, sino también un auténtico esquema de política económica encaminado al sector empresarial, que realmente permita el desarrollo y genere bienestar.

El círculo virtuoso inversión-empleo-producción-riqueza-impuestos beneficia a todos.

¿Hace falta reformar laLey de Concursos Mercantiles?

La última reforma a la Ley de Concursos Mercantiles de 2014, y esto parecerá reiterativo respecto de otras legislaciones, no fue suficiente. No obstante, la realidad es que ninguna reforma es suficiente y en materia mercantil menos. Los negocios del siglo XXI no se parecen en nada a los de la última década de la centuria anterior.

La velocidad de la actividad económica requiere una legislación comercial dinámica, que no puede permanecer inerte. Desde luego, en este espectro se encuentra la legislación concursal. Además, el formalismo jurisdiccional está enfrentado con ese dinamismo, por lo que la reforma a la Ley de Concursos Mercantiles debe aspirar en general a dar al juez flexibilidad en sus actuaciones. Aunque esto también conlleva la especialización en la materia por parte de los tribunales y en este proceso el Instituto Federal de Especialistas de Concursos Mercantiles debe ser el orquestador para dar sentido en forma continua al proceso de adecuación normativa. Si algo no está funcionando debe modificarse, y si ese cambio no funcionó como se esperaba, o fue insuficiente, se debe tener la convicción de volver arriesgarse con otra opción.

Sacar el proceso concursal del Poder Judicial, para pasarlo al ámbito administrativo, como funciona en otros países, no es la solución. Sin embargo, aligerar la forma para acceder al procedimiento concursal, especialmente en los casos en que el comerciante en forma voluntaria solicita que se le declare en concurso mercantil, así como dotar de mayor fuerza y plenitud de facultades de decisión al juez concursal, son elementos indispensables para alcanzar una mejora de la Ley de Concursos Mercantiles.

ElV Congreso Mexicano de Derecho Concursal

Hace ya por lo menos cuatro años que se llevó a cabo el anterior congreso en la materia. Evidentemente en ese lapso han ocurrido procesos concursales que mostraron tanto eficiencias, como evidenciaron espacios por llenar en la Ley de Concursos Mercantiles. De ahí la relevancia del V Congreso Mexicano de Derecho Concursal.

Se trata de un congreso de experiencias. De ahí el esquema de integrar conferencias con paneles desde diversas ópticas; así se tiene la participación de integrantes de la junta directiva del IFECOM, incluyendo a su directora general; de jueces y profesionales que han participado en procesos concursales, así como de especialistas externos abogados postulantes y empresarios, lo mismo que académicos nacionales y extranjeros: un cuadro representativo de las diversas perspectivas del concurso mercantil y, desde luego, con un amplio conocimiento y una extensa praxis en la materia.

El congreso aborda el tema concursal como un valor social de la empresa; el análisis de la evolución de la Ley de Concursos Mercantiles, así como la situación económica de México y la importancia de los procesos de insolvencia para enfrentar la problemática actual; los derechos humanos del comerciante frente al juzgador y sus acreedores; el futuro de la legislación concursal; el conocimiento de Derecho comparado del presupuesto objetivo, y los procesos dinámicos de reforma en otros países. Los anteriores son algunos tópicos que se debatirán en un ambiente académico pero siempre con la certeza de que quienes participan como ponentes están estrechamente vinculados con el tema, por lo que los asistentes —sean estudiantes de licenciatura o de posgrado, especialistas o profesionales del Derechos o del área financiera, contable o administrativa— encontrarán muchas respuestas a sus inquietudes respecto del concurso mercantil. Se puede encontrar mayor información en: http://www.vcongresoconcursal.org.

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